Domingo 20 DE Octubre DE 2019
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Último impulso para captar votantes

La demografía electoral, la estructura partidaria y el poder local son parte de la estrategia de los partidos en la carrera por ganar adeptos en estas elecciones.

Fecha de publicación: 19-05-19
Este año hubo una disminución de casi 250 mil jóvenes de entre 18 a 25 años en el padrón electoral. Representan el 15 por ciento en este rango de edad.
Por: Ana Lucía González

La cuenta regresiva se acorta cada vez más y los pronósticos no dejan de ser inciertos en estas elecciones. Para los 25 partidos políticos en contienda, el perfil del votante mayoritario por el que apuestan se enfoca en un electorado joven, en su mayoría mujeres, que vive en la región metropolitana o en el occidente del país.   

Este año el padrón electoral totalizó 8.1 millones de empadronados con los siguientes cambios: aumentó en casi 593 mil personas; sin embargo, disminuyó en casi 250 mil jóvenes en el rango de edad más amplio: el de 18 a 25 años, grupo que constituye el mayor porcentaje de empadronados (15 por ciento). Por tercera elección consecutiva, hay más mujeres empadronadas (53.82 por ciento) que hombres (46.18 por ciento) y por primera vez se tendrá el voto de los residentes guatemaltecos en Estados Unidos, que cuenta con más de 63 mil personas registradas, según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los departamentos con la mayor cantidad de empadronados se ubican en Guatemala, Huehuetenango, San Marcos, Alta Verapaz, Quiché y Quetzaltenango, puntos estratégicos que no faltan en las giras de campaña de todos los partidos políticos.

A falta de cuatro semanas para las elecciones generales, cientos de candidatos afinan esfuerzos para captar a los votantes indecisos. Para algunos analistas, el padrón electoral no es determinante. Pesan más los cacicazgos locales y la estructura partidaria en un escenario complejo de predecir, que definirán a las autoridades que serán electas para los próximos cuatro años en los cargos de Presidente y Vicepresidente, 160 diputados para el Organismo Legislativo, 340 alcaldías y sus corporaciones municipales y 20 diputados para el Parlamento Centroamericano.

Menos jóvenes, menos votos

En el padrón electoral de 2019, los rangos de edad a partir de los 26 años tuvieron un aumento sustancial en el número de empadronados, excepto el rango de jóvenes de los 18 a 25 años, el cual se redujo. Carlos Mendoza, analista de Diálogos, rechaza la explicación simplista de algunas fuentes atribuyendo las causas a la apatía juvenil.

Indica que según proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), para junio de este año la población en el rango de 18 a 25 años edad será de 2.8 millones. Mientras que el padrón reportó solo 1.2 millones de jóvenes, significa que solo se está empadronando al  43 por ciento y dejando fuera a más de la mitad de este grupo poblacional, el mayoritario.

Mendoza identifica tres causas posibles de este fenómeno: un defecto en el diseño, en donde no se acostumbra que al tramitar el DPI se puedan empadronar automáticamente. A esto se agrega que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no ingresa estos datos al sistema en forma inmediata. Segundo, el TSE carece de una campaña activa de empadronamiento para este segmento poblacional, el cual representa a más de 1.2 millones de votantes. Y, por último, una razón estructural, con una hipótesis aún no comprobable hasta que se publique el último censo de población: “Se ha reducido la tasa de natalidad”, sugiere.

Las personas entre los 18 y los 40 años representan el 54 por ciento del padrón electoral. Constituyen el principal público objetivo de los partidos políticos. Sin embargo, de acuerdo con la encuesta LAPOP 2017 de la Universidad de Vanderbilt, son los mayores de 40 años, (representan el 46 por ciento del padrón), quienes tienen mayor porcentaje de participación en las urnas.

José Carlos Sanabria, analista político de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), coincide con que hace falta el empadronamiento automático con la obtención del DPI, pero que también hay una desmotivación de los jóvenes que no se sienten identificados con el sistema; además de la alta migración que suele darse entre los adultos jóvenes.

Los más poblados

En los pasillos de la política se sabe que es más valioso hacer campaña en Alta Verapaz, que coloca a nueve diputados distritales, que en Zacapa, que solo obtiene dos. Es parte de las estrategias que todo político conoce. Identifican los departamentos con mayor cantidad de población y, por tanto, de empadronados.

Al respecto, Mendoza considera que los distritos electorales carecen de una representación proporcional a sus habitantes. Por ejemplo, Petén debería tener seis diputados en lugar de cuatro.  “Hay departamentos subrepresentados y otros que están sobrerrepresentados. Esta proporcionalidad no está acorde con el porcentaje de población, lo cual es inconstitucional”, afirma.

Sanabria considera que la fuerza electoral de la ciudad capital y centros urbanos cercanos ha cambiado en el último lustro. Más bien, el comportamiento del electorado ahora será poco predecible, donde variables como el contexto social y la coyuntura política influyen en las decisiones.  “La volatilidad es muy alta, pues el elector no se siente identificado con un partido en particular, sino que cambian en cada elección. Además, este año el escenario es de mucha incertidumbre, como no se había visto en anteriores ocasiones.

Estructura partidaria, la clave

Sanabria considera que el padrón no es tan determinante, sino que tienen más peso los caudillos de cada localidad, quienes pueden asegurar un importante número de votos. De modo que pesa más la estructura territorial de los partidos y sus líderes para asegurar un desempeño electoral importante para el partido. Otra variable que persiste es la cultura clientelista, que asegura un modelo de política patrimonialista.

Otro dato revelador de la encuesta de LAPOP 2017 es la relación del votante con su nivel educativo. En la última elección presidencial se determinó que 83.7 por ciento de votantes no tenían ninguna educación, en el nivel primario eran 79 por ciento, en nivel secundario el 68.2 por ciento y en el nivel superior el 86.3 por ciento. “El grupo sin educación son los que se mueven por clientelismo y acarreo de votos”, afirma Mendoza.

“Seguimos siendo un país presidencialista. Es el candidato a presidente quien logra posicionar al resto de aspirantes (diputados y alcaldes). No deja de ser importante la estructura del partido y los liderazgos locales, son el soporte para toda elección. Al final de cuentas, cuando se quiere ganar, se toman en cuenta a los líderes (candidatos a alcaldes) sin importar si su municipio o distrito es grande o pequeño”, opina una política con experiencia.

En medio de tanta incertidumbre, los candidatos y sus partidos continúan promoviendo su imagen en cada rincón del país. Para algunos serán las alegres elecciones, para otros la tragedia de quedarse en el camino. Faltará ver si en esta contienda se logra superar la alta participación del 2015 con el 70 por ciento de votantes, o predomine en cambio la apatía de quedarse como espectadores de este proceso.