Martes 15 DE Octubre DE 2019
Domingo

Joven aún entre las verdes ramas

Fecha de publicación: 22-09-19
Por: Jaime Barrios Carrillo

Se ha vuelto universal el nombre de una jovencita sueca de 16 años, Greta Thunberg; considerada un fenómeno de la lucha por el medioambiente. Ha llegado ahora hasta el nivel de la Asamblea de Naciones Unidas, donde difundirá mañana lunes su mensaje sobre los serios problemas ecológicos del planeta. Greta comenzó reflexionando sobre sus estudios y el futuro y concluyó: “¿De qué sirve estudiar para el futuro si ese futuro parece que no va a ser?” Entonces decidió el año pasado salir de la escuela todos los viernes para protestar frente al Parlamento en Estocolmo. 

Pronto se hizo conocida y su fama acabó por expandirse en el mundo. Sus acciones comenzaron con la lucha para que Suecia fuera más activa en el cumplimiento de los Acuerdos de París, refrendados en 2019 por la mayoría de los gobiernos bajo el marco de Naciones Unidas. El mensaje de Greta Thunberg trascendió y se levantó su voz, y perfil de activista, en todos los ámbitos del planeta. Greta se ha convertido en un ejemplo para los jóvenes del mundo

¿Pero, qué decir de un país que pierde aceleradamente sus bosques y sus selvas, y cuyos lagos se están envenenando de igual manera? Casi todos los ríos de Guatemala, corrientes fluviales y lagos están contaminados. Al Petén lo están deshaciendo, pedazo a pedazo, sin que nadie pueda detener la horda de termitas humanas. Mucha palma africana y narcoganado, en lugar de preservar los bosques naturales y la selva tropical húmeda.

A nivel institucional el pomposo Ministerio del Ambiente ha sido un rotundo fracaso. Mucho ruido y pocas nueces. Planes enunciados con retórica sin raíz en la realidad, es decir realizables. Mientras tanto las selvas ardiendo, los bosques exterminados. 

Cabe ponderar la labor de organizaciones de la sociedad civil, que han luchado por preservar el medioambiente y por la defensa de los territorios. Haciendo conciencia mediante proyectos de capacitación e información. Es el caso del colectivo “Madre Selva” que se propone “alcanzar una vida digna en armonía con la naturaleza. Impulsamos modelos sostenibles de desarrollo que no comprometan el bienestar de las generaciones actuales y futuras”. 

Pero y los más jóvenes ¿Qué están haciendo? ¿Cómo piensan? No vislumbramos aún una conciencia verde o ecológica generalizada en un país como Guatemala, que tiene tantas carencias cualitativas y cuantitativas en la educación a todos los niveles. Existen desde luego esfuerzos y personas jóvenes que se involucran en la protección en la naturaleza y preservación del medioambiente. Por ejemplo el joven Yovanni Guevara usando llantas recicladas construyó un muro ecológico, que resulta ahora ser el más grande del país, en Olopa, Chiquimula. Otro joven, José Raúl López Martínez en San Juan Chamelco, Alta Verapaz, levanta viviendas con ladrillos ecológicos. 

A nivel de organizaciones de jóvenes con conciencia ecológica, resaltamos “Guateambiente”, fundada en 2012 por personas de edades entre 18 y 26 años y cuyo objetivo es trabajar para que en el 2020 mil familias guatemaltecas puedan ser favorablemente impactadas en el uso de energía renovable. Esta organización se ha impuesto como tarea “contribuir con la reducción del impacto ambiental en la región a través de ciencia e ingeniería, con soluciones sostenibles e innovadoras, enfocados en la producción responsable, concientización y apoyo social para el uso de nuestros recursos”.

Es sin duda en la juventud donde reside gran parte de la esperanza. No solo en el país sino en todo el mundo, porque el problema es global. Es global el recalentamiento. Son globales los derretimientos de glaciares. Todos vivimos en el mismo planeta, que está resintiendo la acción humana que a la larga se puede poner a la misma humanidad en gravísimos problemas de sobrevivencia.

