Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Domingo

Más allá de Vargas Llosa

Fecha de publicación: 27-10-19
Por: Jaime Barrios Carrillo

Una vez más Mario Vargas Llosa ha publicado una novela de alta factura literaria. Esta vez penetra los entarimados de la conspiración anticomunista contra el gobierno del coronel Jacobo Árbenz. Por definición resultará siempre complicada la novela histórica o de temas históricos. La demanda fundamental es que haya verosimilitud. Que los hechos y situaciones narradas sean creíbles y no puedan contradecirse y subestimarse por falsos o muy dudosos. Vargas Llosa lo vuelve a lograr con Tiempos recios así como lo había hecho con su formidable La fiesta del chivo en torno al magnicidio del cruel dictador dominicano Trujillo.

Pero resaltemos que Vargas Llosa no es el primero en señalar la falsedad de la conspiración anticomunista que derrocó el régimen de Árbenz en 1954. No es nada nuevo constatar que esta conspiración se basó en una mentira de base y de partida: el peligro comunista de Árbenz. La colosal mentira del peligro de conversión de Guatemala en el primer satélite soviético en el continente. 

La esencia destructiva de ese error garrafal del gobierno de Estados Unidos, pensando en la coyuntura mundial del momento, fue considerar a la Revolución de Octubre como un proyecto del comunismo internacional y no un proceso llevado adelante por los mismos guatemaltecos. Desde luego que también pesaron los intereses particulares de la frutera y su campaña de desprestigio llevada a cabo por el publicista Edward L. Bernays. “Éramos un Estado dentro de una compañía bananera”, ha ironizado Luis Cardoza y Aragón al respecto. 

Hoy gracias a la desclasificación de los archivos se sabe mucho del involucramiento secreto e ilegal de la CIA en el derrocamiento del presidente Árbenz y de la colaboración de guatemaltecos con el aparato de inteligencia norteamericano. Debe mencionarse los esfuerzos del Archivo de Seguridad Nacional, una organización no gubernamental en Estados Unidos que ha presionado para la desclasificación. No hay duda de que colaborar con un gobierno extranjero y con su agencia de inteligencia para conspirar contra el gobierno de su propio país, constituye un acto de traición en cualquier parte del mundo y en toda época histórica.

Académicos de prestigio, como el italiano y profesor en universidades norteamericanas Piero Gleijeses y su monografía La esperanza rota, con múltiples ediciones, demostraron la falsedad de la tesis del Movimiento de Liberación Nacional y su caudillo el coronel Carlos Castillo Armas. No había comunismo sino un intento reformista por encauzar a Guatemala hacia el desarrollo capitalista y en la democracia representativa, para superar el subdesarrollo y sus trágicas secuelas de desnutrición infantil, desempleo, mala salud, criminalidad, violencia, migración forzada, etcétera. La todavía poderosa ultraderecha guatemalteca en su desesperación ideológica por justificar la intervención de la CIA, de la cual fueron marionetas que vendieron la soberanía nacional, ha acusado a Piero Gleijeses y a otros académicos norteamericanos de ser comunistas. No tienen otro argumento más que justamente “el fantasma del comunismo”.

De todas maneras, la historia no tiene más lógica que sí misma, así lo muestra el carácter de ciertos acontecimientos. Como el arrepentimiento expresado por el presidente Clinton en su visita a Centroamérica en marzo de 1999, para discutir la ayuda norteamericana a las víctimas del huracán Mitch. Manifestó públicamente Míster Clinton, su inconformidad con el papel intervencionista en Guatemala en 1954.

El presidente Juan José Arévalo sobrevivió atentados y conspiraciones. También la guerra mediática de una prensa manejada y comprometida con los intereses conservadores de una élite ultraderechista aliada al gobierno de Estados Unidos. Se mantuvo una actitud conspirativa y no reconocieron nunca, ni lo harán, los logros del gobierno enfatizando en la crítica destructiva. 

