Lunes 19 DE Agosto DE 2019
Domingo

El país que encontrará el próximo presidente

Un Estado débil, con falta de confianza y retrocesos en los indicadores de desarrollo y de inversión económica, son parte de los escenarios que enfrentará el próximo mandatario.

Fecha de publicación: 11-08-19
Por: Por Ana Lucía González / elPeriódico

Los ojos de los guatemaltecos y de buena parte del mundo estarán fijos hoy en quién será el ganador de la presidencia para el periodo 2020-2024. Un balotaje que se define entre Sandra Torres, candidata de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), y Alejandro Giammattei del partido VAMOS. 

La jornada se ha previsto con un alto nivel de abstencionismo, así como con un pronóstico de lluvias vespertinas con actividad eléctrica. Quizá esta noche de rayos y truenos, sea premonitoria de lo que le espera al futuro jefe del Ejecutivo, que recibirá un país con altos niveles de conflictividad social, con indicadores que reflejan más retrocesos que avances de país. Entre estos, más de la mitad de la población vive en la pobreza, hay un aumento de la desnutrición, escaso crecimiento económico, inseguridad y empleo, entre otros. 

Un escenario de nubarrones grises que comienza con un Estado frágil para gobernar, con alta penetración de las mafias y el crimen organizado, al que se suma una crisis migratoria regional; que en las últimas semanas se ha convertido en el centro del debate de la política nacional y de Estados Unidos. 

Expertos en política, seguridad, economía y migración; examinan los escenarios de país que encontrará el futuro mandatario, donde observan una Nación a veces estancada y en otros casos, en reversa. Con un presidente con escasos índices de popularidad, acusado de corrupción, centrado en los últimos años de su mandato en expulsar a la CICIG y en la firma de un acuerdo de Tercer País Seguro con Estados Unidos. 

“La percepción, nivel de aceptación y confianza del gobierno actual frente a muchos actores está en niveles alarmantes”, afirma José Carlos Sanabria, director del área sociopolítica de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).

A pesar de las circunstancias complejas, los analistas consideran que es posible trazar una realidad diferente si se cuenta con la planificación, la estrategia, las herramientas y sobre todo, la voluntad de encauzar el rumbo. Esta es una síntesis de su visión de país.

Un país de refugiados

Aunque se carece de cifras certeras, especialistas estiman que un promedio de 400 guatemaltecos intenta cruzar cada día la frontera hacia Estados Unidos. En el periodo de octubre a julio de este año, se reportaban 177 mil 142 unidades familiares de detenidos guatemaltecos, de acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. 

En el afán de frenar este fenómeno migratorio sin precedentes, el presidente Donald Trump ejerció presión y amenazas al gobierno de Jimmy Morales, hasta comprometerlo con la firma de un acuerdo de Tercer País Seguro. 

“Hace seis meses no se veía esta variable como se vive ahora, –comenta Sanabria– quien prevé que todavía no se han visto todas las implicaciones, que pueden ser dramáticas. Esto se intensificará conforme se acerquen las elecciones presidenciales en Estados Unidos, puesto que la política migratoria es el centro de la campaña de Trump, quien busca la reelección por el partido Republicano. 

Sanabria considera que retractarse del acuerdo será difícil. Por eso, el desafío para el próximo presidente dependerá de la habilidad de los próximos actores políticos para alcanzar una estrategia más digna como país; donde se antepongan los derechos humanos de los migrantes y una posición proactiva. Y ante la ausencia de debates públicos y consensos, “se deben buscar acuerdos o consensos con distintos grupos sociales a lo interno como a nivel regional. 

Para la diputada Nineth Montenegro, de Encuentro por Guatemala (EG) este acuerdo no es viable. Primero, porque este es un país pobre, incapaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, incluyendo sus alimentos. Segundo, porque implica además garantizar no solo refugio, sino seguridad, alimento y educación de estas personas durante toda su permanencia en Guatemala. ¿Cómo garantizar esto a terceros de otros países? Sería factible a menos que haya un convenio, como en el caso de Turquía, que recibió una suma de 6 millardos de euros; pero en Guatemala no es el caso, no se dice en qué condiciones, ni cómo se va a sostener. “Debería pasar por el Congreso porque toca el literal 171 L. para evaluar la capacidad del Estado”, asegura.

Estado endeble 

Una de las mayores críticas hacia el actual gobierno es la debilidad y retroceso en muchos espacios y procesos. Un ejemplo de esto es el diagnóstico reciente del CIEN sobre el sistema educativo de Guatemala señala que: “este afronta los desafíos de una baja calidad, poca cobertura, ausencia de una carrera diferenciada para los docentes y directores, falta de una cultura de mejora continua, ausencia de una política de tecnología en el aula como factor para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje y falta de una política concreta de mejora de la infraestructura educativa con recursos financieros suficientes”. 

