Domingo 26 DE Mayo DE 2019
Domingo

La traición de Jimmy Morales a los migrantes que lo financiaron

Un grupo de migrantes guatemaltecos en Estados Unidos recaudó en 2015 unos US$150 mil para la campaña que llevó a Jimmy Morales a la presidencia. El dinero nunca fue reportado al Tribunal Supremo Electoral y forma parte de una investigación del Ministerio Público por posible financiamiento electoral ilícito. Esta es la historia de esos financistas y de cómo muchos de ellos hoy se sienten traicionados por el FCN-Nación y el Presidente al que ayudaron a llegar al poder.

Fecha de publicación: 12-05-19
Jimmy Morales en un evento junto a Marvin Mérida, el principal recaudador de FCN-Nación en EE. UU. Por: Ferdy Montepeque, Daniel Villatoro, Carolina Rivas y Miguel Salay

La confesión:

(Habla uno de los operadores de FCN-Nación en EE. UU.)

El 20 de abril de 2017, Guillermo Castillo, un líder migrante, escribió una carta en la que se confesaba ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Guatemala: “Mi aporte al candidato fue abrir el espacio de líderes migrantes… y la comunidad de guatemaltecos en Estados Unidos”, decía, antes de revelar algo que implicaría al ahora presidente, Jimmy Morales, en un caso judicial por supuesto financiamiento electoral ilícito. El movimiento que lo apoyó dio US$150 mil que el partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) nunca declaró a las autoridades electorales como manda la ley.

Castillo fue uno de los recaudadores del dinero que muchos migrantes le dieron a Jimmy Morales y su partido, con la mira puesta en que el candidato abogara por ellos y atendiera los problemas que enfrentan los guatemaltecos que viven en EE. UU. Estos aportes no fueron registrados por el FCN-Nación.

Castillo no operaba solo. Junto a él trabajaban otros operadores comandados por Marvin Mérida, el antiguo promotor de los shows “Moralejas”, el espectáculo cómico que protagonizaba el ahora Presidente y que era transmitido por la cadena televisiva Albavisión, en EE. UU.

Un año después, en noviembre de 2018, Castillo escribió otra carta con otra súplica ante los magistrados del TSE: “requiero que (determinen)… si mi nombre figura en la contabilidad del FCN-Nación o no, pues me fue entregado, por Lilian de Morales, papeles con el logo de FCN-Nación donde se registraba aportes de campaña”, dice. De Morales es la cuñada del presidente.

La confesión de Castillo se origina en su preocupación de verse involucrado con las estructuras criminales que el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) han denunciado en tres casos penales relacionados al opaco financiamiento del partido oficial. Debido a estos casos, el presidente Morales acumula dos solicitudes de antejuicio.

La participación de Guillermo Castillo Álvarez en esta estructura de campaña en el extranjero implicó que viera a Jimmy Morales en seis ocasiones entre febrero y octubre de 2015, cuando en una última reunión en la sede de la productora Morales, se saludaron brevemente.

Según Castillo, había un primer círculo de confianza de Morales que se encargaba de conseguir dinero de guatemaltecos residentes en el extranjero. Este grupo era comandado por Marvin Mérida. Castillo formaba parte de un segundo círculo de trabajo a favor del candidato que se haría con la presidencia del país en las elecciones pasadas.

Esta es una historia en dos actos. El primero es la formación de estructuras de campaña que se encargaron de recoger dinero de los guatemaltecos migrantes que, esperanzados en una mejor representación política, aportaron al candidato Morales.

El segundo es la traición del FCN-Nación y el presidente Morales a esos donantes. Desde 2017, el presidente utilizó todo el aparato diplomático del Estado casi exclusivamente en su afán por expulsar a la CICIG, que lo investigó, entre otras cosas, por la ilegalidad asociada a las donaciones electorales. La agenda de los migrantes que dieron dinero, a través de la estructura que describió Castillo, nunca ocupó un lugar privilegiado en esta gestión.

Jimmy Morales asistió a un debate presidencial organizado por el Movimiento Cívico de Migrantes en el Exterior, en octubre de 2015.

La estructura:

Así se disfraza una campaña

presidencial.

