Miércoles 11 DE Diciembre DE 2019
Domingo

Diez municipios, una ciudad

Fecha de publicación: 01-12-19
Por: Mario Yon Secaida * Sociedad de Plumas

Los grandes problemas urbanos requieren importantes esfuerzos institucionales y nuevas formas de abordar problemas complejos.

Todos los días cientos de miles de guatemaltecos madrugan para trabajar o estudiar. Su ruta usual no ha de superar 16 kilómetros, pero en promedio gastan tres horas diarias en las largas colas. Ciento ochenta minutos que podrían estar aprovechando en cualquier otra actividad, hasta utilizar ese tiempo para el ocio sería más productivo.

Diariamente se recolecta la basura en casas, calles, arriates y baldíos para depositarla en el único relleno sanitario del departamento. Todas las zonas del Área Metropolitana de Guatemala son escenarios de asaltos y constantes delitos violentos; no hace falta leer las numerosas notas rojas para dimensionar la gravedad del problema que afecta a conductores, vendedores, transeúntes, trabajadores o emprendedores. 

Las ciudades guatemaltecas no son las primeras ni serán las últimas en la historia en tener estos problemas. Cuando los centros urbanos comienzan a crecer sostenidamente y las sociedades se vuelven urbanas los retos innatos de vivir más de cerca se vuelven evidentes. 

Este es un proceso de transición urbana, algo natural que todas las sociedades en desarrollo atraviesan. Más empresas, más personas, más comercio, relativa estabilidad social y la búsqueda de una mejor vida ponen presión sobre los centros urbanos. Ante esto las instituciones locales, especialmente las municipalidades, buscan adaptarse para cumplir con sus obligaciones y las expectativas de sus ciudadanos. 

El Área Metropolitana de Guatemala es el ejemplo más evidente del país, no el único, de las dificultades que atraviesan las autoridades para atender a más de dos millones de ciudadanos. Gran parte del problema es que no es responsabilidad de una sola municipalidad, no sería acertado pensar que la “Ciudad de Guatemala” en este momento se limita a su área central, la Municipalidad de Guatemala. Las relaciones sociales, económicas, institucionales y sobre todo sus problemas sociales no son exclusivos del ya invisible límite de la Municipalidad de Guatemala. Con el tamaño de la gran urbe es más útil pensar en las diez municipalidades dentro del Área Urbana como distritos especializados de una gran ciudad. Para atender estos problemas las múltiples municipalidades requieren cooperación y coordinación.

En nuestro sistema ya existen herramientas para que los gobiernos locales en conjunto afronten estos problemas, especialmente la mancomunidad. El Código Municipal contempla a las mancomunidades como asociaciones de gobiernos municipales que se asocian alrededor de un fin común. Éstas generalmente buscan implementar políticas públicas y llevar la acción institucional hacia un fin específico. Desgraciadamente estas dependen mucho de la colaboración y voluntad de los gobiernos municipales del momento, y aunque existen ejemplos exitosos de mancomunidades, para afrontar los problemas que hemos mencionado se requieren esfuerzos sostenidos por más tiempo. 

Los grandes retos del Área Metropolitana han rebasado muchas capacidades institucionales de los gobiernos municipales, resolverlos no debería depender de la voluntad de los gobiernos en turno. El control de la basura, el tráfico, la creación de más parques, el agua, la atención de barrios marginales o la delincuencia urbana son problemas complejos que requieren importantes esfuerzos de acción institucional, colectiva y compromiso; dejar una tarea así a una o dos municipalidades no llevarán a ningún lado.

Las ciudades son uno de los inventos más importantes de la humanidad. Nos han permitido habitar un lugar durante todo el año, conectar personas con habilidades diversas, son grandes centros culturales y permiten la atención de servicios de manera más efectiva. Por lo mismo debemos hacer que las instituciones de nuestros centros urbanos, independientemente el tamaño, sean capaces de cumplir con sus obligaciones. Esto debería comenzar con una evaluación de las capacidades y límites de las instituciones municipales. Es mi opinión estas capacidades y formas de gobernanza no son suficientes ni adecuadas para abordar las necesidades de una gran ciudad en el Siglo XXI. Vale la pena comenzar a pensar en nuevas formas de gobierno metropolitano, implementación de gobierno electrónico –no descabellado en las ciudades–, el fortalecimiento de consejos de barrio, métodos para solucionar la tensión de la propiedad privada en áreas invadidas o la delegación a gobiernos municipales de servicios que brinda el Estado central.

Nuestra calidad de vida se ve comprometida con la mala planificación que encontramos en la gran mayoría de nuestras ciudades. Los gobiernos municipales del Área Metropolitana de Guatemala y de todas las ciudades intermedias necesitan más recursos, nuevas herramientas legales e institucionales y apoyo técnico. Es un momento importante en nuestra historia y todavía podemos hacer algo. El tráfico que sufrimos todos los días no tiene una sola causa o un solo responsable, y para comenzar a solucionarlo debemos empezar con el fortalecimiento de nuestros modelos municipales.