Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Domingo

La fórmula es sencilla, instituciones fuertes y eficientes

Fecha de publicación: 12-05-19
Por: Claudia María Galán Sociedad de Plumas

Desde la consolidación de la economía como ciencia a finales del siglo XVIII, la escuela alemana y la austriaca analizaron las instituciones como un elemento central para la economía.

La formación y transformación de los marcos institucionales conlleva procesos complejos y de largo plazo, pero permite entender los fenómenos económicos.

Si analizamos los antecedentes de la economía institucional contemporánea, sus inicios datan de la época de entreguerras, cuando se crearon fundamentos teóricos para el análisis de la economía, al crearse las instituciones como el elemento central, entendiéndolas como reglas, hábitos y costumbres antes que organizaciones públicas y privadas. Seguidamente, el institucionalismo europeo posguerra concebía la economía en un contexto social. Es así como las instituciones definían patrones de pensamiento y acción determinados por la sociedad.

Hoy en día, la característica determinante de la economía moderna son los cambios tecnológicos con instituciones aceleradas, con patrones más amplios de cambio social. A pesar de la evolución de las instituciones con el paso del tiempo, se han tejido a lo largo de la historia y representan las estructuras que más importan en el ámbito social ya que rigen la vida en sociedad. Importan no solamente para formar las capacidades sino también los comportamientos de las personas.

Existe entonces una relación recíproca entre el individuo y las instituciones. Las personas dan forma a las instituciones, mientras que las condiciones socioeconómicas determinan las preferencias de las personas. Es así como los individuos forman las instituciones, y estas últimas forman a los individuos.

Las personas se conectan en un mundo con instituciones, y la actividad económica se desarrolla en el marco de una sociedad económica con leyes, reglas y hábitos definidos, que con el paso del tiempo varían.

Si nos detenemos a entender las instituciones en el proceso electoral actual en Guatemala, vemos que lejos de buscar un entendimiento entre las instituciones y el individuo, existe una distorsión creada por distractores que han logrado una verdadera interconexión entre las personas y las instituciones. Hemos perdido las reglas del juego.

La oferta electoral actual está obligada a redefinir estas reglas que rigen nuestra sociedad, siendo los verdaderos motores que impulsan la transformación. Las propuestas políticas deben ir más allá de la modernización pública para buscar políticas que consoliden la democracia y fortalezcan los lazos entre el gobierno, el sector privado y la ciudadanía.

Guatemala se enfrenta hoy a una doble deficiencia. Por un lado, la débil relación entre las instituciones gubernamentales y el mercado, y por otro lado, los gobiernos y los ciudadanos. Esto no permite reencauzar las reglas del juego.

La relación entre el individuo y las instituciones se basa en la transformación continua del individuo con el entorno institucional a través del conocimiento, el aprendizaje y la creación de nuevos hábitos y reglas.

Guatemala necesita transformar las instituciones, buscar un fortalecimiento de las capacidades del sector público y el sector privado que coadyuve a participar de la economía global aprovechando las ventajas competitividad basadas en el conocimiento y la innovación.

A treinta días de las elecciones, debemos persistir en buscar el cambio, porque aunque como país aún no alcanzamos aquel crecimiento que anhelamos para un mayor desarrollo, no podemos arriesgarnos a destruir lo que hemos logrado.

Las personas se desarrollan con instituciones y la actividad económica se desarrolla en una sociedad económica con reglas, leyes y hábitos que se transforman.

En esta transición, juega un papel central su carácter estable. Si las instituciones permanecen en el tiempo, pueden crear expectativas confiables para la sociedad. Nuestra sociedad necesita reencauzar las reglas, lo que significa restricciones. Los guatemaltecos debemos exigir reencauzar esas reglas para tener instituciones fuertes y eficientes que coadyuven a la transformación de nuestro país.


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