Jimmy Morales recibió financiamiento dinerario y en especie, por al menos US$150 mil (Q1.1 millones) en Estados Unidos, de acuerdo con los testimonios de migrantes recabados para este reportaje. La campaña en ese país se realizó a través del movimiento “No votamos, pero sí contamos”, que se proyectó para impulsar la legalización del sufragio de migrantes fuera de Guatemala, pero en realidad sirvió para disfrazar la propaganda electoral de Morales que nunca se reportó al TSE. Morales se refería a la campaña en el extranjero como “una cruzada” en favor de los migrantes.

Los aportes de los migrantes no fueron valiosos, solo en términos monetarios. Los guatemaltecos residentes en EE. UU. ayudaron también a construir la imagen de Jimmy Morales desde el inicio de la campaña presidencial de 2015, cuando el excómico apenas sonaba en las encuestas y luchaba por meterse en la mente de los electores.

Toda la maniobra electoral fuera de Guatemala fue planeada desde 2014 por tres migrantes que simpatizaban con Morales; más tarde ese grupo creció y a él se integraron el hermano mayor y la cuñada del entonces candidato a la presidencia.

La red de colaboradores recaudó dinero, pagó viajes, financió hospedajes, y organizó foros y entrevistas en medios de comunicación. En repetidas ocasiones, al dirigirse a esos donantes, el candidato prometió mejorar las condiciones de los migrantes, aunque los únicos beneficiados fueron quienes integraron el círculo más cercano del ahora Presidente.

En plena efervescencia electoral en Guatemala, la undécima edición de la Feria Chapina que se realizó del 9 al 12 de julio de 2015 en Los Ángeles, California, fue clave en la campaña. Morales era un candidato desconocido, dice Marlon González, del Centro Guatemalteco de Atención al Migrante. Después de ese evento, Morales empezó a ganar simpatías en varios estados de EE. UU. y, al mismo tiempo, en Guatemala.

La Feria Chapina es importante por varias razones. Al evento, que se realiza anualmente y cuenta con el auspicio del Ministerio de Economía guatemalteco, acuden miles de migrantes latinos, en su mayoría de Guatemala, El Salvador y Honduras, entre ellos pequeños empresarios; justo el perfil de financistas del FCN-Nación en el extranjero.

Otro aspecto de interés para catapultar a Jimmy Morales en este evento fue el lugar donde se realizó: Los Ángeles es una de las regiones en Estados Unidos con mayor presencia de guatemaltecos.

Un grupo de migrantes que apoyó la candidatura de Jimmy Morales desde el extranjero, dentro del movimiento “No votamos, pero sí contamos”.

Quien invitó a Jimmy Morales a la Feria Chapina fue Walter Batres, director de la oenegé Red Migrante Guatemalteca, quien conoce muy bien la forma como opera la sociedad civil latina en EE. UU. Lo hizo, dice Batres, para que Morales tuviera mucha exposición; y lo logró a pesar de que al principio de la campaña electoral, de hace cuatro años, varios migrantes se oponían a que el político se aprovechara del evento para ganar nuevos apoyos.

“En la Feria Chapina hubo gente que le metía dinero en la camisa a Jimmy Morales, eran billetes de US$10 o de US$5, y Jimmy por respeto los recibía”, recuerda Batres. Aunque recibió apoyos económicos, lo más importante fue el impulso que el candidato logró desde entonces con el respaldo de la comunidad migrante. “Yo no puedo votar, pero mi familia en Guatemala votará por Jimmy Morales”, se escucha de parte de migrantes en los videos publicados en 2015 y que aún se encuentran en Facebook.

Luego de sus primeras apariciones en Estados Unidos, Morales y su equipo de asesores emprendieron la campaña disfrazada. Las declaraciones de los migrantes coinciden en que, entre el grupo de colaboradores de Jimmy Morales, se encontraba su hermano Samuel y la esposa de este, Lilian Vásquez Mendoza de Morales. Pero uno de los tres artífices del entramado que elaboró la campaña en EE. UU. fue un viejo amigo de Jimmy: Claus Marvin Mérida Jiménez, designado como Comisionado Presidencial ad honorem sobre temas migratorios a inicios del gobierno del FCN-Nación, nombramiento que le fue retirado en 2017 tras descubrirse que cabildeó en Estados Unidos contra Todd Robinson, el exembajador estadounidense en Guatemala.

Entre los colaboradores también se encontraban pequeños empresarios con negocios en EE. UU. y activistas migrantes, señala una denuncia en la Fiscalía Contra Delitos Electorales del Ministerio Público (MP).