La adolescente Greta Thunberg es hoy un símbolo de esa juventud comprometida con la salud del planeta y la preservación del medioambiente. Su nombre, ella misma, recorre el mundo llevando este mensaje. Greta no viaja en avión para no dañar el ozono y contribuir negativamente al recalentamiento global. Por eso se ha desplazado en un velero cruzando el Atlántico con destino a Nueva York y a la sede de Naciones Unidas. Ha sido recibida como una heroína y es en la actualidad un modelo que muchos jóvenes siguen en las cuatro esquinas del planeta. Aquí algunos ejemplos representativos:

José Adolfo Quisicala es un adolescente peruano de la ciudad de Arequipa, de catorce años, que tomó con mucha energía la decisión de crear una central de reciclaje en su propia escuela en el cual los alumnos pueden depositar todos los materiales usados de papel y plástico y por los cuales reciben una retribución. Este modelo de reciclaje ha sido ya adoptado por una decena de escuelas más.

Yola Mgogwana es una niña de once años, quien vive en Khayelitsha, barrio marginal de la Ciudad del Cabo en la República de Sudáfrica. El país ha sido afectado, como otras regiones en África, por sequías prolongadas y calor intenso que dañan cultivos, erosionan la tierra y producen muertes por deshidratación. Yola se ha convertido en una activista del medioambiente que llama la atención no solo por su corta edad, sino por su compromiso consciente y capacidad de expresión. Esta ejemplar niña trabaja tesoneramente en el proyecto “Niños de la Tierra”, inspirada en las protestas de Greta Thunberg, “Viernes por el futuro”. Y como lo ha hecho Greta frente al parlamento sueco lo hace Yola y decenas de niños pobres sudafricanos frente al parlamento de esa nación.

Lilly Satiradtanasar de doce años, es de Tailandia, un país con enormes problemas de contaminación por residuos plásticos y basura. Lilly se ha avocado a recolectar plástico botado en las calles y canales de Bangkok. También ha organizado protestas al estilo de Greta Thunberg frente al edificio donde está la sede del gobierno.

Los ejemplos anteriores inspiran e ilustran sobre la problemática ecológica en diversas partes del mundo, y en el papel que pueden jugar los jóvenes en la lucha por el medioambiente. Inclusive los niños. Los “jóvenes aún entre verdes ramas”, como cantaba el poeta colombiano Epifanio Mejía, podrían llegar a ser en el futuro unos viejos sin ramas verdes. Por eso deben comprometerse más las instituciones. Sobre todo en países como Guatemala, donde la población joven es la mayoritaria y la destrucción de la naturaleza y los recursos renovables y no renovables está alcanzado niveles de no retorno; lo que afectará a las futuras generaciones de guatemaltecos. Urge un impulso a la educación ecológica, comenzando desde la primaria y siguiente a los niveles superiores. Con objeto de crear conciencia y preparar a los futuros ciudadanos para la defensa del medioambiente y el compromiso con la preservación de la naturaleza. 

El paisaje si no se cuida no es bello para siempre. Guatemala es todavía un país bello, con sus inigualables lagos, selvas, volcanes, sus montañas y valles. Pero de seguir la tala inmoderada de bosques, los incendios incontrolables, la contaminación de ríos y lagos, las costosas postales del Inguat serán en el futuro solo un lejano recuerdo de un país que fuera bello. La desertización, la erosión, la extinción de fauna, los lagos contaminados, las toneladas de plástico en los ríos, son síntomas tremendos de algo grave está pasado. Todos los días. Cada vez que se tira un envase. Una pajilla. Papeles, botes, cartones. Cuando se habla de explotación se incluyen recursos naturales y humanos. Con codicia desmedida, sin respetar los derechos de las comunidades. Prometiendo desarrollo y hablando de progreso, mientras la minería de cielo abierto infesta aguas y tierra con materiales letales, incluyendo cianuros. De ahí que siga siendo actual el hermoso poema de Otto Raúl González “Licitación del Petén”:

Se vende el Petén; / se arrienda, se hipoteca / su hermosa cabellera de maderas / preciosas a un postor de preferencia rubio /… Se vende el Petén / con milenios de historia / y ciudades antiguas que brillan / como viejas sortijas de oro y jade. / … Se remata el Petén con pájaros y todo.