Sábado 11 DE Julio DE 2020
Domingo

“El modelo de crecimiento urbano ya no es sostenible”: Raúl Monterroso

El arquitecto Raúl Monterroso evalúa la importancia de la arquitectura y su trascendencia en la creación de espacios urbanos integrados en una propuesta artística con contenido propio.

Fecha de publicación: 15-03-20
Por: Ana Lucía González

En un amplio piso de un edificio del Centro Histórico, el doctor en arquitectura y urbanista Raúl Monterroso tiene, en una de las paredes, una serie de mapas con las principales ciudades del mundo. Afirma que ni París, Londres o New York son espacios urbanos ideales. Todas tienen algún defecto. Por eso en el centro tiene el mapa de una ciudad utópica, donde convergen los mejores elementos de una urbe armoniosa.

Su oficina Dues la comparte con su colega y esposa, Giovanna Maselli, en lo que denomina un espacio “reusado”, donde también parten de la idea de reciclar y reducir recursos al vivir cerca del trabajo y ser coherente con el principio de sostenibilidad.

Monterroso, además de arquitecto es urbanista, docente, investigador, teórico, crítico, activista y  gestor del patrimonio cultural. En esta oportunidad, expone sobre el rol de la arquitectura y del urbanismo, y su contribución para dotar de espacios dignos a sus habitantes. Una visión que también busca proyectar por medio del colectivo Los Metafóricos, un grupo de profesionales afines donde el diseño moderno se integra con lo útil y lo estético en una experiencia de espacios.

Además, la reciente entrega de los premios Pritzker 2020, el Nobel de la Arquitectura, otorgados, por primera vez, a dos profesionales irlandesas, es una oportunidad para reflexionar sobre el lenguaje de los espacios. Esta es parte de la conversación.

¿Cuál debería ser el papel de la arquitectura en un país como Guatemala? 

– El colombiano Rogelio Salmona decía que la “ciudad se hace haciendo buena arquitectura”. Es decir, cuando esta aporta calidad de vida, que es lo que todos buscamos. Tanto en Guatemala como en el mundo, hay un problema: solo el tres por ciento de la población tiene acceso a la arquitectura (como la concebimos), el 97 por ciento es construcción libre. Cada vez más, las personas habitan en las ciudades porque es donde encuentran una serie de oportunidades y de intercambio social.

¿Debería tener una función social?

– Definitivamente. Primero, porque está íntimamente ligada al habitar de las personas. Todo lo que hacemos, incluso el espacio público, debe ser susceptible de proveer calidad y dignidad a los usuarios. Un alto porcentaje de sus habitantes queda excluido de estos espacios de calidad. No solo de la experiencia estética, sino del beneficio social, incluso de salud.

El sistema actual se sustenta en una economía de consumo. Cuando la sociedad se centra en el consumismo, donde solo interesa vender, existe la llamada arquitectura chatarra. Ciudades que solo crecen, con falta de servicios, movilidad y mucho tráfico.

¿Cuál es su diagnóstico de la Ciudad de Guatemala?

– Una ciudad que, pese a ser planificada, en los últimos años sufrió un crecimiento dictado únicamente por la presión del mercado inmobiliario, Este es importante y necesario; sin embargo, cuando es la variable dominante, la situación se vuelve socialmente insostenible. Cada día vemos con preocupación cómo las desigualdades económicas y sociales, generan conflictos, no solo en Guatemala. Veamos París, Santiago y otras ciudades.  Ambientalmente insostenible, porque como ecosistema urbano, consumimos recursos de forma excesiva, generamos desechos sin contar con una gestión adecuada para los mismos, de manera que el impacto que generamos ocasiona cambios en el ambiente que repercuten en la generación de amenazas y riesgos para la vida de los habitantes. Económicamente insostenible, porque todo lo que se ha dicho anteriormente impacta también en la merma de oportunidades para transformar los recursos y generar riqueza. Solo la movilidad, calculemos el impacto económico de las horas-persona que se pierden en el tráfico.  En resumen, el modelo de crecimiento actual ya no es sostenible.

¿Qué pasa con los Planes de Ordenamiento Territorial?

– Lamentablemente hay pocos esfuerzos para una planificación territorial genuina.  Primero porque no se gestiona el territorio metropolitano como tal, los esfuerzos de las municipalidades locales se limitan a Planes de Ordenamiento Territorial, o Planes Locales de Ordenamiento Territorial, los cuales son herramientas hechas justo a la medida de la inversión inmobiliaria, es decir bajo la lógica del mercado. Dejan de lado los aspectos sociales y ambientales, por eso tampoco son integrales. En resumen, no son estrategias de desarrollo urbano integral, porque carecen de una visión a largo plazo elaborada de manera participativa, e incluyendo a todos los sectores que habitan en la ciudad, zona o barrio.

¿Falta una visión de largo plazo? 

