Domingo 5 DE Abril DE 2020
Domingo

Un Congreso con iniciativas

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 23-02-20
Por: Mario Yon Secaida

Estamos a punto de cumplir dos meses desde que las nuevas autoridades tomaron posesión y ya hay algunas dinámicas que valen resaltar, especialmente en el Congreso. 

Este año tomaron posesión 160 diputados, de estos alrededor del sesenta y seis por ciento son nuevos, una proporción parecida a la de los últimos Congresos. Los legisladores se distribuyen en diecinueve bancadas, aunque la mayoría son nuevas no necesariamente atrás hay nuevos personajes políticos. 

La UNE es la bancada más grande con cincuenta y dos diputados, estos representan casi la mitad de los diputados reelectos en el Congreso. Después encontramos bancadas medianas como Vamos con diecisiete diputados y la UCN con doce. El resto de partidos, la gran mayoría, no supera los nueve diputados.

Ante este escenario tan fragmentado se anticipaba un alto costo en la toma de decisiones y un Congreso estancado, pero ese no ha sido necesariamente el escenario hasta ahora. En la primera votación de la nueva Legislatura el partido oficial Vamos logró que se votara por su planilla para conformar la Junta Directiva del Congreso. Con una votación cerrada de ochenta y dos votos, apenas los necesarios, y una alianza de trece partidos se conformó la Junta Directiva de este año. Lo relevante acá es que para lograrlo la alianza oficialista encontró los votos claves en ocho diputados de la UNE y Bien. 

Ahora sabemos que esto respondía a una grieta en el liderazgo de ambas bancadas. En la UNE el grupo disidente alineado a Sandra Torres comenzaba a mostrar su diferencia de criterios con el liderazgo de la bancada. La primera tendencia que se marcó desde en ese momento es la alianza oficialista con –apenas- los votos necesarios para avanzar una agenda legislativa en el Congreso. En la alianza oficialista destacan muchos de los mismos partidos que han gobernado en el Congreso en los últimos dos años, más unos aliados nuevos y necesarios.

Otra dinámica interesante es el comportamiento en bloque de una oposición de aproximadamente veinticinco diputados de los partidos Semilla, Creo, Winaq, URNG y algunos disidentes de otras bancadas. Desde el principio manifestaron su interés por avanzar una serie de leyes que acordaron entre sí, estas van desde reformas institucionales hasta propuestas económicas. Si bien no cuentan con los votos necesarios para parar la inercia oficialista es importante notar su misma línea en propuestas concretas. De mantener cohesión en su agenda, este grupo puede funcionar eventualmente como una “bisagra” para hacer viables decisiones dentro del Congreso.

De último se encuentra el liderazgo de la UNE. Por las últimas votaciones y las reuniones con Sandra Torres parece ser un grupo de más de treinta diputados que ha mostrado apoyo a su jefe de bancada y se muestra distante a Torres. Por la experiencia y tamaño de la UNE este grupo muestra una agenda clara e institucionalizada. Como el grupo anterior estos diputados pueden comportarse como bisagras para aprobar puntos legislativos en donde estén de acuerdo. Se han opuesto abiertamente al oficialismo en iniciativas como la ley de oenegés, pero apoyan propuestas de carácter económico en donde tienen coincidencias.

Estos tres grandes bloques de diputados muestran algo importante: si bien los costos de transacción para tomar decisiones dentro del Congreso pueden haberse elevado por el número de bancadas, esta misma condición puede significar también flexibilidad para la aprobación de iniciativas que logran consensos en diferentes grupos. Hay varias formas de llegar a los ochenta y un votos. Claro, pasar algo en el Congreso no es solo estar alineados en agenda, requiere la creación de acuerdos y confianza entre diputados y líderes dentro de la institución. 

En estos primeros días del nuevo ciclo político del país, nos encontramos con un Congreso más dinámico de lo que se había anticipado. Los diputados, nuevos y viejos, encuentran un fresco contexto social que es menos hostil a su trabajo y una constelación de bancadas con las que pueden armar consensos. El tiempo dirá si se sostienen las primeras alianzas.