Domingo 16 DE Junio DE 2019
Domingo

El voto consciente empieza en el vecindario

Fecha de publicación: 09-06-19
Por: Lesly Véliz / Sociedad de Plumas

Mi hija votará en las elecciones infantiles y ha estado muy inquieta sobre quiénes son las personas que ve en los postes, árboles y en sendas áreas verdes en las calles. Me pregunta quiénes son, por qué quieren ser presidentes, qué hace un alcalde, por qué posan de tal forma en su propaganda, etc. Pero hubo una pregunta en particular que me dejó pensativa: ¿Qué (sic) es más importante… un alcalde o un presidente? Ella planteó la interrogante esperando una respuesta sobre jerarquía; algo así como quién es el jefe. Cuando traté de explicarle las funciones de ambos en un lenguaje que comprendiera me detuve a pensar en cómo se ha restado importancia a elegir con más prudencia a la autoridad local, cuando es un motor indispensable para el desarrollo.

Tengo la percepción de que estamos conscientes de la necesidad de cambiar la figura del jefe del Ejecutivo, y somos menos críticos cuando del alcalde se trata (sea el capitalino o de las municipalidades de los departamentos).

Esto lo he confirmado con personas cercanas que, por citar un ejemplo, se aferran a los cacicazgos porque “aunque han robado, han hecho obra” o porque “más vale lo viejo conocido”. Mi caso más cercano es Chinautla. Recuerdo que en una oportunidad entrevistamos al entonces alcalde del lugar, Arnoldo Medrano, por una red de corrupción que involucraba a su familia, ONGs, constructoras y trabajadores de la comuna. Confesó sin empacho que las ONGs habían apoyado en la campaña y que no había nada de malo en su modelo de contratación.  

A pesar de esto y de las contundentes evidencias, el voto siempre le favorecía. Cuando debió enfrentar a la justicia se postuló su sobrina, y ganó. Hoy, ella busca la reelección y tiene como rival a su primo.

Otro tema por considerar es que, si bien las municipalidades trabajan con autonomía, debemos prestar atención en cómo se relacionan los alcaldes con sus pares de otros municipios y con el mismo Ejecutivo. Constantemente nos hemos enfrentado a figuras soberbias que, escudados por esa misma autonomía, terminan aislando a sus municipios del resto del país y de un proceso de desarrollo que debería responder a un plan integral.

Considero que, además del enamoramiento con los caciques, nos ha afectado seriamente la falta de una visión de país. Esto nos lleva a dos temas que también son graves. El primero, que no hemos tenido una figura de liderazgo; no ha llegado el estadista que sepa (o pueda) superar las diferencias políticas para integrar a todos los actores en una sola visión.  El segundo, que el poder local en muchos rincones del país responde a otros tipos de intereses que nada tienen que ver con el progreso de sus vecinos.

Como vecina de la capital me preocupa, por ejemplo, que hasta el momento no he escuchado cuáles son los planes para que funcione la Metrópoli, no solo la ciudad. Pensar todavía en que somos el centro del país es contraproducente y no contribuye en nada a afrontar problemas como la basura, el congestionamiento vial y el agua, entre muchos otros.

Por estos mismos motivos es que la elección del alcalde es tan importante como la del presidente. Considero que es un tema que debe tomarse con seriedad y no relegarlo a discusiones tan banales como su apariencia física, si cuenta buenos chistes, o si “ha robado poco”. No nos conformemos con el circo, sino veamos que se trate de personas que saben a dónde van y que sepan trabajar en equipo, aún con quienes no piensen igual.  

Debo insistir, con este argumento, en que también los vecinos tenemos un grado de responsabilidad en los problemas que nos aquejan y que, tomando como punto de partida el voto consciente, debemos involucrarnos más en buscar soluciones para nuestros municipios.

Espero que mi hija haya comprendido el papel tan importante que tienen nuestras autoridades, y espero también que tomemos hoy las mejores decisiones. No olvidemos que el país es de los niños y nuestras decisiones impactarán en sus vidas en el mediano y en el largo plazo.


Sociedad de Plumas es una red de colaboradores comprometidos con promover en las páginas editoriales el balance, el contraste y la propuesta constructiva.