Guillermo Castillo, cuya confesión abre este reportaje, es un comerciante radicado en Kentucky y fue uno de los que acusó a Morales y sus financistas. Castillo había sido otro de los arquitectos de la campaña de Jimmy Morales en el extranjero, pero al ver que no obtuvo ningún beneficio del actual gobierno, emprendió una batalla legal en contra de sus excompañeros. El tercer autor de la campaña de Morales fue Juan Carlos Pocasangre, otro migrante que también ha acusado al ahora Presidente y a su grupo.

Castillo sostiene que en el financiamiento electoral no reportado en el exterior también estuvieron involucrados Osiel Salcedo Ajualip, quien antes de 2015 administraba una pizzería en Nueva York y ahora se desempeña como Cónsul General de Guatemala en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Los migrantes Walter Batres, Jacobo Ortiz y Luis Mejía también apoyaron el movimiento “No votamos, pero sí contamos”.

En la denuncia que actualmente investiga la Fiscalía Contra Delitos Electorales, también se señala que parte de los fondos que sirvieron para apoyar la candidatura de Jimmy Morales, fueron recaudados en la iglesia evangélica Shalom situada en Providence, Rhode Island, Estados Unidos, cuyo pastor es el guatemalteco Mynor Vargas, quien es hermano de Carlos Vargas, creador de la Fundación Esperanza de Vida, una organización benéfica con sede en Zacapa, Guatemala. En 2016, al inicio del gobierno de Morales, esta Fundación donó medicinas al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Luego, la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) comprobó que una parte de estas medicinas se encontraba vencida, y que otra cantidad estaba próxima a caducar.

Durante el gobierno del FCN-Nación, Esperanza de Vida ha sido beneficiada con aportes dentro del Presupuesto General del país. Para este año, la organización cuenta con un techo de gastos de Q20 millones (US$2.6 millones). Jimmy Morales, además, nombró en noviembre de 2018 a Elder de Jesús Súchite Vargas, primo de los hermanos Carlos y Mynor, como ministro de Cultura y Deportes. Antes de ser ministro, Súchite Vargas fungió como asesor del Presidente y además fue coordinador de la entrega de medicamentos donados por la organización de su primo a los hospitales nacionales.

Marvin Mérida conocía muy bien cuáles lugares visitar en EE. UU. y a qué guatemaltecos pedirles dinero para impulsar a su amigo, el futuro Presidente. Los estados en donde Jimmy Morales promovió su imagen bajo la sombra del movimiento “No votamos, pero sí contamos” fueron Georgia, California, Nueva York, Chicago, Maryland, California y Rhode Island. Según los testimonios, hubo erogaciones para pagar alojamientos en lugares como el hotel Providence Rhode Island, por los cuales se estima que se gastaron US$1 mil que habrían pagado los hermanos Vargas.

También se realizaron mítines y se pagaron anuncios en radios locales de Estados Unidos y en programas de televisión para dar a conocer la imagen del entonces candidato. Los costos de los viajes oscilaban entre los US$500 y US$800, según los datos recabados en la denuncia de Castillo.

Actividades de “No votamos, pero sí contamos” se llevaron a cabo el 5 de septiembre y el 18 de octubre de 2015, antes de la primera y segunda vuelta de los comicios generales en Guatemala. El grupo que apoyó a Jimmy Morales organizó votaciones simbólicas en diferentes localidades de EE. UU. como una medida de presión social para que el Congreso guatemalteco normara la elección presidencial fuera del país.

Después de la primera ronda electoral en la que obtuvo más votos que su contrincante Sandra Torres de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Jimmy Morales inició una “gira de agradecimiento” por el apoyo que los migrantes le dieron. La primera parada la hizo el 13 de septiembre en el Desfile Centroamericano de Independencia, en Los Ángeles, en el que se paseó montado en un vehículo convertible con el sombrero que utilizaba cuando interpretaba el personaje de “Neto” en su programa de comedia “Moralejas”. Batres, el guatemalteco que invitó a Morales a la Feria Chapina en junio de 2015, asegura que esa participación también se la consiguió él a Morales y que en esta se confirmó la aceptación del candidato en Estados Unidos.

Guillermo Castillo sostiene en su denuncia que, además de los gastos en EE. UU., otra porción del financiamiento que dieron los migrantes ingresó a Guatemala por medio de remesas que sirvieron para pagar publicidad durante la segunda vuelta electoral de hace cuatro años; Castillo asegura que quien le realizaba los depósitos era Marvin Mérida, quien constantemente preguntaba cuál era la forma de enviar a Guatemala montos por arriba de los US$10 mil.

