Lunes 9 DE Diciembre DE 2019
Domingo

Las muchedumbres

Fecha de publicación: 10-11-19
Por: Jaime Barrios Carrillo

La historia de las grandes ciudades del mundo abarca con precisión unos doscientos años. Las urbes fueron resultado de la Revolución Industrial con el ascenso de la burguesía y el declive de la aristocracia oligárquica, por lo menos en Europa y luego en Estados Unidos. La concentración de millares y luego millones de personas en los centros urbanos produjo a las muchedumbres o masas. 

Pero las masas urbanas en muchas partes del planeta no se beneficiaron plenamente del capitalismo. En especial en los países donde la concentración de riqueza resultó la contrapartida de la pobreza en aumento. Esas masas se comportan de diferentes maneras. A veces protestan y manifiestan su descontento que con frecuencia llega al disturbio y al vandalismo. No cabe duda de que hay descontento generalizado en países como Chile, Ecuador, Haití, Líbano e Irak. 

Un común denominador es la falta de credibilidad a los partidos políticos. No se trata de derecha ni izquierda sino de llano descontento con el nivel de vida que se lleva, rechazo a los embates de la pobreza en la salud, la educación, las jubilaciones y la seguridad ciudadana. Las masas ya no aguantan y quieren soluciones. La ideología como falsa conciencia puede adormecer y engañar a las masas pero no puede darles de comer ni proporcionar vivienda ni escuela.

Otras veces las masas emigran. Huyen de la pobreza y la ausencia de un futuro digno. Hemos visto en los últimos años caravanas de migrantes centroamericanos con rumbo a Estados Unidos, desafiando el muro de Trump y los embates de las mafias. Emigran también desde África a Europa. Desde Afganistán y Siria huyendo de las guerras internas. Pobreza y migración masiva son dos caras de la misma moneda.

Por otro lado no solo hay un escepticismo a los partidos tradicionales sino como paradoja en el mundo han llegado al poder una histórica pandilla de locos. Trump a la cabeza con políticas agresivas contra otros países, en especial los periféricos y dependientes. Mostrando un gran desprecio a los pobres, a los latinoamericanos que ha juzgado como criminales, drogadictos y perversos. Asimismo retirándose de los acuerdos internacionales para preservar el clima y el balance ecológico en el planeta. Una verdadera amenaza para la sobrevivencia de la misma humanidad. Trump se encuentra a las puertas de lo que puede ser un juicio político. 435 parlamentarios que ocupan sus curules en la Cámara de Representantes deberán tomar la decisión de proponer el juicio contra Trump en el Senado. Se necesitarán sin embargo 67 senadores que voten contra Trump.

En nuestro continente tenemos a Jair Bolsonaro, que tampoco muestra responsabilidad por la cuestión ecológica, sino todo lo contrario como se demostró con los incendios que están acabando con los bosques húmedos en el Amazonas y ahora con el petróleo que se riega en más de 200 playas brasileñas. Bolsonaro representando el más grande país de América Latina ha elegido un camino de confrontación y un discurso racista y homofóbico. Como guinda en el pastel el nombre de Bolsonaro aparece ahora en una investigación criminal en torno al asesinato de la lideresa Marielle Franco en 2018. La poderosa cadena de medios Globo, que incluye periódicos y televisión, hizo pública la noticia y no tardó el presidente Bolsonaro, imitando los métodos anti prensa de Trump, de acusar a Globo de conspiración y ha amenazado incluso con no renovar el permiso de transmisión de TV Globo.

Un tercer ejemplar, y en otro continente, resulta ser Rodrigo Duterte, presidente de las Filipinas. Duterte ha declarado una guerra abierta a la criminalidad y a las drogas con métodos muy discutibles, como ampliar las posibilidades a las fuerzas de seguridad para disparar sin previo aviso contra sospechosos. Se acusa al gobierno de miles de ejecuciones extrajudiciales y violaciones de los derechos humanos, incluyendo la formación de escuadrones de la muerte formados por militares y policías. Se da la cifra de 27 mil muertos desde que Duterte asumiera hace tres años la presidencia.

