Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Domingo

Tiempos recios. La verdad de las mentiras

Fecha de publicación: 27-10-19
XIE: MARÍA JOSÉ ChEA (XIE ES CHEA EN CHINO)
Por: José Luis Chea Urruela

Para Vargas Llosa, “las novelas mienten”, sin embargo, mintiendo, las novelas revelan verdades que solo pueden expresarse en forma encubierta, disfrazadas de lo que no son. “TIEMPOS RECIOS”, su última novela, gira alrededor de una mentira genial inventada de los cenáculos de la United Fruit en Boston, mentira, que con la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos y la opinión pública norteamericana, en el contexto de la Guerra Fría, hicieron pasar por verdad que el Presidente de Guatemala de ese entonces, Jacobo Árbenz, era la cabeza de playa del comunismo soviético en Guatemala.

Vargas Llosa concluye, que ni Arévalo ni Árbenz eran comunistas, y que la revolución guatemalteca tampoco, sino que por el contrario fue una revolución democrática y progresista, verdad, que anteriormente había sido ampliamente documentada por académicos como Piero Gleijeses, en “La Esperanza Rota” y por periodistas como Stephen Schlesinger y Stephen Kinzer en “Fruta Amarga”; claro está, sin la seducción de la literatura y la pluma libertaria de Vargas Llosa.

Sin embargo, la consciente e inteligente manipulación de la verdad, no ha sido monopolio de varios gobiernos norteamericanos, también el “Tercer Reich” tuvo consumados artistas como Goebbels, quien afirmaba que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Es más, los latinoamericanos también mentimos, y aquí en Guatemala, como diría Octavio Paz, la mentira se instaló casi en forma constitucional, causando un daño incalculable, en un país que se mueve en la mentira con total desparpajo y comodidad.

Una de esas mentiras, tal vez una de las más lacerantes, es la de nuestra supuesta “Soberanía Nacional”, concepto detrás del cual nos escondemos cada vez que justificamos nuestro real o falso nacionalismo en defensa de las causas más disparatadas y totalmente ajenas a nuestro verdadero INTERÉS NACIONAL. Concepto que Gobiernos y Embajadores norteamericanos se han pasado por el Arco del Triunfo a lo largo y ancho de América Latina en nombre de la Doctrina Monroe, el Corolario Roosevelt, la Política de Seguridad Nacional, los derechos humanos y el “Buen Salvaje”.

Guatemala, desde su nacimiento como República, ha estado sometida a la influencia de los EE. UU. por la historia, la geografía, la asimetría, por idiosincrasia, por tradición y porque nos gusta. El asesoramiento norteamericano a la Policía de Justo Rufino Barrios y Estrada Cabrera, la contrarrevolución de Castillo Armas, auspiciada por la CIA y los poderosos intereses bananeros, los gobiernos militares impuestos en nombre de la Seguridad Nacional, el primer gobierno civil auspiciado en nombre de la democracia, la firma de los Acuerdos de Paz, sometiendo el Derecho Nacional al Derecho Internacional en materia de derechos humanos, son todos hechos, que han tenido su origen en Washington.

Esto sin contar con los experimentos sobre la sífilis en Guatemala, el experimento CICIG y el experimento de Tercer País Seguro, todos ellos ideados en Estados Unidos en nombre de la salud, la incapacidad de nuestro sistema legal para administrar Justicia, y nuestra incapacidad para detener la inmigración ilegal.

En “tiempos recios, amigos fuertes de Dios, para sustentar a los flacos” solía decir Santa Teresa de Ávila; abandonados por Dios, el único “amigo fuerte” que tenemos hoy, parecieran ser los EE. UU. Demócratas o Republicanos continuarán incidiendo en lo que hagamos o dejemos de hacer, sin embargo, como diría Árbenz, todavía hay esperanza.

*Tuttavia, Juan José, certamente si sente una voce per tutta Roma, che il Presidente eletto, Giammattei, non solo parla l’inglese, ma pensa in inglese; ¿c’e la verita della menzogna?