Jueves 18 DE Julio DE 2019
Domingo

El fraude que no fue el 16 de junio

Fecha de publicación: 23-06-19
Por: César A. García E.

¿Cuándo aprenderán los guatemaltecos? Me temo que nunca; y no me refiero, al guatemalteco desinformado, sumido en la ignorancia y manejado –desde siempre– “con espejitos”. Aludo a los “pensantes”, quienes han podido desarrollarse, formado un patrimonio, aunque sea modesto y también han disfrutado de los frutos del trabajo tesonero, honrado o del emprendimiento. Es decir, me refiero a los guatemaltecos que –siempre– tienen algo que perder, con cada nuevo fracaso de gobierno. Venden menos, cierran sus negocios, se ven desalentados pagando sempiternamente impuestos… que sirven –básicamente– para que se enriquezcan, con toda desfachatez, quienes ascienden al poder, mientras el país desciende a los avernos.

Algunos de ellos, ahora hablan de “fraude”, “impugnaciones” y “robo” electoral. Pero antes del 16 de junio, llamaban al voto “inteligente”, al voto “responsable”, al voto, “en contra del socialismo”, o al voto “anticorrupción”. Su juicio estaba trastocado… como siempre y pensaron –una vez más– tener opción de “elegir”, pese a que, apenas semanas antes de las elecciones, el TSE, había descalificado, a la candidata “de sus amores”.

En efecto, muchos conocidos míos, se rasgaron las vestiduras, cuando eliminaron a Zury, muchos más –creo– se lamentaron cuando la “súper heroína” mediática, Thelma Aldana, huyó y quedó fuera… pero estos muchos fans, no movieron un dedo, para que –desde su perspectiva– “se hiciera justicia” … simplemente cambiaron de “favorito(a)”. Así es el chapín, sin convicciones férreas, sin basamentos firmes… es voluble, es veleta, es fatuamente “ideológico”. Algunos seguidores de Thelma, se cambiaron –a su recomendación– a la otra Thelma, mientras que los seguidores de Zury, se dividieron en todas las ofertas de “derecha”, dando como resultado lo que hoy tenemos. Un aparente candidato de derecha y una aparente candidata de izquierda, para la segunda vuelta. La verdad es que cualquiera de los dos, deberá obedecer –si o si– las directrices del Supra Poder que permanece –malamente– fragmentado, de manera tal que se terminará alineando con demócratas o republicanos o bien, bailarán –a turnos– con ambos. En consecuencia el país seguirá en conflicto, con una economía que, marchando a paso de tortuga… profundiza el desempleo.

Para el 16 de junio, el fraude ya se había perpetrado y el proceso, del circo, fue éste: 1- El sistema está hecho, para que operen a sus anchas los dueños de partidos políticos… algunos con intereses en tres o más agrupaciones, politiqueras (léanse Portillo por citar un ejemplo). 2- Los dueños de los partidos, conforman los listados de diputados y punto, ello obedeciendo a sus intereses. El resultado es que la “aplanadora” del próximo Congreso, no será de medio centenar de diputados de la UNE, habrá a esta fecha, al menos 80 alineados. 3- Los presidenciables, son reclutados –principalmente– para jalar votos para el Congreso… su eventual elección al Ejecutivo es una ganancia ulterior para el partido. De esa cuenta, ellos –salvo quienes quedaron de finalistas– tienen nula injerencia en “planes de gobierno”, selección de equipos de trabajo o representantes al Legislativo. 4- El TSE –disfuncional y gris como nunca– deja correr a quien quiere y saca a quien no quiere… es decir, se fragua –en su seno– una especie de “elecciones primarias”, en las cuales participa también, mediante conveniente displicencia, el MP. 5- La iglesia –vergonzosamente cómplice– ora por los candidatos, sean estos pillos o pendejos, influyendo en las masas ignorantes, sobre la tesis herética de que ‘“será Dios quien elegirá a los gobernantes”’.

Con todo y lo anterior, los chapines se sienten “patriotas” asistiendo a las urnas; vistosos líderes de opinión, gremiales… y la prensa, casi al unísono, pretenden descalificar el voto nulo y el abstencionismo, endilgándole a los apáticos o hartos del sistema, la responsabilidad de que algún ruin fuese electo. El show mediático es patético –quizá nunca antes lo fue tanto– y decenas de medios, se unen para presentar lo que llaman “planes de gobierno”. Cuestionarios laxos y arreglados que no admiten repreguntas… pudiendo dar “la paja” que quisiera cada candidato, brindan la impresión de “información seria a la ciudadanía”. Finalmente, el circo se consuma y pasa lo previsible: a- Queda Sandra –la candidata oficial desde las elecciones de cuatro años atrás– en primer lugar, b- El segundo estaba por verse, pero por exposición de marca y perseverancia, le correspondió al candidato reincidente Giammattei. Ambos con equipos improvisados o sin ninguno, lo que augura los mismos resultados que en las pasadas elecciones, las antepasadas y las que les precedieron.

Ahora viene, “el segundo acto”. Los votantes –es decir quienes insisten en pagar el boleto del circo e incluso adversaron a Sandra y Alejandro– ya están divididos y divulgando campañas negras a discreción. Todos los que no votaron por ninguno de los finalistas… ahora tienen nuevo “favorito”; otra vez, el chapín, muta y se convierte en “anti” o “pro” alguien. Los contendientes saben que el votante no exigirá propuesta seria, ni equipo, ni verá más allá de su nariz; de esa cuenta, le ofrecerán lo que piden: ¡Circo y más Circo! Videos prefabricados, audios con calumnias, diatribas, insultos, amenazas y caos… la idea es demostrarle al votante que uno es menos malo que el otro, pues nuestro subdesarrollo mental, no nos alcanza para ver que ¡Malo es Malo! y ¡Timador es Timador!

La primera etapa del circo, si dejó algo en claro… la radicalidad tiene adeptos. Ello no ocurre solamente en la derecha. Ahora también el radicalismo de izquierda que habla de expropiaciones y sataniza el emprendimiento y la propiedad, hizo un –muy exitoso– experimento vestido de cohesión indígena y de “marginados” … cuya intelectualidad –a cargo de la estrategia– difícilmente corresponderá a alguno de estos grupos que se dicen representados. Lograron un sorpresivo cuarto lugar… y si las elecciones hubiesen sido dentro de dos meses, habrían –eventualmente– ganado en primera vuelta. Doña Thelma Cabrera, no representa más que populismo, pero ella y quienes manejan –tras bambalinas– el MLP, lograron consolidarse, alrededor de un discurso aparentemente “incluyente” que azuza el resentimiento, lucha de clases, odio y pretende cobrar facturas vetustas; su argumentario está sustentando en realidades dolorosas e innegables, tales como el penoso subdesarrollo humano que vive el país, la miseria, violencia, ignorancia y desnutrición.

Así las cosas, no creo que quienes se consideran “electores” (creyendo elegir, sin tener que escoger), deban preocuparse si gana Sandra o Alejandro. Más bien, debiera preocuparles que si el próximo gobierno, vuelve a fracasar y no genera condiciones de empleo que mitiguen la miseria, si no atiende los ingentes temas de desnutrición crónica, educación y salud… ello si abrirá el camino, para un totalitarismo tenebroso del que no saldremos –como nación– bien librados… la pita no aguanta más tensión ¡Piénselo!