Viernes 19 DE Julio DE 2019
Domingo

Media tonelada de cocaína y un alcalde costeño

Esta es la historia de Otoniel Lima Recinos, otro alcalde guatemalteco al que las autoridades acusan de ser un narcotraficante. El Ministerio Público (MP) lo identifica como cabecilla de una estructura criminal que usó la Municipalidad de Nueva Concepción, Escuintla, como base de operaciones. Lima Recinos fue elegido en 2015 y aunque las autoridades pidieron a finales de 2018 retirarle la inmunidad por delitos de narcotráfico, el alcalde busca su reelección este año. Es muy posible que gane.

Fecha de publicación: 05-05-19
Por: José David López

Decenas de llamadas intervenidas tienen en aprietos al Alcalde. Aunque una resalta entre todas: no es una conversación cualquiera. El hombre identificado por la Fiscalía Contra la Narcoactividad como Lima Recinos evidencia en esta plática su poder y los recursos con los que cuenta para proteger un cargamento de cocaína.

Las escuchas telefónicas de esta y otras conversaciones se dieron en el marco de una investigación contra una estructura dedicada al narcotráfico en Escuintla, en la que ahora figura Lima Recinos y uno de sus hombres de confianza.

En las llamadas hay menciones constantes de un hombre al que llaman Otto, Viejito, Viejón, Coyote o Aullidos. Esa persona es, según la fiscalía, el Alcalde de Nueva Concepción.

Otto no tiene empacho en decir que ocupa carros estatales, o que, viéndose en problemas, acude a un Gobernador Departamental para que le ayude.

Todo esto lo contó el 26 de septiembre de 2017 en una conversación telefónica con uno de sus colaboradores, José Eduardo García Rodríguez, alias Guagua, integrante de Los Marroco, una organización de narcotraficantes que opera en Escuintla.

El 6 de diciembre pasado, las autoridades capturaron a cinco personas relacionadas con esta estructura de narcotráfico y la Fiscalía pidió un antejuicio contra Lima Recinos. Un mes después, ante un juzgado, la Fiscalía en sus alegatos iniciales contó una historia que es cada vez más común en Guatemala, la de un político local que ocupa su poder y los recursos estatales para pactar con el narco.

Guatemala y la cocaína : La complicidad entre el poder político y el narcotráfico no ha sido un asunto menor en Guatemala. Así lo ha señalado durante años, por ejemplo, el Departamento de Estado de los Estados Unidos en su estrategia anual para el control de narcóticos en el mundo (INCSR, por sus siglas en inglés). En 2018, por ejemplo, Guatemala fue listada en ese reporte como el único país centroamericano en el que se cultiva opio y se produce heroína.

Esta historia, o al menos la parte que conocemos hasta ahora, empezó a finales de septiembre de 2017, cuando Lima y los suyos preparaban la llegada de La Corvina I.

También en 2018, como ha ocurrido desde hace más de una década, Guatemala aparece listada como uno de los principales países de trasiego de cocaína en el mundo. “Guatemala sigue siendo un país de tránsito masivo de las drogas ilícitas que viajan rumbo a Estados Unidos. Autoridades estadounidenses calculan que más de 1,400 toneladas métricas de cocaína pasaron por Guatemala en 2017”, dice el reporte del Departamento de Estado. Y el corredor guatemalteco está hoy más activo, según indican algunas cifras. Durante los tres primeros años del gobierno del presidente Jimmy Morales se incautaron 43.3 toneladas de cocaína, de acuerdo con números oficiales, lo que significa un 300 por ciento más que en el periodo presidencial anterior. La cocaína llega a Guatemala “directamente desde Sudamérica en lancha”, de acuerdo con el INCSR. “Carteles mexicanos de la droga confían en redes locales guatemaltecas de narcotráfico para recibir, almacenar y transportar el producto hacia los Estados Unidos a través de México”, añade. Una de esas organizaciones locales es, según la Fiscalía, la estructura dirigida por el alcalde Otto Lima Recinos de Nueva Concepción, un entramado de poder local unido a proveedores sudamericanos que alimentan embarcaciones como La Corvina I. En Guatemala y otros países de la ruta, la droga suele llegar a manos de intermediarios locales que la compran para luego revenderla a traficantes mexicanos que controlan las rutas hacia Estados Unidos. La corrupción es en este esquema, vital, y así lo apunta el informe del Departamento de Estado. Este mal “extendido –en Guatemala– permea a las instituciones públicas y privadas y aumenta los desafíos del país (en términos) de gobernanza, económicos y de seguridad”, lo cual incluye el combate al tráfico de drogas por el país.

