Viernes 3 DE Abril DE 2020
Domingo

Cuando Asturias y Kirk Douglas se encontraron

Fecha de publicación: 09-02-20
Por: Jaime Barrios Carrillo

En una carta fechada el 22 de junio de 1970 y enviada a Miguel Ángel Asturias, expresaba Kirk Douglas su gran satisfacción por haber compartido los trabajos en el jurado del festival de Cannes donde el actor norteamericano fue miembro y Asturias presidente. Asturias fue ese año el primer hispanohablante en presidir el Festival de Cine de Cannes. Tuvieron que pasar 47 años para que otro hispanohablante presidiera el famoso festival, habiendo sido el cineasta español Pedro Almodóvar que fungió como presidente del jurado en la versión de 2017.

Kirk Douglas le aseguraba a Asturias que conocerlo fue una “experiencia maravillosa” y lamentaba que no hubieran tenido más tiempo para compartir e intercambiar debido a la intensidad y cantidad de actividades. En ese momento ambos eran dos personalidades mundiales. Pero había algo que los unía más allá de la fama.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, y tras la derrota mundial del nazi-fascismo, el planeta se polarizó y comenzó la Guerra Fría, en concordancia desde 1947 con el esquema geopolítico e ideológico impuesto por el macartismo norteamericano. Guatemala experimentaría en 1954 la devastación de la llamada Liberación, los Tiempos Recios descritos por Mario Vargas Llosa en su reciente novela.

El fantasma del comunismo, un verdadero espanto terrorífico, ha sido un personaje aniquilador y represivo en Guatemala. Miguel Ángel Asturias no podía salvarse a la condena fantasmagórica. En la caverna guatemalteca han estado cenando por décadas (en una especie de nauseabundo banquete no platónico) un maniquí de Adam Smith, sentado junto a Maximón, un general ebrio semidormido, que sorprendentemente se parece a Benito Mussolini pero regordete y de estatura corta, un obispo ciego y sordo y un pastor evangélico con el signo de dólar en los ojos, junto al invitado especial: el fantasma de Arthur Macarthy. Afuera desfila la historia y el mundo mientras en nuestra república seguimos interpretando sombras. El aristócrata Platón hubiera sido fusilado en Guatemala por comunista y por pervertir a las juventudes.

 Miguel Ángel Asturias era el embajador de Guatemala en El Salvador cuando se produce la invasión mercenaria apoyada por Washington en junio de 1954. Era un cargo delicado por ser país vecino y porque se había sospechado que de ahí vendrá la invasión. El mismo Asturias diría años después: “al escogerme Árbenz para ir a la embajada de Guatemala en El Salvador, me daba una de las más grandes muestras de confianza de su gobierno democrático y popular”.

Asturias había participado en enero de ese año fatídico en la Décima Conferencia Interamericana de Caracas junto al canciller Guillermo Toriello, Julio Gómez Padilla y Carlos González Orellana. Esta conferencia fue el preámbulo de la invasión. Guatemala fue condenada y el macartismo anticomunista logró una votación casi unánime contra Guatemala, con la excepción de Argentina y México que se abstuvieron y Guatemala con el único voto en contra de la resolución presentada por Estados Unidos por medio Foster Dulles. Asturias recuerda de la siguiente manera las consecuencias inmediatas de la llegada del régimen esbirro y antinacionalista del coronel Carlos Castillo Armas: 

“Al entrar Castillo Armas con sus mercenarios pagados por Estados Unidos y producirse la renuncia de Árbenz, ya no volví a Guatemala. Los dos primeros decretos que dio Castillo Armas fueron para desconocernos a Juan José Arévalo y a mí como embajadores. Me suprimieron el pasaporte, quedándome sin papeles para viajar”.

Asturias fue la gran figura internacional que levantó la protesta contra el régimen liberacionista y contra las maniobras de la CIA. Tenía ya el prestigio necesario y la altura intelectual y moral para hacerlo. Asturias a partir de 1954 se había dedicado a levantar la solidaridad con Guatemala y la condena al régimen impuesto por los Estados Unidos bajo la bandera del macartismo.