En África hay gobiernos que aplican extrema corrupción a la vez que se concentra la riqueza en pocas manos. Un país lamentable es Burundi. Se informa que el país no ha cumplido con los estándares mínimos de derechos humanos. Otros países como Senegal, Kenia y Ghana muestran índices similares y son productores de migrantes, muchos de los cuales intentan ingresar a Europa por mar, reportándose gran cantidad de naufragios trágicos. Nuevamente el dúo maléfico de pobreza y corrupción hace mella en las sociedades africanas.

Honduras tiene un presidente sobre el cual se ciernen grandes sospechas de relación con el narcotráfico. Su hermano en un tribunal de Estados Unidos está prácticamente cocinado. Y Honduras es uno de los países centroamericanos con mayor número de migrantes hacia el norte, azotada por la pobreza extendida y la corrupción estructural del Estado.

En Guatemala hemos tenido el gobierno nefasto de Jimmy Morales, que ha defendido la impunidad y propiciado los pactos de corrupción con un Congreso lamentable. También un constante acecho a la libertad de expresión. El gobierno de Morales será recordado por las 43 niñas muertas en el Hogar Seguro. Los bonos militares. El financiamiento ilícito y está por verse qué pasará con la condena del ex candidato presidencial Mario Estrada y las revelaciones que pueda haber en cuanto a la conexión con Jimmy Morales, que se sospecha irán más allá de un almuerzo para comer gallina en crema con loroco.

La migración masiva no se ha detenido y la pobreza sigue afectando a amplios estratos de la población guatemalteca, con elevados índices de desnutrición, morbilidad y mortalidad infantil. En Guatemala las muchedumbres no protestan sino emigran a los Estados Unidos. 

Leo en un diario que las remesas siguen siendo el sustento de la economía guatemalteca. Es decir los pobres que migraron sostienen Guatemala. Mientras la riqueza se concentra en pocas manos y grandes capitales se fugan del país al invertirlos en bolsas extranjeras, propiedades en otros países y proyectos no ubicados en Guatemala. Solo en octubre entraron al país un millardo de dólares, según el Banco de Guatemala y la expectativa es que en total las remesas en 2019 superar la mágica cifra de los 10 millardos de dólares, es decir unos 70 mil millones de quetzales.

Un sector muy poderoso de ultraderecha, apoya y admira al presidente Trump que ha declarado una guerra abierta a los migrantes guatemaltecos. Este sector utilizó la excusa de la soberanía para combatir a la CICIG al a vez que se pliegan como alfombra a los designios anti guatemaltecos del jefe de la Casa Blanca.

¿Podrá un nuevo gobierno autoritario de ultraderecha mantener a las muchedumbres tranquilas? Es pensable que de pararse la migración y de darse una caída de la economía y el empleo en Estados Unidos, como muchas fuentes lo indican, las muchedumbres en Guatemala podrían explotar, salir de los barrancos y las barriadas miserables y exigir cambios, demandando mejores condiciones. Todo bajo la sombra del crimen organizado incrustado en el Estado. Guate es un bomba de tiempo que solo pueden desarmar eficaces políticas de inversión social, creación de empleo, mejora de infraestructura y un crecimiento económico basado más en la producción de bienes y servicio que en las remesas. 

En definitiva, los partidos políticos tienen una gran responsabilidad en el sistema democrático representativo. Lo contrario sería dictadura de partido único o de partidos estatales. El problema reside en que nuestros partidos son electoreros y no se dedican a una labor permanente de ser canales entre la sociedad y el Estado. Además, el financiamiento de los partidos es un delicado capítulo de poca transparencia. 

La democracia en Guatemala se debate entre la realidad y la utopía. Entre el sueño y la pesadilla de despertar cada mañana con la inseguridad y la pobreza tocando las puertas. Porque la democracia debe suministrar resultados. Si brinda salud, educación, seguridad y empleo, entonces el país se habrá democratizado. El principal logro debe ser, sin duda, la disminución de la pobreza.