[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Juanito el Leñador…


– En memoria de Guillermo Mata Amado –

foto-articulo-Domingo

Juanito soñó toda su vida con llegar a ser un destacado leñador de ligas mayores. Un día decidió buscar al mejor leñador del bosque para preguntarle si tenía la técnica y la fuerza para lograr ser un leñador paradigmático. Entre montañas remotas y solitarias de tierras muy altas, en medio de un vasto y denso bosque de centenarias coníferas, después de largas jornadas, finalmente encontró a Guillermo, un viejito simpático, flaco pero tayuyo, con pelo canado y memoria de elefante, semejante a un archivo enciclopédico, lleno de historias y anécdotas sobre las intimidades y secretos del bosque y las montañas y el leñador más legendario del hemisferio.

Al  calor de una animada charla, Guillermo, retando a Juanito le dijo: “Vos patojo, vamos a ver quién puede derrumbar más árboles. Quiero ver si tenés madera para ser un buen leñador. Mínimo tenés que derrumbar el doble de árboles que yo, que ya estoy viejito, cansado, y carezco de tu fuerza y energía”.

Juanito sonriendo sacó su hacha y le respondió: “Don Guillermo le voy a demostrar de qué madera está hecho este guapo leñador”. Sin desperdiciar ni un segundo, Juanito empezó con el primer árbol, mientras Guillermo con serenidad y alegría lo dejó tomar ventaja y con lentitud y dejos de una discreta maestría sacó su hacha y suavemente comenzó a cortar su primer árbol.

Pasaron los minutos y Juanito sin perder el tiempo, con el hacha firme en la mano, con un ritmo incesante, fue cortando y cortando. Con mucho sudor en la frente, enfocado, con ojo de tigre y mucha fuerza fue derrumbando árbol tras árbol. En medio de su hazaña Juanito observó a Guillermo, y lo vio sentado, tomando agua. Pensó: “Ahora sí, aprovecho para derrumbar el triple de árboles, el viejito ya se cansó”.

Al cabo de varias horas, Juanito exhausto, tendido en el bosque le dijo con orgullo a Guillermo: “¡Logré derrumbar 20 árboles! Este es mi nuevo récord y tengo la convicción de que no tiene precedentes conocidos. Estoy seguro que derrumbé el triple de árboles que usted”. Guillermo sonrió y le dijo: “Juanito, corte 39 árboles, y la verdad que me dio pena contigo botar el 40, porque te hubiera sacado el doble”.

Sin terminar de entender cómo lo hizo, Juanito, muy frustrado, le preguntó a Guillermo: “No entiendo, hice todo mi esfuerzo, no paré ni un segundo, llevo toda la vida practicando para enfrentar este desafío, no puede creerlo, es más, no tengo madera. Por favor, dígame Guillermo, cuál es su secreto”.

Guillermo respondió: “El secreto de un buen leñador es hacer una pausa entre árboles cortados para afilar el hacha”.

“Esta pausa permite recuperar aire, pero también salir de las ramas para ver el bosque. Afilar el hacha es ver el bosque para agradecer a Dios por la naturaleza tan perfecta, por las oportunidades que todos los días tenemos de compartir entre nosotros. Afilar el hacha es también respirar profundo, poner en perspectiva las dificultades, entender cómo se está administrando y conduciendo la energía, cómo estoy viviendo el presente para construir futuro”. Entonces Juanito reflexionó: “Es necesario afilar el hacha para cuando nos veamos en el espejo a la edad de Guillermo y experimentemos felicidad y orgullo de que dejamos huella e impacto. Que ese proceso inexorable que conocemos a través del profundo significado de la palabra vida tuvo sentido”.

Juanito, pensativo, recordó un día que se perdió en el bosque y al regresar, según él, milagrosamente a casa, muy asustado y aún temeroso, su madre Eugenia, al comprender su dramático episodio, muy sabiamente le dijo: “Adelante mijo, un día a la vez, solo vivir el presente trae paz, la ansiedad viene de mucho futuro y la frustración de mucho pasado”.

Juanito pensó en el pasado reciente. Sus dos entrañables abuelos a pesar de sus diferencias de personalidad, tenían muchas cosas en común. Los dos perdieron a su padres con menos de 15 años y a ambos les tocó cortar mucha leña para sacar a su familia adelante. Ambos fueron médicos y dedicaron su vida en servir a su prójimo. Los dos simpáticos, alegres y jodones; con mucha humildad y discreción y un deseo genuino por servir a su comunidad. Dejaron muchos amigos, recuerdos inolvidables e historias que han hecho que su vida transcienda, al extremo, que en buena medida son el origen de la nostalgia en sus familias y por la enorme huella que dejaron en el bosque. Estos leñadores vivieron 90 años, no solo porque supieron afilar el hacha y porque cortaron muchos árboles, sino porque su vida tenía un propósito, un sueño, convicciones y valores de acero. Tenían claro que tenían que dejar ejemplo, y sobre todo descendientes visionarios, fuertes e independientes, preparados para sobrevivirlos con entereza y valor, después de que partieran hacia donde las aves migran en el último invierno, de manera definitiva y dejan un vacío descomunal. Sabían con claridad meridiana qué habría sucedido en el mundo y sus circunstancias si ambos no hubiesen existido. En que marcaron sus vidas la diferencia en el mundo y sus posibilidades reales.

