Domingo 12 DE Julio DE 2020
Domingo

Muro Viral

Fecha de publicación: 22-03-20
Por: César A. García E.

Algo debe reconocerse, en esta denominada “calamidad” que tanta zozobra ha causado, en este país de la ignorancia y el timo, manteniendo a  nuestra pobre economía, prácticamente paralizada… la psicología de masas funciona a la perfección y estamos en tal grado de alarma y temor que, cualquiera que se atreva a cuestionar la vendida por el gobierno –con todo el apoyo mediático posible– como “Prioridad Nacional”, será calificado –en el mejor de los casos– como paria y entonces rechazado, por un sistema que ciertamente emana el inconfundible hedor a la inhumanidad y el  borreguismo.

Antes analizar el cuadro incorporado en este espacio, es importante estar conscientes de algunas realidades globales que son innegables y dentro de ellas, nuestra amada Guatemala, es un ejemplo de vergüenza, desidia y muerte. En primer término, veamos la tuberculosis que constituye la pandemia más importante del planeta; solamente durante el año 2018, cerca de diez millones de personas enfermaron en el mundo; más de cuatro mil mueren a diario de este mal y solo durante ese año fallecieron 1.5 millones. En Guatemala se considera que es una enfermedad en fase de “meseta”, es decir afecta a miles de personas permanentemente, pero solo la minoría son diagnosticadas. La tuberculosis vive, en demasiadas moradas pobres e improvisadas, como para que sea posible contarlas. Pero a nadie le preocupa este mal tan generalizado en el mundo pobre.

La tuberculosis, en un 97 por ciento de los casos, se manifiesta en 119 países con ingresos medianos y bajos, estando proscrita en el mundo desarrollado y de altos ingresos; aunque es un mal cruelmente ignorado, la mayor inhumanidad –que podemos notar quienes queremos ver– está en el hambre alrededor del mundo. En estos mismos países –pobres– se concentran más de ochocientos millones de personas con hambre; literalmente se trata de seres humanos con ingesta insuficiente de nutrientes, lo cual los hace –prácticamente– “vivir” enfermos, alicaídos y con una productividad muy inferior, a la de poblaciones bien nutridas. Los países con Desarrollo Humano Alto y Muy Alto están exentos de estos problemas de salud y alimentación, pero –paradójicamente– son afectados ahora por el Coronavirus y entonces se encienden todas las alarmas y se obliga al mundo –rico y pobre– a hincarse, aislarse y tomar todas las medidas que las naciones afectadas estiman pertinentes. La razón –de la importancia que se le asigna– es que golpea a la parte del mundo que –mediáticamente– “si importa”, porque manda y dispone; toca a políticos, deportistas connotados, realeza y famosos, además convierte –tristemente– en desérticos, sitios icónicos por su belleza y afluencia de turismo.

Es un hecho que, quienes gobiernan el mundo, grupo conocido como G7 (G8 si se incluyera a Rusia), decretan lo que es “urgente e importante” … todo lo demás “puede esperar”. Es decir, las naciones sometidas, por este centro de poder, simplemente acatan órdenes y son incapaces de resolver sus propias prioridades o atender sus ingentes desgracias. Ahora sí, vea el cuadro; incluí en éste, a las naciones más afectadas por el Coronavirus… y al final Guatemala. Las columnas se explican así: El Puesto en Desarrollo Humano, se refiere al total de 189 naciones a las que se les da seguimiento por PNUD. Todas en el cuadro, menos Guatemala, observan Alto o Muy Alto Desarrollo Humano y una “calificación” –por decirlo de forma entendible– se ubica entre  el 76 por ciento y 95 por ciento; Guatemala, está ubicada en el puesto 126, con un desarrollo humano precario, equivalente al 65 por ciento.

Ahora analicemos el PIB per cápita, es decir el ingreso promedio, por habitante de cada uno de estos países. Como podemos observar, mientras el de un guatemalteco es cercano a unos cuatro mil quinientos USDólares (aproximado en el gráfico a US$5 mil), el de un chino resulta ser el doble y el de un italiano siete veces mayor. Esta comparación revela, entre otras cosas, la pobreza de nuestro país. Es menester recordar que el Desarrollo Humano, aglutina variables vinculadas a: 1- Salud, 2- Educación o Escolaridad y 3- Nivel de vida. En los tres aspectos, nuestro país “anda por la calle de la amargura” y en definitiva, su prioridad no debiera ser, atender medidas alarmistas del primer mundo y menos aún, provocar un frenazo a la ya lenta economía, cuyo crecimiento no alcanza, para avanzar en el abatimiento de la miseria. Oportuno recordar que Guatemala necesitaría el doble del crecimiento económico anual, por al menos dos lustros, para que se empezara a notar un cambio en términos de calidad de vida, pobreza y nutrición. En este orden de ideas, parar la economía, es un privilegio que se puede dar –aunque con sus respectivos costos– Trump, pues su gente, tiene un ingreso catorce veces mayor que el del chapín promedio y vive, además en una nación desarrollada en todos los aspectos. Pero Guatemala, con democracia malograda e infraestructura frágil, en donde la miseria campea y se solaza en la muerte… no debiera perpetrar tal insensatez; el gobierno, en lugar de pretender reactivar la economía –a base de más deuda o déficit– debiera no estorbar y si atender las prioridades de la población; ningún gobierno ha sido nunca,  capaz de crear un centavo de riqueza, ni un empleo productivo.

Hoy, ayer y mañana, unos cuatrocientos niños guatemaltecos que superan sus cuatro añitos perderán su cerebro para siempre; recuerde que hay un millón en esa condición viviendo –sin esperanza– en este país; decenas al mes, serán enterrados, por diarreas o enfermedades respiratorias, no controladas y posibles “gracias” a la desnutrición crónica; los que sobreviven, lo hacen a partir de su sistema inmunológico que igual podría lidiar con el Coronavirus. Es terrible ver las imágenes de italianos y españoles (la gran mayoría adultos mayores lo cual se oculta tendenciosamente) sufriendo en respiradores; pero en Guatemala, mueren en su choza –sin opción– a salud pública, diariamente muchas más personas, cuyo sufrimiento jamás saldrá en televisión, ni divulgarán las redes sociales.

El plan mundial de terror funciona, podrá ser una prueba para cambiar para siempre el “orden mundial” o solamente para aislar al mundo pobre, finalmente y confinarlo a su miseria, habiéndose erguido un espantoso muro viral ¡Piénselo!