Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Domingo

Predica con el ejemplo

En Los Ángeles, California, el obispo Juan Carlos Méndez se ha convertido en la mano amiga de miles de migrantes guatemaltecos a través de su labor de servicio social.

Fecha de publicación: 19-05-19
Por: JORGE ALVARADO Colaboración

La humildad y don de gentes para ganarse la obediencia de sus feligreses y de la comunidad migrante son parte de las características que han convertido a este prelado de origen en un personaje influyente, querido y respetado entre la comunidad migrante guatemalteca, así como por los hispanos en Los Ángeles. Incluso, hasta por las autoridades policiales y agencias federales.

Méndez, de 51 años, es el presidente y fundador desde 2007 de Churches in Action. Arribó a dicha ciudad desde la ciudad de Guatemala con tan solo siete años, se ha caracterizado por proporcionar albergue, donar ropa y dar aliento a quienes lo necesitan; especialmente a aquellos migrantes que llegan sin un lugar donde comer y dormir. Además, organiza colectas comunitarias para repatriar los cuerpos de migrantes guatemaltecos fallecidos en su camino hacia Estados Unidos. Ha apoyado causas como para los damnificados por la erupción del volcán de Fuego o donaciones para los Bomberos Voluntarios.

Para sus feligreses y amigos, es un ejemplo de que no se necesita un cargo público para servir, ni ser político para ayudar. Solamente, como él mismo lo expresa, la voluntad y la vocación de tender la mano a quien lo necesita. En esta conversación, comparte parte de su historia, analiza la problemática de los migrantes y da un mensaje de fe para los guatemaltecos.

Lucha por las causas sociales

Su carrera en el sacerdocio dio inicio a los 20 años. Pronto fue nombrado párroco de una iglesia en Los Ángeles, oportunidad que le permitió abrir las puertas de esta casa para todos los inmigrantes que buscaban albergue. Así comenzó a trabajar con otros líderes religiosos que tenían el deseo de ayudar a los refugiados centroamericanos.

Méndez ejerce un rol clave dentro de la comunidad migrante de Los Ángeles. Se enfoca en apoyar a los líderes con el fin de lograr así replicar sus consejos. Organiza talleres de migración para que conozcan los procesos que les permitan ajustarse a un estatus migratorio. Por otro lado, busca acercamientos con la Policía de la ciudad para que los sheriffs tengan pólizas justas. Es decir, que se respete la identidad y estatus de los indocumentados.

Méndez no se olvida de la tierra que lo vio nacer. “Siempre rezo por Guatemala para que se acabe tanta violencia. Es un país increíble, de mucho potencial, pero es una lástima que sus gobiernos y clase política esté llena en su mayoría de oportunistas e ignorantes que solamente roban el dinero del pueblo”.

Aprovecha para enviar un mensaje para sus hermanos guatemaltecos. Los anima para que no pierdan la fe y que sean muy cautelosos a la hora de elegir a sus autoridades: que se decidan por gente capaz y honesta; que nunca dejen de luchar y que se preparen para conseguir el sueño americano en Guatemala, porque todo es posible. “La migración desintegra familias, genera violencia y en muchas ocasiones, la muerte. Procuren hacerlo por la vía legal y tomen en cuenta su salud. El camino es duro y los peligros son enormes”.

De acuerdo con el obispo, uno de los principales problemas es la falta de apoyo consular para los migrantes. Quienes acuden a esta sede lo hacen como último recurso después de agotar todas las vías posibles. Incluso, refiere que años atrás era común ver personas que vendían números para ser atendidos en el consulado. Afortunadamente, asegura que las cosas han cambiado y reconoce la efectiva labor del actual cónsul José Barillas.

Asegura que también en Los Ángeles los migrantes sufren de explotación laboral. No les pagan la cuota mínima, los obligan a trabajar más de las 40 horas semanales, pero solo les pagan 20. “Esto se convierte en ganar 20 o no ganar nada. Muchos viven amenazados y con incertidumbre”.



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