Evidencia que, a pesar de que los recursos han ido en aumento, la tasa neta de cobertura (TNE), –que mide la cantidad de alumnos en las edades correspondientes a cada nivel educativo–, aumentó en los últimos once años entre cuatro por ciento y seis por ciento en preprimaria, básico y diversificado; pero se redujo 17 por ciento en primaria. Actualmente solo uno de cada dos niños asiste a preprimaria (TNE: 53 por ciento), ocho de cada diez está en primaria (TNE: 78 por ciento), menos de la mitad asiste al ciclo básico (TNE: 43 por ciento) y apenas uno de cada cuatro está en diversificado (TNE: 25 por ciento). 

Montenegro observa que esto se debe a la alta deserción escolar, y que la escasa cobertura en nivel secundario se debe a la poca inversión del Ministerio de Educación, por lo que los padres de familia optan por inscribir a sus hijos en colegios privados de calidad cuestionable. 

El balance de fuerzas del Congreso

A partir de enero del 2020, la conformación del Congreso se integrará con 160 diputados pertenecientes a 19 partidos políticos, de los cuales 110 será su primera legislatura. Los escenarios serían distintos si asumiera Torres o Giammattei en el Ejecutivo. 

Torres tendría un Congreso con 54 diputados de la UNE. En tal sentido, Montenegro considera que tendría prácticamente el control del Legislativo, sumado al apoyo de 106 alcaldes y el respaldo de otros cien jefes ediles, además de la mayoría de gobernadores del país. “A esto se suma el control de las cortes que ya existe”, afirma. En resumen, un poder sin mayores contrapesos. Quizás de 15 a 20 diputados que se van a encontrar con un círculo de oposición “como nosotros, que no fuimos escuchados sino cercados y aislados”.

El partido VAMOS obtuvo 16 diputaciones en el Congreso y 29 alcaldías en todo el país. “Tendrá más contrapesos. La tendrá difícil, desde la aprobación del Presupuesto, hasta aprobación de iniciativas de ley. Tendría que respaldarse mucho en amplios sectores de población para denunciar que el Congreso no quiere hacer determinadas acciones, siempre que sean necesarias, justas y objetivas”, dice Montenegro. 

Sanabria y Montenegro coinciden en resaltar la importancia de impulsar acuerdos o pactos mínimos que permitan enfrentar los grandes desafíos de país. “Se necesita un balance de pesos y contrapesos, independencia en cada organismo del Estado, pero que no se confunda para no generar coordinación (ni subordinación) y trabajo conjunto, para no caer en fiscalizaciones que terminan por paralizar el trabajo del Legislativo, en detrimento de una agenda que se rezaga como sucede ahora”, afirma Sanabria. 

Se reducen homicidios, se afectan las jerarquías policiales

En el corto plazo, una medición de violencia homicida de enero hasta julio de este año, mostraba una leve tendencia al alza, respecto al mismo periodo de 2018. Esta tuvo un incremento del 40 por ciento en 38 días, explica Carlos Mendoza, analista de la asociación Diálogos. 

En el largo plazo, expone que en enero de 2020, el nuevo gobierno tendrá una tasa de homicidios estimada en 21/100 mil habitantes. “Es 50 por ciento más baja que en el 2009 cuando alcanzó 48/100, lo que es positivo en cuanto a disminución”. No obstante, estas cifras de violencia todavía nos ubican entre los nueve países más violentos del planeta, si bien las estadísticas también se reducen en Honduras y El Salvador.

La reducción de estos indicadores la atribuye a cambios en las legislaciones entre 2006 al 2009 que empezaron a surtir efecto a partir del 2010, cambios institucionales más efectivos para desarticular organizaciones criminales, así como posibles cambios demográficos que falta determinar con el Censo de Población. 

Otra de las hipótesis que se atribuyen a la reducción de la violencia, aparte de las reformas institucionales, fue el convenio de creación de la CICIG, que ayudó a disminuir la impunidad. “Hay un estudio que respalda esta teoría, pero sí creo que un porcentaje contribuyó”, dice.

Sin embargo, un factor que marcó un retroceso en la actual administración de gobernación, fueron los cambios en las jerarquías de la cúpula policial en los últimos dos años. Para el experto, falta determinar su impacto en la tasa de homicidios. 

