Viernes 5 DE Junio DE 2020
Domingo

El poder transformador de la transparencia

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 09-02-20
Por: Claudia María Galán

Un aspecto fundamental de las sociedades democráticas es el buen funcionamiento de las instituciones. Su desempeño radica en la transparencia y la rendición de cuentas. La importancia de estas dos variables en la gestión pública, se basa en que todas las decisiones tanto gubernamentales como administrativas, se encuentren al alcance del público en forma accesible, clara y veraz.

Todo aquello que puede medirse, puede ser evaluado. De no ser así no existen métricas que respalden desde un correcto manejo financiero hasta la misma evaluación de los servidores públicos y por ende, la eficiencia de las instituciones. 

Aunque ambos conceptos son distintos, la transparencia y la rendición de cuentas buscan la misma meta: alcanzar sociedades democráticas y participativas que respalden la gestión pública a la población.

La calidad y eficiencia de las instituciones y de los servidores públicos depende de los datos que se demanden. Por lo que la información que deberían proveer no es únicamente de carácter cuantitativo. También se debe rendir cuentas sobre la calidad de las decisiones gubernamentales y administrativas. 

Es en estos procesos donde entran en juego otros valores intangibles como la ética, los valores, la honestidad y la responsabilidad. Parecieran imposibles de medir, pero representan la base para una correcta rendición de cuentas con la sociedad.

Por lo que entender las causas y consecuencias de la corrupción, obliga a restablecer estos valores bajo otras normativas de transparencia y rendición de cuentas en la gestión pública. 

Atacar la corrupción no debería basarse en regulaciones institucionales o pérdida de derechos de los servidores públicos. La gestión pública debe dignificar los cargos y viceversa.

Al no honrar los cargos públicos, las prácticas de corrupción se convierten en una forma de vida que se prolifera, perdiendo la ética, la responsabilidad y la investidura de estos cargos. Por lo que impulsar una compleja burocratización como la existencia de lagunas legales, acrecienten la corrupción. 

La transparencia y la rendición de cuentas fortalecen el funcionamiento de las instituciones gubernamentales de manera democrática, y salvaguarda el Estado de Derecho. 

La transparencia es reconocida como valor público, al ser uno de los requerimientos para el buen gobierno que asegura la consecución de los objetivos establecidos, y una adecuada gestión de los recursos. 

Tal como lo afirma el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz: “una mejor información provee la asignación de recursos y la eficiencia en una economía”. Aquí la evidencia que la transparencia promueve la estabilidad económica en un marco democrático donde el ciudadano tiene una participación activa en la administración pública. Es así como un gobierno transparente es un gobierno sin corrupción.