Juanito pensó en el presente y se preguntó: “¿De qué se perdería el mundo, si yo no hubiera existido?”. Pensó en su equipo, en sus hermanos. Se dijo en silencio: “Todos somos muy talentosos, con carácter, destrezas y habilidades, convicciones y valores y a lo largo de la vida, de alguna manera, con humildad y discreción, hemos generado impacto en la vida de los demás”. Sin embargo, Juanito no lograba responder bien a la pregunta: ¿de qué se hubiera perdido el mundo si no hubiesen existido?

Fue en ese momento cuando abrió con conciencia profunda sus ojos; y se percató, con un whisky en la mano, que estaba en la casa de Guillermo, y conmovido le preguntó: “Don Guillermo ¿de qué se hubiera perdido el mundo si usted no hubiese existido?”. Guillermo lo vio, tomó un cigarro Rubios, lo encendió y dio un jalón profundo, y le dijo a Juanito: “Mijo, no tengo ni puta idea de qué se hubiera perdido el mundo si yo no hubiese existido, desafortunadamente, es algo que no puedo responder. Sin embargo, lo que sí puedo hacer, es darte cuatro consejos que he aprendido de personas que me han inspirado mucho, como tu madre, tu padre, tu esposa, tus hermanos, la gente que trabaja contigo, tus hijas, y tu familia”.

“Número uno: ¡Nunca te rindas! Debes potencializar y fortalecer en extremo tu capacidad de resiliencia. Esa capacidad de los seres humanos para resistir y adaptarse positivamente y con nervios de acero a situaciones adversas. Los buenos marineros se hacen en la tormenta, y, por favor, recuerda muy bien, que como líder, siempre hay alguien que te está viendo para seguir tu ejemplo y eso significa que nunca puedes desistir. Podés tener momentos duros en la vida, en los que jamás te debés enfocar en las cosas, enfocate en la gente. Enfocate en la gente que te quiere, que te admira y que te sigue. Rodeate de personas con las que compartás los mismo valores y convicciones, sobre todo de gente de la que podés aprender”.

“Número dos: Ayudá con generosidad y desprendimiento a los demás, así como muchos lo han hecho contigo. El bien es silencioso; el mal es escandaloso y suele convertirse en noticia. Existe mucha gente buena en los densos y poblados bosques haciendo cosas grandiosas; alumbrá a toda esa gente para que brille. Ayudar y facilitar el crecimiento de los demás hace que uno crezca. La grandeza no llega con una posición, o con dinero: la grandeza llega ayudando a construir el futuro tuyo y el de tu prójimo. Tenemos la obligación de empujar a otros. No en el sentido de arrastrarlos, sino de impulsarlos para seguir adelante superando límites y fronteras”.

“Número tres: ¡Sueña en grande! Los sueños se hacen realidad cuando estás despierto. El futuro lleno de fortuna, primero hay que soñarlo. Ese sueño tiene que ser algo que sea un poco más que alcanzable, pero algo grande, que te mantenga despierto y que atraiga e inspire a otras personas que se enamoren de tus propios sueños. Con un buen sueño, podés conseguir al mejor equipo que te ayude a lograrlo. Soñar en grande implica desarrollar una gran responsabilidad, pero el impacto y la gratificación al lograrlo, hace que todo tenga sentido y valga la pena el esfuerzo y el sacrificio”.

“Número cuatro: Lo más importante en la vida es tu familia: amala, cuidala, protegela, viví feliz con ellos. La mayor felicidad está en la familia, en el trabajo duro y honrado, en  el interés genuino por los demás. La felicidad es disfrutar de la vida con unos buenos whiskys en buena compañía de tu familia y tus entrañables amigos”.

Abruptamente, Guillermo se levantó de su sofá, abrió la puerta de su casa, y le dijo a Juanito: “Es hora que te vayas a tu casa. Así que, querido amigo, a vivir la vida con profundidad, amplitud, de vez en cuando saltando al vacío a velocidad de vértigo, consciente que lo imposible es lo que falta por hacer, convencido de que la felicidad está en el camino y no en el destino. Disfrutá el camino. Hay que apuntar lejos, pero hacer que cada kilómetro, en esta gran maratón de la vida, cuente. No es tu éxito sino su significado. No lo que conseguiste sino lo que diste. Al final lo que importa no serán los recuerdos que te llevés al cielo, sino los recuerdos y la nostalgia de tus seres queridos y las razones y las sinrazones por la que te recuerdan”.

Juanito terminó su whisky, abrazó a Don Guillermo y le dijo: “Muchas gracias, Don Guillermo, por las lecciones, aún no logro responder a la pregunta, pero por lo menos sé que lo importante es buscar la respuesta. Por cierto, Don Guillermo, mañana nos echamos la revancha, eso sí, con el hacha afilada, de esta manera, hasta mi abuelo que no corta árboles nos gana”.

 

Guatemala 26 de Agosto 2018

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Carlos A. Rodas Minondo
Un país burlado, abusado y engañado…”

(Un país manejado al antojo de las mafias y poderes con privilegios, que buscan únicamente sus intereses de poder y riqueza pasando por encima del derecho, la ley y lo que se ponga enfrente …).

noticia Lucero Sapalú / elPeriódico
Mandatarios y diplomáticos asisten a toma de posesión de Giammattei

Seis jefes de Estado asistieron al acto de cambio de mando presidencial de Guatemala.

noticia Luis Aceituno
#leer

Lado B



Más en esta sección

Zelaya retenido en aeropuerto por llevar dinero sin declarar

otras-noticias

Muere exlíder miliciano José Mireles

otras-noticias

Deadpool hará un cameo en una película del MCU ¿Cuál crees que será?

otras-noticias

Publicidad