Mendoza considera que una variable de riesgo que podría incrementar las cifras de homicidios es el acuerdo de Tercer País Seguro. “Solo el hecho de que aumente el número de personas en un lugar, aumenta probabilidades de interacciones conflictivas”, explica. “No descartaría que en poblados del interior, donde se concentren grandes cifras de migrantes, puedan darse brotes de xenofobia, ante la falta de empleo, el incremento de robos y sean víctimas de limpieza social o linchamientos”, prevé.

Cooptación del Narco

El tránsito de cocaína ha aumentado en Guatemala en los últimos años. Se estima que el 80 por ciento de lo producido en América del Sur, ahora representa hasta el 90 por ciento. Según Mendoza, esto se debe a una sobreproducción de coca en los países andinos. Este boom productivo pareciera ver que en Guatemala se logra un mejor desempeño en la captación de este ilícito, pero la realidad es que el volumen es mayor. 

En cuanto a producción de amapola en territorio nacional, materia prima para fabricación de heroína, esta ha disminuido por la reducción de precios en el mercado clandestino. De esa cuenta, hoy es un cultivo irrelevante, al igual que el cultivo de mariguana, de consumo local.

De manera que el tránsito de cocaína continuará en la nueva administración de gobierno. Para Mendoza, el problema es que el país sigue bajo un paradigma prohibicionista que lo único que ofrece es represión para productores, traficantes y consumidores.

 

Esto ha provocado que los traficantes de estos ilícitos busquen cooptar autoridades locales, municipales y policiales para continuar operando libremente, comprando funcionarios y corrompiendo todo el sistema de justicia. “Se dieron cuenta que para maximizar la rentabilidad de sus inversiones, era mejor cooptar políticos desde el principio. Por eso, se tuvo candidatos vinculados con el narco. De manera que, más que el consumo de droga, es el daño a la institucionalidad pública del país”, sostiene.

Para Sanabria esta pérdida de control y capacidad del Estado para controlar organizaciones del crimen organizado resulta preocupante. Hoy día estos grupos ejercen un control territorial y político, no solo en zonas fronterizas sino en áreas urbanas. 

Mendoza considera que una de las soluciones a esta problemática tiene que abordarse en forma colectiva, regional, donde podría evaluarse despenalizar el consumo. 

Economía no fue prioridad

Guatemala tiene la economía más grande de la región centroamericana. Representa el 40 por ciento del resto de países, con un PIB estimado en US$58.83 mil millones. Esta fortaleza, sin embargo, no se traduce en mejores indicadores de inversión, recaudación fiscal, mejora en la calidad de gasto público o crecimiento económico competitivo, de acuerdo con el economista Hugo Maul, columnista, director del área económica del CIEN y docente en la Escuela de Gobierno.

Según el experto, la agenda económica no se tomó con seriedad y pasó a un segundo o tercer plano en este gobierno. Se estuvo lejos de atraer inversiones, incursionar en inteligencia de mercados, o abrir oportunidades de negocios en el exterior, a diferencia de nuestros países vecinos. 

De manera que, quien resulte electo, va a encontrar una economía con bastantes problemas, marcada por la desconfianza y la incertidumbre. “Aunque todavía no se ha llegado al punto de encontrar gavetas vacías en el erario público, la situación no pinta bien”. 

“Hay desconcierto, no sabemos adónde vamos, no se tiene una política económica marcada, dirigida o gestionada, tampoco existe la visión de hacia dónde nos llevan los planes de gobierno los cuales son muy generales pues no mencionan fuentes de recursos para financiar o prioridades”, dice Maul. 

Uno de los escenarios más graves de la administración de gobierno es el gasto público. A criterio del economista, este ha crecido de manera vegetativa, direccionándolo cada vez más hacia el funcionamiento y menos en la inversión. 

Explica que esto obedece a graves problemas en la gestión pública. “Se asigna el dinero pero los resultados no llegan”. Esto se refleja en el temor de hacer adquisiciones públicas, dado el miedo de reparos con la Contraloría de Cuentas, lo que da como resultado la poca capacidad de trasladar las promesas de gobierno a realidades concretas. 

De allí que el gran reto del próximo gobierno resida en poner a caminar un aparato estatal de forma honesta, transparente y no seguir con el esquema de los últimos años, en donde la corrupción y la opacidad rondaron en cualquier parte del sector público.

Luz al final del túnel 

A pesar de las circunstancias adversas, Montenegro sabe que lo último que se pierde es la esperanza. “Pese a una primera vuelta con serias dudas y la judicialización de la contienda electoral, las utopías son necesarias para buscar el país que realmente queremos construir”, afirma. A partir de mañana, empezarán cinco largos meses de transición. La cuenta regresiva da inicio el 14 de enero a las 14 horas.