Buena parte del plan alrededor de La Corvina I y su droga estuvo basado en el poder que la Fiscalía atribuye al Alcalde. La conexión con el mar, la capital y las rutas terrestres hacen de este departamento, uno privilegiado en el mapa regional del narcotráfico.

El hombre fuerte de Nueva Concepción y su alianza con el crimen

El Alcalde no es un hombre discreto. Su figura pública, reflejada en pósteres de campaña o en videos que cuelga en redes social, está cargada con la estética del caudillo, el cacique de pueblo que viste pantalón de lona, botas de cuero y sombrero. Es, además, un hombre popular, como lo indican los números que ha logrado en las urnas.

En 2015, Lima Recinos ganó con un total de 6 mil 885 votos como candidato de la agrupación Compromiso, Renovación y Orden (Creo) y con el partido político Unionista. Esa alianza lo hizo llegar al poder. Fue un triunfo arrollador. Consiguió la mayoría de los votos tanto en el área rural como en la zona urbana, lo que le permitió copar las decisiones del Concejo Municipal, al ocupar la alcaldía y ganar las elecciones con siete de sus allegados.

Lima Recinos desbancó del poder a Nehemías Mendoza, el alcalde histórico de su municipio, que había sido postulado por Libertad Democrática Renovada y quien apenas consiguió 2 mil 625 votos que solo le alcanzaron para arañar la quinta posición.

A partir de su llegada al poder, Lima Recinos instauró una red criminal que funcionaba bajo sus órdenes y que delegaba sobre agentes de la Policía Municipal de Tránsito. Era este el músculo del poder político que pronto empezó a trabajar con las redes del crimen organizado que ya poblaban Escuintla. Entre los principales aliados del grupo político está una estructura más grande dedicada al tumbe de drogas y otros crímenes: Los Marroco.

De acuerdo con el MP, Los Marroco es una organización que comete asesinatos, allanamientos ilegales y tumbes de drogas. Para ingresar a los inmuebles usaba órdenes judiciales falsas. Esta agrupación contaba incluso con el apoyo de agentes policiales.

Decenas de personas que integraban esta organización han caído desde el año 2018. Armas y chalecos antibalas de la Policía han sido encontrados en estos operativos contra Los Marroco.

Los animales y los carros del Gobierno

Corre el 25 de septiembre de 2017. Atardece en Nueva Concepción, Escuintla. La Corvina I se acerca a la costa guatemalteca.

Cerca del punto de desembarco, seis automóviles se deslizan sobre una carretera aledaña para recoger la droga. No son vehículos comunes: tres de ellos son propiedad del Estado guatemalteco; dos picops pertenecen a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y el tercero es una ambulancia. Los tres vehículos están a cargo de la Municipalidad de Nueva Concepción.

Algo no cuadra en el plan. La Corvina I no llega a la hora prevista. En tierra la esperan, además de los narcos que viajan en carros del Gobierno, un operativo coordinado por la Fiscalía. El MP, de hecho, lleva un buen rato tras la pista de los narcotraficantes, a quienes ha intervenido sus conversaciones telefónicas.

El barco no aparece y los carros que han llegado al encuentro de la droga tienen que devolverse.

En la carretera, policías y fiscales esperan a la caravana, creen que los carros vienen cargados de droga. Los detienen. Perros y agentes antinarcóticos inspeccionan, pero no hallan nada, ni un gramo de cocaína. La droga y La Corvina I siguen en el agua.

Pasa la noche. Amanece

La Corvina I nunca tocará tierra: es interceptada antes de llegar a la playa, a unas 90 millas náuticas de la costa. Las cosas no han salido bien al alcalde Lima y su grupo, según revelarán las investigaciones que la Fiscalía presentará meses después.

El hombre identificado como el Alcalde no está contento. Él mismo ha ido, el 25 de septiembre, a recoger la droga, como lo determinan las llamadas que lo identifican como miembro de la organización.

Una de esas escuchas telefónicas revela que Lima Recinos conducía uno de los seis carros que formaban la caravana. Los policías detuvieron a cinco y dejaron pasar al que llevaba al Alcalde.

– “Fijate que ayer fuimos a dejar víveres allá a la playa, y cuando veníamos pararon los dos carros de Conred, a mí me dejaron pasar y yo me vine y cuando vi no venía ningún carro hijueputa… Iban la ambulancia y los carros de Conred y los detuvieron. Puta, yo le hablé al gobernador… Jueputa… Y nadie nos pudo ayudar y hasta ahora nos lo entregaron a las 7 de la mañana… Pero les dieron una basculeada… hasta los chuchos trajeron”, dice el hombre identificado como Lima Recinos.