Walter Batres admite que su apoyo a Jimmy Morales fue “incondicional” y que él le consiguió entrevistas en radios locales y medios escritos, pero cuestionó la actitud de Castillo quien, asegura, intenta librarse de una futura investigación, cuando fue él quien reclutó desde 2014 a todas las personas que un año más tarde impulsarían la campaña.

“No fue ilegal darle dinero a Jimmy. Si él no lo declaró, ese es su problema”, indicó Batres, quien dice que él junto con otros colaboradores le compraron celulares y tiempo de aire a Castillo para que atendiera un centro de llamadas que instaló el FCN-Nación en Guatemala. Castillo responde que está dispuesto a enfrentar la justicia y que no recuerda con certeza si Batres le envió dinero o no.

El expediente sobre la investigación de estos hechos se encuentra en el Juzgado Segundo Penal de Guatemala. No existe ninguna persona procesada, pero las averiguaciones continúan, según asegura el fiscal contra Delitos Electorales del Ministerio Público (MP), Óscar Schaad, a cargo de la pesquisa. Schaad dice que lo complejo de esta causa es que la mayoría de los hechos denunciados fueron cometidos fuera de Guatemala y que eso hace difícil obtener datos certeros.

“Es información que viene de fuera (EE. UU.); entonces, no depende de las autoridades guatemaltecas, sino de la información que venga de fuera. Yo no puedo emplazar a un gobierno para que me dé la información; eso (la investigación) tendrá que ir caminando”, indicó Schaad sin profundizar en detalles.

El dinero de los migrantes, “Sammy” y su amigo Ubico

De los fondos obtenidos en Estados Unidos hubo un control casi nulo por parte del FCN-Nación, y el poco registro que se realizó sobre los aportes lo hizo Lilian de Morales, la cuñada del Presidente. El financiamiento, además, fue desordenado y de este solo se conocen detalles a través de denuncias y declaraciones de migrantes que dieron aportes a la campaña electoral.

Castillo admitió que en 2015 retiró entre US$1 mil y US$1,500 de un banco ubicado a un costado de la Plaza España en la zona 9 de la capital guatemalteca, dinero con el que compró banderines y pagó una valla publicitaria con la leyenda “Migrantes FCN” para apoyar la candidatura de Jimmy Morales, de lo cual rindió cuentas a una facción de la organización política que operaba en La Antigua Guatemala, Sacatepéquez.

Según cuenta Castillo, este grupo que operó en La Antigua Guatemala y que se denominó “Migrantes Sacatepéquez” en un inicio estuvo dirigido por un colaborador del partido que apoyaba a migrantes deportados de EE. UU.; sin embargo, más adelante se involucró la exgobernadora, Teresa Chocoyo Chile, quien trabajaba de la mano con José Christian Karel García Contreras, quien presta servicios en el Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP).

García Contreras, a su vez, aparece en fotografías junto al diputado del partido Todos, José Ubico Aguilar (condenado en Estados Unidos en 2003 por introducir heroína en ese país), cuando ambos se reunían para organizar la campaña de Jimmy Morales. Ubico Aguilar ha mantenido buena relación con Samuel Morales y con el Presidente, por lo que en 2015 el entonces congresista electo apoyó la campaña y coordinó estrategias de propaganda del FCN-Nación desde Sacatepéquez, previo a la segunda vuelta electoral, en octubre de ese año. Quien registró los aportes dinerarios y en especie que recibía el FCN-Nación fue Lilian de Morales, a través de comprobantes con el emblema de la organización política, explicó Castillo.

Sobre el contenido de la denuncia, Samuel Morales respondió que a él no le corresponde hablar al respecto. Además, restó importancia a los señalamientos en su contra porque asegura que provienen de alguien que no obtuvo una cuota de poder en la administración de su hermano.

“¡Ay Dios mío!, vos me estás hablando de unos audios de un patojito, de este Guillermo Castillo que anduvieron circulando… ¿captar dinero yo? Pero ni pa’ mis chicles… Ese no es un tema que a mí me compete y si hay una denuncia, pues que siga su curso. Pero si tenés algo concreto que querrás saber mandámelo por escrito; si tengo algo que decirte, te lo comparto con mucho gusto. Pero no tengo ningún conocimiento más que este patojito (Castillo) andaba viendo que lo colocaran, quería ser ministro creo yo y seguramente por eso han de ser sus declaraciones”, indicó con desdén el hermano del Presidente.