El anticomunismo fue impulsado mundialmente por las acciones políticas agresivas del senador Joseph Raymond McCarthy que desencadenó entre 1950 y 1956 una cacería de brujas, buscando comunistas por doquier y acusando a sospechosos de serlo de actividades antiamericanas. La simple sospecha llevaba a una investigación que podía tener repercusiones legales. Se hicieron listas negras y resultaban especialmente sospechosos los artistas y escritores. Hollywood no fue la excepción y se censuraron películas, directores, guionistas y actores. Kirk Douglas lo vivió y tenía una conciencia lúcida y plena de las maniobras macartistas. Como judío sabía de los extremos genocidas del holocausto. 

Kirk Douglas no se amilanó nunca ante la censura y las amenazas macartistas. Como un desafío frontal contrató al estigmatizado y censurado guionista Dalton Trumbo, acusado de comunista y parte de las listas negras de los que había que excluir. La tarea ofrecida fue escribir el guion para la película Espartaco, que sería dirigida por Stanley Kubrick. Trumbo había sido antes encarcelado por comunista durante casi un año y después había salido un tiempo al exilio en México.

La película Espartaco fue un gran éxito de taquilla y elogiada por muchos críticos, la figura del líder de los esclavos que se rebelan contra el imperio romano tenía un significado simbólico que molestó a los poderosos sectores anticomunistas que vieron en el filme de Kubrick una provocación. Luis Cardoza y Aragón en un aforismo condensó la irracionalidad de ese anticomunismo: “Espartaco nunca leyó a Marx”.

Kirk Douglas hizo con gran calidad histriónica el papel de Espartaco. Podemos recordar que pese a los rotundos éxitos de Kirk Douglas y de las películas donde actuó, le fue negado durante muchos años la concesión de un Oscar a pesar de haber sido nominado varias veces, no habiendo sido sino hasta 1996 cuando se le concedió un “Oscar Honorario” para reconocer su brillante carrera artística.

Entre Miguel Ángel Asturias y Kirk Douglas había un fuerte lazo democrático y humanista. Los unía su rechazo al macartismo y sus imposiciones destructivas. El encuentro en Cannes no estuvo libre de problemas. Ante todo por los intereses políticos que se jugaban detrás de bambalinas. Además el gobierno soviético estaba irritado con Miguel Ángel Asturias porque el escritor guatemalteco antes había pedido la libertad de dos escritores soviéticos encarcelados: Siniavsky (1925-1997)  y Yuly Markovich Daniel (1925-1988) acusados de enviar literatura antisoviética al extranjero, amparados en seudónimos. El gobierno soviético retiró a Sergei Obraztsov, director entonces del famoso Teatro de Marionetas de Moscú, como miembro del jurado al disponer los organizadores que no se aceptarían películas rusas ni japonesas, con evidente carga ideológica del sello Guerra Fría. Por otra parte el poderoso consorcio Twentieth Century Fox presentaba la película M.A.S.H de Robert Altman y cabildeaba fuertemente para que este filme obtuviera La Palma de Oro, el máximo galardón del festival. 

Asturias rechazó de entrada la posibilidad de concederle el premio a una película que no consideró para nada antibélica. Asturias apeló a sus conocidas posiciones pro paz, además de considerar que la película no llenaba los requisitos estéticos mínimos, sino se reducía a bromas machistas y de mal gusto dentro de un humor negro que banalizaba los horrores de la guerra con bromas en el quirófano, burlas a los amputados, etcétera.

El filme escogido por Asturias para ganar el premio era The Strawberry Statement de Stuart Hagmann, que trataba de las revueltas estudiantiles en California. El cabildeo de la Twentieth Century Fox se hizo sentir dentro del jurado. Las presiones aumentaban y Asturias no cedía. En realidad Estados Unidos comenzaba a surgir una ola antibélica antes insospechada y la intervención en Vietnam era duramente cuestionada por estudiantes e intelectuales e incluso veteranos de guerra. La película de Stuart Hagmann se estigmatizaba como comunistoide que apelaba a revueltas inútiles. Al final se realizó la votación y triunfo M.A.S.H mientras Asturias fue secundado solo por Kirk Douglas.