El enojo del hombre identificado como el Alcalde de Nueva Concepción no podía ser menor, había perdido 14 animales que no eran reses ni cerdos: esa era la clave para referirse a las 14 tulas o paquetes que contenían los 660 kilos que transportaba La Corvina I. Ese cargamento de un poco más de media tonelada que fue interceptado en el mar por las autoridades.

– “¿Cómo está esa cosa ahí? Unos están diciendo que ahí se habían caído los 14 animales…”, pregunta el hombre identificado como el Alcalde a alias Guagua.

– “Ah sí”, responde lacónico el colaborador.

Los “animales” navegaban en aguas del Océano Pacífico. Su destino era la playa de Nueva Concepción, Escuintla, uno de los municipios de este departamento que sirve como estación antes de que la droga viaje hacia México por tierra.

La investigación reveló que un hombre era el enlace entre las dos estructuras. Se llama César Gustavo Méndez Valdez, una persona cercana a Lima Recinos, contratado en la alcaldía como agente de la Policía Municipal de Tránsito.

Méndez Valdez realmente era el guardaespaldas del Alcalde, según uno de los investigadores del caso. Una foto publicada por una emisora radial guatemalteca también apunta a eso, pues lo muestra en una actividad pública justo detrás de Lima Recinos, con remera blanca y jeans, no con algún traje de agente de tránsito.

Este no es el primer caso judicial para Méndez Valdez. Con apenas 30 años, fue sentenciado en dos ocasiones. La primera por portar ilegalmente armas de fuego y la segunda por violencia contra la mujer. Esos dos delitos los cometió en Poptún, Petén, el lugar en el que nació. Que luego residiera en Nueva Concepción quizá se deba a que parte de su familia es oriunda de ese municipio, según documentos del Registro Nacional de las Personas.

Checha, como lo llamaban en las conversaciones interceptadas por el MP, también es el hombre que algunos de Los Marroco, incluso el mismo alcalde Lima, creyeron que era el sapo del grupo; el que sopló sobre la llegada de los 660 kilos de cocaína que viajaban en La Corvina I a la playa de Nueva Concepción.

• “Quien había dado todas las vueltas era Checha, va… pero a Checha ya lo hallaron dos veces chupando. Yo he mandado a vigilar qué ha estado haciendo el Checha”, dice en una de las pláticas telefónicas el hombre identificado como el alcalde Lima.

• “Exacto, exacto… Eso es lo que necesitamos cuadrar, hablar bien, hombre”, le responde en esa conversación Guagua, integrante de Los Marroco.

• “Sí, porque yo no he andado en nada fijate… Me tienen que decir primero a mí antes de ir… Yo ya le di una gran puteada al cerote. O sea que me han estado sacando dinero a mí y dicen que vos les estás dando dinero también”, reclama de nuevo Otto.

Checha, hoy, pasa los días en prisión, no solo por la cocaína perdida, sino también por planear y tratar de ejecutar la muerte de un hombre dentro de un restaurante y allanar ilegalmente una camaronera.

Con todas estas conversaciones la Fiscalía estableció que Los Marroco y la gente del Alcalde están detrás de la operación para la llegada de La Corvina I. Organizar esa operación, sin embargo, fue un camino complicado. La agenda y la salud quebrantada del alcalde Lima estuvieron entre los principales obstáculos.

Las llamadas intervenidas evidencian que por lo menos dos veces Lima Recinos no pudo asistir a los encuentros con sus socios. En una de esas ocasiones incluso se menciona que fue llevado de emergencia al hospital.

• “Me acaba de marcar el Viejón de allá, dice que no va a poder venir porque se le bajó la presión”, comenta en una conversación José Eduardo García Rodríguez, el Guagua, a José Abel Rojas Barrientos. Ambos son integrantes de Los Marroco.

• “Se van para el hospital… porque si no se mueren los pisados… paro cardíaco le da”, dice uno de Los Marrocos en la misma charla telefónica, que ocurrió el 17 de septiembre de 2017.

La coordinación para recibir el cargamento había iniciado el 8 de septiembre de 2017. Fue ese día que la Fiscalía escuchó por primera vez sobre la cocaína que llegaría al país y que el Alcalde se reuniría con sus hombres en una “finquita” para planificar la operación. “Otto me llamó y dice que nos reunamos en la tarde… nos hablamos en la finquita”, comunicó García Rodríguez a Rojas Barrientos el itinerario de la planificación.