A Samuel Morales también se le enviaron otras preguntas por escrito en las que se le cuestionaba, ¿Quién pagó los traslados, hospedajes y alimentación para Jimmy Morales en EE. UU.?, ¿Por qué no se declararon estos aportes en el TSE? y ¿Qué conocía del movimiento “No votamos, pero sí contamos”?; sin embargo, no respondió a ninguna de estas interrogantes. Solo preguntó quiénes eran los periodistas que realizaron este reportaje y cuáles serían los medios de comunicación donde sería publicado.

No existen registros de los aportes a la campaña del FCN-Nación en el extranjero. “Siempre que hablaba con Marvin Mérida me indicaba que no tenía dinero”, dice Castillo y lo mismo comenta Juan Carlos Pocasangre, otro de los empresarios guatemaltecos residentes en Estados Unidos que apoyaron la campaña de Morales.

Por ello, en sus cartas al TSE, Castillo insiste en pedir que identifique si existen reportes en los que el FCN-Nación haya declarado dinero de Marvin Mérida, Osiel Salcedo, Walter Leonel Batres, Jacobo Ortiz, Luis Mejía, Sammy Morales y su esposa Lilian.

De acuerdo con la ley, el FCN-Nación debió haber declarado estos apoyos en el formato GR-PRI requerido por las autoridades electorales.

Los aportes sin registro

En enero de 2015 muy pocos veían a Jimmy Morales como un candidato fuerte y el financiamiento que recibía (y registraba) su partido era ínfimo: poco dinero de sus mismos miembros y afiliados. Esto coincidía también con su cumplimiento de las normas que regulan la transparencia de dichos apoyos: de enero a junio, Jimmy Morales y el partido Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) cumplieron ante el TSE, aunque de manera incompleta.

Sin embargo, en julio de 2015 las cosas cambiaron. El FCN-Nación dejó de presentar sus reportes de financiamiento recibido y sus informes de campaña.

El ocultamiento de los apoyos que recibió el FCN-Nación encaja completamente con los momentos de fuerza del partido. Su opacidad coincide exactamente con su participación en la primera vuelta (6 de septiembre) y la segunda vuelta (25 de octubre), en la que se consagró como Presidente electo.

FCN-Nación recibió al menos Q4 millones 605 mil 545.42 pero falló en reportar el 57 por ciento de ese dinero al TSE.

La siguiente gráfica muestra en verde el dinero que reportó al TSE y en rojo todo el dinero que ocultó a las autoridades, pero que sí ingresó a sus dos cuentas en los bancos G&T Continental y Banrural, según la acusación del Ministerio Público (MP) y la CICIG por delitos de financiamiento electoral.

A este financiamiento no reportado ante las autoridades, pero que sí ingresó a las cuentas de banco del partido, se suman al menos Q4,386,360.33 (US$572 mil) correspondientes a campaña electoral que no fueron reportados por la agrupación política.

Un segundo caso demostró que los directivos del FCN-Nación ocultaron al menos Q8 millones (poco más de un millón de dólares) para pagar a fiscales del partido en la primera y segunda vuelta electoral, sin reportarlo al TSE y con el apoyo de varios empresarios.

Estos dos casos suman Q15 millones (US$1.9 millones) de financiamiento no reportado por el FCN-Nación a los que se añadirían los más de US$150 mil (Q1.1 millones de quetzales) de quienes financiaron su campaña en EE. UU.

LA TRAICIÓN:

Las promesas de Morales vs. su política exterior.

El 24 de abril de 2016, cuatro meses después de haber asumido como Presidente, Jimmy Morales inauguró un call center para atención a migrantes en el Consulado de Guatemala en Los Ángeles. Durante el acto oficial, el Presidente estuvo acompañado del comisionado presidencial Marvin Mérida y del entonces canciller Carlos Raúl Morales, hoy candidato vicepresidencial de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), a quienes atribuyó los “pequeños” logros que presentó.

Jimmy Morales de gira en Estados Unidos, junto a Marvin Mérida, durante su campaña en 2015. (foto: Redes Sociales de la agrupación “No votamos, pero sí contamos”.)