La Guerra Fría apretó demasiado las frágiles estructuras de aquella democracia naciente en Guatemala. La polarización se fue patentizando en un enfrentamiento nacional, producido por la reacción exacerbada de las derechas ultraconservadoras, las cuales partían de una fervorosa e imaginaria visión de la implantación del comunismo en Guatemala. 

En Guatemala se experimentó una “intervención indirecta”. Y con la “ayuda” pasiva de un ejército que no reaccionó, que no defendió la soberanía del país. La operación de la CIA tuvo el nombre de PBSuccess se concretó en “un fin de semana”, como la describe Miguel Ángel Asturias en su colección de cuentos Weekend en Guatemala, donde sobresale El Bueyón, un corpulento campesino que machete en mano quiere enfrentarse a los aviones que bombardean el país. 

La ficción tiene el poder de enriquecer la historia y a su vez la historia alimenta a la ficción. Vargas Llosa ha puesto sobre la mesa con su novela, de una manera recreada, una verdad histórica ya antes demostrada por los archivos de la CIA y las investigaciones académicas. Vargas Llosa desmonta el mito del comunismo y con eso deja a la ultraderecha guatemalteca en trapos de cucaracha. Pero lo que resulta discutible es la visión del desarrollo ulterior en toda América Latina después de la caída de Árbenz en el 54. Al final de su novela Vargas Llosa convertido en personaje hace una visita a la Miss Guatemala que no “no fue” y con la cual desarrolla un diálogo que después el personaje comenta con otros. La conclusión de Vargas Llosa es que la conspiración contra Árbenz truncó el desarrollo de la democracia en Guatemala y por extensión en todo el continente, produciendo los movimientos de guerrillas y la dictadura cubana.

Vargas Llosa no menciona que el anticomunismo en Guatemala produjo gobiernos militares que no solo impidieron el desarrollo del país, sino que asesinaron a miles de ciudadanos con la consigna de estar combatiendo el comunismo. Hay que agregar que la falta de desarrollo, producto de una combinación dañina de anticomunismo y neoliberalismo, ha llevado a Guatemala al atraso. El índice de desarrollo humano (IDH) es un indicador del desarrollo humano por país, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. Guatemala en el puesto 133.

Por otro lado, 20 años después se repitió en Chile, que había tenido una ejemplar democracia y no tuvo hasta entonces guerrillas, una nueva intervención de la CIA norteamericana en alianza con la ultraderecha local y el ejército chileno, llevando al derrocamiento del presidente Allende. Hoy estamos viendo una revuelta popular en Chile, el país perfecto del neoliberalismo. 

Repetimos, aunque sería tema de otra novela no están ni siquiera esbozados el genocidio, las masacres, los crímenes de lesa humanidad, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales y la tortura que las juntas militares en el continente realizaron. Por estos crímenes horrendos han sido condenados ex jefes de Estado como el general Videla y otros 28 altos oficiales en Argentina. En Guatemala asimismo ha habido condenas de exmilitares. También en Chile hay condenas y en la mismo país natal de Vargas Llosa tenemos al exencargado de la inteligencia peruana Vladimiro Montesinos condenado por diversos delitos junto con el expresidente Fujimori, este último por asesinatos masivos y secuestros.

Por último, puede hacerse un parangón entre la campaña anti-CICIG y la que se hizo en el 54 contra Árbenz. La CICIG también ha sido presentada como un ente manejado por comunistas. Y de nuevo una inversión millonaria como la que hizo en su oportunidad la frutera pagándole al publicista Bernays. Las dos campañas y cabildeos falseando la historia, contrayendo un discurso deformador de la verdad, un relato falso que se quiere imponer a la población. El lamentable espectáculo en el Congreso con la Comisión anti-CICIG es un eslabón tragicómico de una nueva falsificación histórica y una repetición del show de Jimmy Morales cuando presentó en una conferencia de prensa a las supuestas víctimas de la CICIG, incluyendo a la familia rusa de Taxisco. Otros tiempos recios, otro tipo de rusos.