Viernes 13 DE Diciembre DE 2019
Domingo

Momento 22, la aparatosa salida

Fecha de publicación: 14-07-19
Por: Jaime Barrios Carrillo

Cuando algo está podrido, el hedor se torna insoportable, sintiéndose de lejos. En el país hay cosas podridas. El más reciente escándalo de los aviones Pampa III es una nueva prueba fehaciente y deleznable. El sistema político está descompuesto. 

Los últimos meses de Jimmy Morales, están solo confirmando la falta de calidad en su gestión. La poca ética y transparencia. Las contradicciones internas y ante todo el daño a la institucionalidad que este señor le ha causado a nuestro país, incluyendo al Ejército cuya imagen ha dañado. Esto es lo que produce el Momento 22. El absurdo. El cinismo. La falta de capacidad absoluta como estadista. Más, la falta de modestia de don Jimmy. 

El intento, solapado, de comprar dos aviones argentinos es una muestra de lo afirmado. Ya ni su vice Cabrera lo apoya, como un zorro de la política, Jafeth se quitó el trancazo, que vio venir, negando públicamente como presidente en funciones, la compra de los avioncitos. Siguiendo con Cabrera, habría 65 acuerdos en Cancillería para nombrar diplomáticos en el extranjero que el vice habría evitado firmar. Se trata de cargos para amigos y/o parientes del nefasto partido FCN, gente de los financistas, la hermanita del diputado tal y hierbas por el estilo. Un cambiazo de Jafeth Cabrera que al principio del mandato se encargó de que nombraran a su yerno, que no tenía ninguna experiencia diplomática, como embajador de Guatemala en Suecia y ayudar a su cuñado, que estaba de salida de la Cancillería, como embajador en España. Defendió entonces lo anterior diciendo: “…tengo tanta familia que no la podía dejar sin el pan diario…”.

En todo caso, debe ser terrible para Jimmy comenzar a ver cómo le voltean y le irán volteando la espalda. Voceros del CACIF han dicho que es una compra sin los procesos de licitación, al mismo tiempo criticó al gobierno por no tener un plan estratégico contra el narcotráfico. El Ministerio Público, por su parte, iniciará una investigación por medio de la Fiscalía Contra la Corrupción, para constatar si hay delitos en la pretendida compra de Jimmy y Ralda. Con suerte, si llegan al 14 de enero tendrán que salir por la puerta de atrás.

Lo más grave, repetimos, de la cuestionada compra es el daño a la institucionalidad. Contraloría ya fue clara en que no puede realizarse de la manera en que había decidido el Presi y su flamante Ministro de Defensa, el cual haciendo uso de una retórica precaria, declaró que “no era compra, sino adquisición”. 

 Después de la declaración de Contraloría, el vice de Defensa salió públicamente, contradiciendo a sus jefes, el comandante general del Ejército Jimmy Morales y su ministro de Defensa señor Ralda, afirmando que el Ejército no hará la compra. Contradicción y daño institucional. 

Volvamos al sonado caso de los almuerzos con gallina en crema con loroco en casa del capo Estrada. ¿Qué habló y/o escuchó Jimmy Morales ahí? ¿Qué sabe la DEA de Jimmy? ¿Cómo terminará esta narconovela?

Guatemala atraviesa una crisis con apariencia de prolongarse. Lo que suele llamarse el Momento 22 o situación insoluble, después de la novela del escritor norteamericano Joseph Heller. La palabra crisis en chino significa oportunidad y cambio. En nuestro caso la crisis solo se prolonga y esto produce una situación disfuncional, incómoda y en el fondo absurda.

La salida del actual gobierno se ve aparatosa, torpe y sin ningún sustento popular, menos democrático. Ya solo los grupos de extrema derecha más conservadores, una pinche minoría, lo apoyan y vociferan.