Morales se disculpó con los migrantes por haber ofrecido en una entrevista con The New York Times “mano de obra barata” a Donald Trump, cuando este aún buscaba la Presidencia de Estados Unidos, para que construyera un muro en la frontera sur de EE. UU. con el fin de evitar el ingreso de migrantes a ese país.

Después anunció la implementación de un seguro de repatriación gratuito para todos los migrantes guatemaltecos. Ambos servicios serían financiados por el Banco de Desarrollo Rural (Banrural) por un año y la inversión total sería de US$1 millón. Sin embargo, el servicio de repatriación que ofreció Morales aún no funciona y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) costea solo parte del gasto total.

Ya para esa fecha de 2016, los guatemaltecos en EE. UU. estaban molestos con Jimmy Morales, pues durante la campaña el candidato hizo promesas que nunca se concretaron y por las que los migrantes dieron su apoyo y dinero. Con tan solo tres meses como Presidente, en abril de 2016, la comunidad migrante ya tenía la sensación de haber sido engañada por el grupo que promovió la imagen y solicitó fondos para la campaña de Jimmy Morales.

Un día antes de ese acto público, en una reunión privada a la que un pequeño grupo de migrantes tuvo acceso, estos hicieron llegar al Presidente algunas de sus preocupaciones: “El señor que usted ha elegido como Comisionado (Marvin Mérida), es una persona que ha hecho mucho daño”, expresó una de las personas que se identificó como Esaú.

Morales defendió a Mérida, al justificar que, si este había cometido errores, ya se había “arrepentido” de los mismos. Horas antes de esa reunión, la comunidad de migrantes ya había enfrentado a Marvin. “Todo este grupo trabajó para el Presidente y tú te robaste el show”, así confrontó Luis Mejía a Marvin Mérida y, después, los aplausos y gritos llenaron el salón en el que estaba reunida la Red Migrante Guatemalteca.

“Fue ganando el Presidente y tú no me contestaste una llamada, y a todos nos ignoraste y este grupo que está aquí: No votamos, pero sí contamos, no fue solo tuyo” agregó. Fue precisamente esa plataforma, la que se utilizó para captar a la comunidad migrante, de la que Mérida se acredita la creación, “Yo no trabajé en esto un año, llevo más de dos años y medio con No votamos, pero sí contamos”, expresó el comisionado presidencial a manera de defensa en esa reunión que terminó abruptamente. Juan Carlos Pocasangre, otro de los migrantes que asistió a eventos que impulsaban a Morales en el extranjero, confirma que para enero de 2015 Mérida ya iniciaba los contactos con un pequeño grupo de migrantes; sin embargo, no contaba con la simpatía ni confianza de los guatemaltecos en Estados Unidos: “Marvin Mérida es un casaquero, vendedor de carros usados, le decimos acá”, reprocha Pocasangre.

Desde la campaña electoral, entre la comunidad migrante existía una duda en común: ¿Quiénes rodean al candidato? Según una investigación de Plaza Pública, para la primera vuelta de las elecciones el 37 por ciento del financiamiento del FCN-Nación provenía de veteranos militares. Pocasangre le cuestionó a Jimmy Morales por la presencia de los militares en la organización después de haber llegado al poder, lo cual el Presidente negó:

–¿Usted todavía está con los militares o están detrás de su partido?–, preguntó Pocasangre al entonces candidato.

–No vos, para nada, ahora soy solo yo.

“Con todos los problemas que había en Guatemala, él se presentó como cristiano y que quería ayudar a la comunidad migrante, que los iban a tomar en cuenta e iba a dar protección”, recuerda Juan García, un migrante de Rhode Island que también ayudó a Morales en la campaña. Tanto Pocasangre como García confirman que entregaron al Presidente una serie de proyectos de atención al migrante, que incluía poner personas capacitadas en los consulados e instituciones encargadas de velar por su protección. “Prometió no poner familiares ni amiguitos en los consulados, sino gente que supiera trabajar por la comunidad, lo cual nunca hizo. Ahora (sus allegados) son embajadores”, recuerda Pocasangre.

Cuando Pocasangre habló con Morales a inicios de 2015, el entonces candidato le ofreció una diputación; a lo que este se negó, pues, según relata, su única intención era ayudar a los demás migrantes que aún no logran regularizar su situación migratoria. Así fue como Pocasangre y otros idearon la creación del Centro Guatemalteco para la Atención al Migrante en el Exterior y la de la figura de embajadores comunitarios, cuya función sería procurar una mejor calidad de vida para los guatemaltecos en EE. UU., promover capacitaciones, proyectos de desarrollo, campañas de información y asesoría legal.