– Los políticos tienen un tiempo de vida, reducido a un periodo electoral. Falta la visión estratégica. Sin embargo esta tesis se cuestiona cuando ves en el caso de la Alcaldía de la ciudad capital, con un equipo que ha gestionado por más de 30 años. Se evidencia la falta de visión en el ámbito político.

¿Cómo logran armonizar otras ciudades?

– Porque hay reglamentos. En Guatemala necesitamos propiciar encuentros entre lo técnico y político, lo técnico y lo privado, lo colectivo y los individual, público-privado, puesto que todos somos responsables. A esto se suma una población inmersa en un sistema que impone la economía de consumo. Se resignan y asumen esa realidad. En este escenario es donde el arquitecto debería asumir un rol más activo para modificar esta visión y establecer acuerdos como sociedad. De esa cuenta, lograr una cultura estética donde las personas entienden la necesidad de valorar y proteger el patrimonio.

A partir del legado del Modernismo en Guatemala, ¿cómo han evolucionado los movimientos de la arquitectura en el país?

– El Modernismo fue una expresión muy importante y no está muerto. Hay ciertas expresiones modernas que si nos vamos a lo conceptual, despoja de elementos decorativos a la expresión arquitectónica. Varios despachos de arquitectura siguen esa línea, aunque no de manera dogmática. Algunos teóricos le han llamado sobre-modernidad. Algunos de sus exponentes en Guatemala son: Alejandro Paz, Mauricio Solís y Axel Paredes.

¿Y la tendencia posmoderna? 

– Desde mi punto de vista, el posmoderno en Guatemala se dividió en dos líneas: una heredera del regionalismo crítico, con obras que cuestionaban el estilo moderno internacional, al buscar referencias culturales locales, para ser interpretadas en una propuesta moderna, como por ejemplo la de Amerigo Giracca, en el Centro Comercial La Cúpula. Es decir, busca un lenguaje universal, dejando de lado las costumbres locales.

Y otra corriente, definitivamente más comercial, que cede ante la imagen de una arquitectura global, como en los centros comerciales tradicionales. Menciono estos ejemplos porque ambos son del mismo género arquitectónico, pero con propuestas distintas.

Sobre los premios Nobel de arquitectura otorgados a Yvonne Farrell y Shelley McNamara, ¿qué alcance tiene este reconocimiento mundial? ¿Qué espacios ocupan las mujeres en esta profesión? 

– Desde el modernismo, la escuela Bauhaus (Alemania, 1919) casi era el 50/50 hombres y mujeres. Sin embargo, había exclusión porque las mujeres pagaban una cuota más cara que los hombres. De manera que los padres de las candidatas subsidiaron la educación de los hombres.

En el siglo XX la mujer empieza a aportar a la arquitectura, sin embargo, al momento de ser reconocida queda relegada. Uno de estos casos fue el de Denise Scott Brown, esposa y socia de Robert Venturi, en donde le dieron el premio Pritzker solamente a Venturi.

Luego, en 2004, la arquitecta anglo-iraní Zaha Hadid fue la primera mujer reconocida con el Pritzker. Ella es paradigmática.

¿Cuáles son los principales aportes de las arquitectas Farrell y McNamara?

– Hay varios. Primero que la sociedad contemporánea debe usar lenguajes abstractos. Porque al final el espacio es abstracto: utilizas elementos como luz, viento, gravedad. Pero no los interpretas así, el ser humano tiene que tener un lenguaje propio y allí es donde la arquitectura se enlaza con el arte.

Por otro lado, en un ámbito dominado por el hombre, es una oportunidad para rescatar la importancia de la arquitectura como un hecho cultural que puede usar su lenguaje como lo hacen Yvonne y Shelley; donde obtienen recursos y los interpretan de manera metafórica. Ejemplo, para el diseño de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEK) en Lima, Perú (2015), se inspiraron en la ciudad de Machu Picchu, pero no ves una alusión directa ni figurativa o simbólica. Su creación es conceptual.

Otro punto importante del premio es que da valor a la docencia en esta profesión, donde debe haber una reflexión teórica y una puesta en práctica. Por último, reconocer que una tendencia actual es el trabajo colectivo. Por primera vez se reconoció a un equipo. Esa figura del arquitecto solitario va a ir desapareciendo.

Perfil

> Docente, investigador, ensayista y crítico de arquitectura y urbanismo.

> Estudios de Maestría y Posgrado-Doctorado en Diseño Arquitectónico. Universidad Nacional Autónoma de México. Centro de Investigaciones y Estudios de Posgrado (2007) México.

> Fundador del colectivo Los Metafóricos.

> Director del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias (2015)

> Coordinador General de Planificación, Universidad de San Carlos de Guatemala (2010-2013)

> Subdirector de Urbanística, Taller del Espacio Público, Municipalidad de Guatemala (2008-2010)

> Conferencista y panelista en distintos foros nacionales y regionales.

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