Un asunto también grave es la anunciada intención del presidente Morales de viajar a Estados Unidos. Se prevé que este viaje tendría como motivo firmar el acuerdo de “Tercer País Seguro”. Y lo hace en el momento que la administración Trump anuncia redadas para más deportaciones masivas. Si es así, sería otra grave irresponsabilidad amarrar al país, y al próximo gobierno quién sea que gane la segunda vuelta, a un convenio negativo para Guatemala. Jimmy lo haría para congraciarse con el presidente Trump y buscar así apoyo para que no se le persiga judicialmente cuando termine. Guatemala no tiene capacidad de asumir el papel de “Tercer País Seguro”. En lugar de arrastrarse de esta manera, Jimmy Morales debiera buscar ventajas comparativas en una negociación con Estados Unidos, que no implique la represión de migrantes sino la ayuda al desarrollo para que no haya migrantes.

Guatemala está sobreviviendo gracias a las remesas que sacrificadamente envían los migrantes, muchas veces desde condiciones laborales pésimas. Envían lo que ganan pero ellos mismos no consumen. Las familias están separadas. Y el gobierno de Morales, que durante su propia campaña política llegó a prometer “el oro y el moro” a las organizaciones de guatemaltecos en Estados Unidos, ha decepcionado a los migrantes. Morales prefirió aliarse a las campañas represivas del presidente Trump, en lugar de haber luchado por los derechos y las condiciones de los migrantes. Sin embargo el acuerdo podría evitarse con los amparos presentados a la Corte de Constitucionalidad. Un nuevo asunto, creado por el Ejecutivo, de erosión institucional.

¿Cómo terminará el peligroso drama producido por la falta de capacidad del presidente y su tropa loca? Guatemala no merecía esta destrucción de institucionalidad democrática por falta de responsabilidad, cordura, ausencia de escrúpulos y de destreza política. Un jefe de Estado no puede jamás, y en ninguna parte, exponer a su país a un caos provocado por él mismo. El presidente debe representar y trabajar arduamente por la unidad nacional. No es el caso de Jimmy, quien no solo no ha cumplido con su promesa de que no sería “ni corrupto ni ladrón”, sino no logró levantar un gobierno con las mínimas capacidades de gestión y administración.

No es de ninguna manera positivo constatar que el país que el régimen nos deja será más pobre o tendrá más pobres, una estructura vial calamitosa, un sistema educativo que va como el cangrejo, dando pasos enormes para atrás y otro de salud que deja mucho que desear y es un verdadero peligro para los ciudadanos, y una vergüenza para Guatemala. Dejará una República afectada en sus instituciones, con un déficit democrático lamentable.

Recordemos que un sistema democrático se construye dentro de un marco social, con el objetivo del ejercicio y goce individual del sistema que permita a cada ciudadano optar y decidir. Un ejemplo de déficit democrático es el no poder vivir en su propio país, sino emigrar a Estados Unidos, corriendo todos los riesgos en una decisión motivada por la desesperación, porque en el propio país se carece de posibilidades de tener una vida con un mínimo de calidad. En Guatemala lo que se ofrece, y es la realidad de millones de personas, es un «mal vivir», por lo menos para la mayoría. Hay pobreza cuando existe marginación e incapacidad de tomar decisiones. Desde luego que la pobreza es inversamente proporcional a la democracia: menos pobreza más democracia.

En países con mucha población en situación de pobreza, la acción política democrática debe darle prioridad al combate a la misma, para la superación de las carencias. Comenzando con las económicas, pero no supeditándose a lo estrictamente material, sino incluyendo las posibilidades de educarse, de disfrutar de cultura y deportes, en definitiva de poder tomar individualmente decisiones propias acordes a lo que cada ciudadano se propone y desea en la vida, es decir la democracia como ejercicio de la libertad. 

Finalicemos con una simple reflexión: un país cuyo presidente se compra innecesarios anteojos oscuros con dineros estatales, por valor de 21 mil quetzales, mientras mueren niños de hambre tiene un problema ético de gobernabilidad. 

De todas maneras, es menester creer que sí es posible democratizar el país y exterminar la corrupción de los poderes paralelos que han cooptado el Estado. Vale la pena recordar de nuevo a Facundo Cabral cuando dijo: “¡Pero no digas no puedo, ni en broma!”. También dijo ese cantautor argentino, asesinado en nuestro país que amaba tanto, algo notable: “No le tengo miedo a los pendejos, sino a que sean tantos y que puedan elegir presidentes”.