Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Domingo

¡Designen presidente y que termine el circo!

Fecha de publicación: 05-05-19
Por: César A. García E.

Interesante el apelativo que se le pone al “opositor” Juan Guaidó, como “presidente designado” o “encargado” de Venezuela. Las noticias contaron que se autoproclamó presidente e inmediatamente recibió el apoyo irrestricto de decenas países del “mundo libre” … incluido el “prócer de la independencia” James Morales, en representación de la “democrática” Guatemala. Éste último, realmente sigue la agenda que crea lo congracia con Mr. Trump, y en este caso, “tocaba” apoyar al “presidente” autoproclamado. Por cierto Guaidó, pertenece al Partido “Voluntad Popular” que forma parte –según él mismo ha reconocido– a la Internacional Socialista, pero es egresado –“de político”– de la Universidad George Washington. Queda claro que la historia oficial no corresponde a la realidad… el apoyo lo recibió –indudablemente– antes de “su gesta” y no, a partir de ésta.

Nadie –en su sano juicio– creo que piense que el “Chavismo” ha traído algo bueno para Venezuela, pero ello no quiere decir que Guaidó sea un presidente legítimo; lo que ocurre es que el ser humano “relativiza” sus convicciones y entonces “el fin justifica los medios” … el relativismo lo controla todo. Este opositor venezolano, cuya brillantez es visiblemente magra, fue el camino que se encontró, para intentar defenestrar al ominoso Maduro, en lugar de una invasión militar. Las razones de utilizar este camino son variopintas: 1- Ya no es “época” de invasiones sino de buscar la paz… hay tiburones muy grandes en esa pecera como para salir a retarlos (China y Rusia). 2- Trump tiene sus propios problemas internos, como para abrirse otro frente. 3- Lo “ideal” es que, siempre se aparente es el pueblo quien se opone a las dictaduras y se cuelgue las medallas de la “liberación de Venezuela”. En otros años, las dictaduras obvias fueron la norma, hoy lo son las solapadas; una vez gobiernen los intereses predefinidos, “todo bien”; se cambia al mequetrefe cada cuatro o cinco años y que mande la impunidad, la injusticia y la agenda pre establecida y consensuada, entre quienes disputan el poder real.

Guatemala vive su propio proceso de arribar a un nuevo mequetrefe (o nueva). Para ello, el asunto tiene matices también de “gestas cívicas” que si uno es observador, se dará cuenta que en realidad no existen. Lo que se quiere es que la población siga pensando que “elige”. De esa cuenta, existen varias estrategias claramente definidas: 1- Hay una preselección que se lleva a cabo –con directrices foráneas– en las cortes. 2- Las cortes no definirán –necesariamente– por la justicia, sino por quienes resulten “los ungidos” y 3- Los ropajes del nuevo mequetrefe, serán casi mesiánicos. Con esta fórmula, los votantes asistirán a las urnas, a “cumplir con su deber cívico” y de su voto –eso es lo que debe creerse– “dependerá el cambio de rumbo” de nuestra triste “República”, cuyos poderes están fusionados, en una masa repugnante de amiguismo, transa, intereses y arreglos entre politiqueros que pueden insultarse en público, pero en privado, se abrazan fraternalmente. Solamente recuerde por un momento –preciado lector– las “enemistades”, entre Sandra, Roxana y Manuel, entre muchos otros… luego note los vasos comunicantes, operadores y financistas que tuvieron en común.

Las cortes están muy activas, por supuesto, no para eliminar la impunidad o al menos menguarla en algo, a favor de quien fue asaltado o muerto por la delincuencia “común”, ni el extorsionado, ni para el que debe desalojar a un inquilino indeseable que no paga la renta, ni para quien fue estafado por un mañoso, ni para quien fue despojado de su vehículo a punta de pistola o le quitaron su celular con amenazas de muerte. Todo ello “no es importante”, lo toral –de acuerdo a la agenda– son “las elecciones”. Ese es el camino elegido, para definir quién se instala en el poder y quién no.

El fétido potingue judicial, incluye de todo: antejuicios planteados de forma extemporánea, huidas oportunas, ocultamientos de basura y por supuesto, mil y un amparos. De momento, salvo que algo pase a última hora, Sandra parece ser de las pre designadas, por el poder real… a pesar de los pesares y su partido, a todas luces mugroso, hoy resulta el “adalid de la compostura”, sentando en el banquillo de los acusados a gentuza que gobierna y corresponde a su misma especie. Pero si ella falla, hay plan “b”, “c”, “d”, “e”, “f” y “g”. Obviamente vemos –en esta nación tristemente fallida– un campo de batalla repugnante, entre los Republicanos y Demócratas estadounidenses… lo cual sí es inédito.

Para validar el circo, gran parte de la prensa se presta gustosa. Todos insistiendo –en lo mismo de siempre– ser responsables y meditar el voto; “jo, jo, jo” –diría Santa Claus– ¿Meditar qué entre tanto impresentable e improvisado?, ¿Se puede ser responsable, avalando con nuestro voto por alguno, un sistema amañado? No lo creo y por supuesto bienvenidas las descalificaciones por mis convicciones; ¡Voto Nulo!, no hay alternativa, al menos para mostrar repudio al sucio sistema que se pretende perpetuar.

Sería mucho más honrado y menos oneroso que quien realmente pondrá al presidente, nuevo y “su equipo”, se quitara la máscara y designara a uno, al mejor estilo de Venezuela… si no lo hacen a tiempo, el polvorín social que surge de la miseria, la manipulación, las fuerzas obvias de confrontación, el desempleo y el hambre, eventualmente hará surgir –como lo he dicho hace más de tres lustros– a un Chávez local y las cosas se saldrán de las manos, del mismo poder real. ¡Piénselo!