Pero dichos proyectos no llegaron a cumplirse. Juan García relata que después de que Morales asumió en la Presidencia, un grupo de migrantes lo visitó en el Palacio Nacional de la Cultura para preguntarle sobre las acciones que les había prometido en campaña. “Comencé a ver a Jimmy más cambiado, ya no era abierto”, recuerda García. Los migrantes esperaron la visita que el Presidente realizó a Estados Unidos en abril 2016 para escuchar el plan de seguimiento a sus propuestas; sin embargo, en esa ocasión tampoco obtuvieron respuestas.

La comunidad migrante también se quedó a la espera de que el actual gobierno resolviera la entrega del Documento Personal de Identificación (DPI) y pasaportes, trámites que, incluso, estuvieron en riesgo por falta de presupuesto en las organizaciones encargadas de su emisión.

Además de las promesas incumplidas a los guatemaltecos en EE. UU., el gobierno del FCN-Nación ha quedado en deuda con sus migrantes. Las críticas contra el Ejecutivo de Guatemala arreciaron en junio de 2018 cuando estalló una nueva crisis migratoria debido a que 2 mil niños guatemaltecos fueron separados de sus familias cuando permanecían en custodia de las autoridades migratorias estadounidenses. La medida se debió a la política “Tolerancia cero” implementada por la administración del presidente Donald Trump, que castigaba el ingreso irregular a EE. UU. con la separación de las familias.

Ante esta situación, la actitud del gobierno guatemalteco fue pasiva. En esa fecha el vocero presidencial Heinz Heimann respondió que la administración de Jimmy Morales era “respetuosa de la política exterior de Estados Unidos”, declaraciones que le costaron el puesto a Heimann. Aunque después, la Cancillería emitió un comunicado en el que dijo que los consulados en EE. UU. trabajan en apoyo a las familias guatemaltecas.

La respuesta del gobierno guatemalteco tampoco fue la esperada en octubre de 2018, cuando una caravana de migrantes hondureños atravesó el país con rumbo a Estados Unidos. La administración de Morales prohibió en un inicio el ingreso de la caravana a Guatemala, con lo cual violaba el derecho humano de migrar y a la libre locomoción; finalmente los migrantes ingresaron, aunque estos únicamente recibieron apoyo de la organización Casa del Migrante y de la población.

Jimmy Morales y su par hondureño, Juan Orlando Hernández, se reunieron en Guatemala tres días después de que Trump advirtió a los tres países del Triángulo Norte de Centroamérica que si continuaban las migraciones irregulares hacia EE. UU., el gobierno estadounidense les cancelaría la ayuda económica. Morales y Hernández intentaron desacreditar la caravana de migrantes al señalar que el origen de esta era “político” sin ofrecer pruebas al respecto.

La ofensiva contra la CICIG

La política exterior del presidente Jimmy Morales dio un giro después de septiembre de 2016, cuando una investigación de la CICIG y el MP señaló a José Manuel Morales y Samuel Morales, hijo y hermano del mandatario, respectivamente, de ser responsables de un supuesto fraude en el Registro General de la Propiedad (RGP) que se cometió en 2013.

Los migrantes en EE. UU. utilizaron esta papeleta para emitir el voto simbólicamente.

En su calidad de comisionado, Marvin Mérida contrató una empresa de lobistas en Estados Unidos, con lo cual intentaba desacreditar al entonces embajador estadounidense en Guatemala, Todd Robinson, y al jefe de la CICIG, Iván Velásquez. La contratación le costó US$60 mil (Q450 mil) al Estado guatemalteco, según reportes periodísticos.

La lucha contra CICIG se intensificó después de que el 25 de agosto de 2017 se presentó la primera parte de la investigación por financiamiento electoral ilícito del FCN-Nación. Dos días después, Morales destituyó al canciller Carlos Raúl Morales y designó en su lugar a Sandra Jovel, una diplomática sindicada de adopción ilegal –el caso fue clausurado tras su juramentación como ministra de Relaciones Exteriores.