En esa llamada se hace referencia a 75 quetzales (unos 9 dólares) que deben aportar las personas que recibirán el cargamento de cocaína, pero la fiscalía determinó que en realidad se trataba de 75 mil dólares. Hasta el momento no se ha establecido cuántas personas aportaron esa cantidad. Lo que ha quedado determinado, gracias a las escuchas telefónicas, es que unos aportaron más y otros menos.

Una conversación entre García Rodríguez, alias Guagua, y Otto, la persona a la que la Fiscalía identifica como el alcalde Lima Recinos, evidencia el malestar por las diferencias en los pagos que hicieron.

“Aquellos vinieron y me vinieron a pedir 20 de los verdes, por todo desde aquí les he dado 40 de aquí y 20 de verdes”, comenta Guagua.

“Puta y no me han informado a mí. De los 20 verdes sí me informaron a mí, porque yo puse 25 de aquí… pero de lo demás no”, se queja Otto.

“Le hemos dado bastante”, contesta García Rodríguez.

Uno de los fiscales a cargo explicó que los 20 verdes, a los que se refirió en un inicio García Rodríguez, son realmente 20 mil dólares y los “40 de aquí”, son 40 mil quetzales.

Lima Recinos no es el único alcalde vinculado con el narcotráfico en Guatemala. Uno incluso estuvo condenado en Estados Unidos y ahora quiere reelegirse: su nombre es Arnoldo Vargas Estrada y buscará hacerse de la alcaldía de la cabecera departamental de Zacapa, por medio de un comité cívico llamado Al rescate de Zacapa.

Además de Vargas Estrada, otros hombres cercanos al narcotráfico buscarán sus reelecciones para mantener el poder en el oriente guatemalteco.

Esduin Jerson Javier Javier, más conocido como Tres Quiebres y alcalde de Ipala, en Chiquimula, también buscará permanecer en el poder. Investigaciones periodísticas han relacionado a Javier con el tráfico de cocaína, pero él no ha tenido que enfrentar ningún expediente judicial como Vargas Estrada y Lima Recinos. Tres Quiebres siempre ha rechazado las acusaciones en su contra.

Aún es temprano para pronosticar el futuro de Lima Recinos, quien quizá corra con la misma suerte de Jorge Alberto Rizzo, el alcalde de Puerto San José, que fue absuelto en un juicio por narcotráfico, a diferencia de su esposa y cuñados que fueron condenados por lavar dinero relacionado con el narcotraficante mexicano llamado Manuel Antonio Yáñes Oc.

Respecto de la solicitud de antejuicio, Lima Recinos se ha pronunciado en una ocasión. “Es una falsa alarma, un chantaje que han levantado, me han querido meter en muchas cosas”, dijo en una grabación que compartió en sus redes sociales.

El 6 de diciembre de 2018, el día que el caso fue revelado y fueron capturadas varias personas, el Alcalde no mencionó si conocía a los detenidos. Su mayor preocupación fue la feria que se realizaba durante esos días en honor a la Virgen Inmaculada de la Concepción, celebrada cada 8 de diciembre. “Están arruinando nuestra feria, todo lo que es de nuestro municipio”, dijo ese jueves durante una mañana deportiva.

Ese día, el Alcalde pidió a los artistas invitados que no tuvieran miedo y asistieran a la feria. Le hablaba a La Sonora de Medellín y a La Sonora Dinamita, las agrupaciones musicales que dos días después harían bailar a los habitantes de Nueva Concepción.

La preocupación por las elecciones y la feria

A Lima Recinos parece que no le quita el sueño el caso judicial que enfrenta por el operativo fallido de La Corvina I, lo que le importa en estos días es la contienda electoral. Poco le importó el escándalo mediático que se armó en Guatemala el día que la investigación salió a luz: le agobió más que la feria del pueblo no se celebrara.

El Alcalde no quiere que ningún candidato use las obras construidas durante su gestión para promoverse. Así lo dice en sus publicaciones en redes sociales: “Los políticos en este momento están parándose en las obras en donde nosotros hemos ido a dejar el cemento (…) con sombrero ajeno se van a parar en los proyectos y dicen: ‘Estamos ayudando’, eso es mentira”, comentó en un video publicado en los últimos días de marzo.

A pesar de que contra él existe una petición de antejuicio interpuesta por el MP y del historial delictivo de algunos de sus cómplices, Ottoniel Lima Recinos ha vuelto a reinscribirse como candidato para la alcaldía de Nueva Concepción. El alcalde buscará su reelección con Prosperidad Ciudadana, el partido político de Edwin Escobar, el alcalde de Villa Nueva que ahora busca la presidencia. Lima ya entregó su papelería, pero aún no ha sido formalizada por el Tribunal Supremo Electoral.


Este reportaje se realizó en el marco del Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP).