Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Domingo

Sibaritas del “Lawfare” a la Tortrix

Fecha de publicación: 25-08-19
Por: Jorge Herrera / Sociedad de Plumas

Variopintas opiniones se ciernen en derredor del éxodo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) unas a favor, otras en contra. La verdad es que, resulta menester apuntalar los desaciertos de la ex CICIG y su fracaso en pos de la conquista política de nuestro país mediante la toma del Poder Judicial. Una estrategia muy bien pensada y diseñada en donde el Timing y sus círculos (viciosos), fueron útiles y fundamentales para su cometido, que casi lograba. Incluso tratando de legislar y pretendiendo reformar la Constitución.

El esfuerzo de la lucha contra la corrupción se aplaude y es absolutamente válido y necesario en un país en donde este lastre ha marcado históricamente el retroceso y el estancamiento del progreso y del desarrollo. No obstante, lo que no se vale es la forma para lograr el fondo. Ante la desatinada gestión de los primeros “Comisionados” Castresana y Dall’Anese, casos irrelevantes como el caso Rosenberg –con aspecto de tamal mal hecho– fueron característicos de una CICIG que no descollaba. Surge entonces desde el mismo palacio de la liga de la injusticia de Naciones Unidas el Comisionado Velásquez, quien vino a Guatemala con un mandato tácito y claro: Lograr el “control total del Estado”, iniciando por conformar un círculo cercano que respaldara sus acciones. Integrado por “intelectuales” de las mejores viandas y de vino rojo, oenegés de hotel con olor a tabaco y Chanel, medios de comunicación en decadencia saliendo del Emporio, jueces del show, timoratos y/o acomplejados, fiscales manipulables con la cola entre las patas; una comunidad internacional de billetera gruesa y con “sentido social”, chapines sedientos de justicia y cansados del abuso gubernamental (me incluyo), constituyó el escenario perfecto. Un elemento sustancial base lo constituyó un gobierno plagado de corrupción que finalmente salió por la puerta de atrás directo a prisión. ¡Excelente! Ese logro fue tan solo el termómetro de la Comisión y sus aliados, y entonces se inició la persecución penal teledirigida: Enemigos políticos, empresarios, sindicalistas, profesionales y académicos entre otros, fueron puestos en la mira.

Estratosféricos casos nunca antes vistos exageradamente engrosados, más gordos que los gordos de Botero, inundaron los tribunales y los medios de comunicación, todos con denominadores comunes como la exhibición de los sindicados a los medios de comunicación (violando sus garantías constitucionales y su vital derecho de defensa), en una presentación de diapositivas muy bien hilvanadas que hacían creer hasta al más cauto, que a quienes presentaba la CICIG y el MP eran la peor calaña delincuencial del país; pese a que en realidad se penalizaban actos administrativos, delitos menores se elevaban a mayor riesgo, etcétera. Se perseguía a cualquier enemigo en potencia, sin importar si era inocente o no. Paso seguido exigir la prisión preventiva, inventar la figura de la prisión provisional, encarcelar en lo que el MP lograba presentar el acto conclusivo. Aprovechando la confusión y el desorden le entraron también a la “Justicia Transicional”, reviviendo casos que el MP no había logrado estructurar en más de 12 años de investigación. El mensaje estaba dado: “Tenemos el poder judicial”; a los jueces y a los fiscales obedientes se les reconocía su acuciosa labor siendo invitados a los cócteles de las embajadas, con viajes, cruceros y reconocimientos nacionales, internacionales y extraterrestres. A lo interno del Organismo Judicial jueces valientes defendían la independencia judicial y se oponían al Litisconsorcio pero fueron denunciados y perseguidos. Faltaba la guinda en el pastel de hez, y la Corte Celestial de Constitucionalidad se une al jolgorio, con su propia banda de guerra entonando la melodía de nombre “activismo judicial”, con el barítono del PDH.

Mientras tanto las cifras de delincuencia común, narcotráfico, contrabando, trata de personas, abuso infantil y extorsiones aumentan sin control. ¿Eso también es impunidad o no? El escenario por demás complicado, sin embargo, debían coronar la intención, por lo que se anuncia la candidatura de la exfiscal Thelma Aldana, “adalid” contra la corrupción –acusada de corrupción, por cierto– para la primera magistratura con el partido político “Movimiento Semilla” pero más tardaron en planificar y desarrollar la estrategia porque la Corte Celestial les dijo que mejor NO. De tal cuenta tanto derecho de fanfarria asiste a los que admiran el “legado” de la Comisión, como de denuncia a aquellos que han sufrido en carne propia sus injustos abusos y desmanes, incluyendo principalmente a los que pagaron con su vida ese excesivo abuso de poder, aquellos que han sido torturados y encarcelados siendo inocentes y a sus familias y a sus amigos. Ni los US$167 millones, a razón de más de Q350 mil DIARIOS que presupuestó la ex CICIG lograrían compensar la persecución, el sufrimiento y el daño social que hicieron. Merecidas felicitaciones a quienes han hecho de tripas corazón y se atreven a denunciar las fechorías judiciales de estos Sibaritas del Lawfare a la Tortrix. 


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