Desde entonces, Jovel se ha convertido en una de las funcionarias más leales al Presidente y ha avalado acciones como la expulsión del comisionado Iván Velásquez de Guatemala, y la decisión unilateral del gobierno de no prorrogar el mandato de la Comisión, para lo cual Jovel acudió en enero pasado a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a denunciar el Acuerdo firmado entre ese organismo y el Gobierno de Guatemala para la creación de la CICIG.

Ese tema, la batalla legal e internacional contra la CICIG, absorbió a la diplomacia guatemalteca. Muy poco espacio ha habido para la agenda de las personas migrantes.

Las promesas se repiten

Este año será la primera vez que la comunidad migrante guatemalteca podrá votar fuera de su país natal. Las últimas reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) obligan al TSE a realizar también en EE. UU. la elección de Presidente y Vicepresidente de la República.

Sin embargo, la comunidad guatemalteca en el extranjero carece de optimismo previo a los comicios, en parte porque el órgano electoral solo ha informado que la votación únicamente se realizará en cuatro estados: Los Ángeles, California; Silver Spring, Maryland; Houston, Texas y en Nueva York. Y también porque el TSE, aunque decidió que la votación de los 2 mil 100 guatemaltecos empadronados en Estados Unidos será presencial, no ha dado mayores explicaciones al respecto.

De nuevo los partidos políticos se han acercado a los migrantes porque ven en ellos una forma de incrementar su caudal electoral, debido a la influencia de los inmigrantes en EE. UU. sobre sus familiares en Guatemala. Para el actual proceso electoral ya hay nuevas promesas de partidos políticos hacia la comunidad de migrantes.

Uno de los candidatos presidenciales que durante la actual contienda han volteado a ver a los guatemaltecos en Estados Unidos con fines electorales ha sido Edwin Escobar del partido Prosperidad Ciudadana (PC).

Escobar ya inició su campaña en EE. UU. con el apoyo de la Red Migrante Guatemalteca, en cuyo perfil de Facebook se anuncia un nuevo movimiento parecido al utilizado por Jimmy Morales en 2015, denominado “Mi familia vota por mí”; el cual consistirá en que los migrantes en Estados Unidos pedirán a su familia en Guatemala que voten por el candidato que ellos elijan, explicó Walter Batres.

La organización que dirige Batres está claramente inclinada hacia Escobar, pues en sus publicaciones utilizan un lápiz amarillo que identifica al partido del actual Alcalde de Villa Nueva.

El pasado 9 de marzo, Escobar dijo en una entrevista con el medio La Voz del Inmigrante que ha viajado seis veces a EE. UU. para reunirse con líderes de la Red Migrante Guatemalteca. Las promesas del alcalde para los migrantes son las mismas que Jimmy Morales les hizo hace cuatro años: resolverles el problema de acceso a documentos personales, abrir más consulados y darles más apoyo legal para ayudarlos a resolver su estatus migratorio.

No es el único candidato que hasta la fecha ha puesto sus ojos en la comunidad fuera de Guatemala; lo mismo han hecho Alejandro Giammattei del partido Vamos, y Thelma Aldana, del Movimiento Semilla.

Giammattei menciona, en una oración a los migrantes, en su plan de gobierno denominado Plan Nacional de Innovación y Desarrollo: “propiciar el mejoramiento de la atención del migrante guatemalteco en el exterior”, dice el documento sin detallar cómo lograrlo.

En tanto que Aldana ha tenido acercamientos con esta comunidad desde 2018, cuando aún era Fiscal General del MP. Además, la presidenciable de Semilla se refirió a la crítica situación que viven a diario los migrantes que intentan ingresar en Estados Unidos durante el discurso que emitió en la asamblea de su proclamación como candidata; sin embargo, Aldana tampoco especificó la forma en la que actuará en favor de los guatemaltecos en EE. UU. si logra llegar a la Presidencia.

“La comunidad migrante la va a llevar a la Presidencia”, se escuchó un grito entre el público asistente a la asamblea de Semilla. Samuel Pérez, secretario general de este partido, no respondió a las consultas realizadas para este reportaje.

Aunque los tres candidatos presidenciales que se mencionan anteriormente han sido los que más han buscado apoyo entre los guatemaltecos en Estados Unidos, los migrantes auguran que no serán los únicos; pues consideran que la campaña electoral de Jimmy Morales en 2015 demostró la influencia con la que cuenta la comunidad migrante de Guatemala en EE. UU.


Este reportaje se realizó en el marco del Ciclo de Actualización para Periodistas de la Fundación Desc.