[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Cardenal, poesía y vida contra dictadores


“Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo no pueden seguir encontrando legitimidad en los movimientos de izquierda a los que con sus actos sin escrúpulos han traicionado”.
Ernesto Cardenal, Carta urgente desde Nicaragua, junio 2018.

 

Recientemente el papa Francisco realizó una necesaria enmienda histórica: reivindicó la calidad sacerdotal del poeta Ernesto Cardenal. Sacerdote y poeta, doble combinación que ha marcado la vida de Cardenal en su doble labor de cura de la Teología de la Liberación y poeta de los pueblos oprimidos.

Recordemos que fue un pontífice conservador de clara tendencia anti-Teología de la Liberación, el polaco Karol Józef Wojtyła o Juan Pablo II, el que le aplicara en 1984 “a divinis” la suspensión por su participación activa en el gobierno de Daniel Ortega, suspensión que abarcó también a otros sacerdotes comprometidos con la revolución sandinista como Fernando Cardenal, hermano del poeta, Miguel D’Escoto y Edgard Parrales.  

En 1979 Ernesto Cardenal fue ministro de Cultura del gobierno sandinista. Había apoyado fervientemente a los sandinistas visitando los frentes de lucha y recorriendo el mundo para informar los desmanes y corrupción de la dictadura somocista y las graves violaciones de los derechos humanos. Lo recordamos en sus recitales a “cielo abierto”, en los lejanos años setenta, cuando todos éramos muy jóvenes y leíamos con gran intensidad sus versos de una sabiduría elemental arrolladora. Reunía multitudes en Santiago de Chile, en San José de Costa Rica o en Europa, y declamaba con su voz un poco enredada, un tanto pastosa, sus maravillosos poemas. ¡Qué manera de penetrar en la ternura! Para hacernos reflexionar sobre la vida, el amor y la existencia. Emblemático el poema Somoza develiza la estatua de Somoza en el estadio Somoza que es una admonición profética puesta por el poeta en labios del mismo dictador:

 

“No es que yo crea que el pueblo me erigió esta estatua

porque yo sé mejor que vosotros que la ordené yo mismo.

Ni tampoco que pretenda pasar con ella a la posteridad

porque yo sé que el pueblo la derribará un día.

Ni que haya querido erigirme a mí mismo en vida

el momento que muerto no me erigiréis vosotros:

sino que erigí esta estatua porque sé que la

odiáis”.

 

Su labor pastoral había comenzado con un proyecto comunitario en la isla de Solentiname, donde se comenzó a soñar en una Nicaragua libre y distinta. Cardenal había comprado Solentiname en 1959. En los años setenta inspirado en las enseñanzas de su maestro Tomas Merton, también poeta y sacerdote, con dos compañeros suyos, Carlos Alberto y William, llega a Solentiname para fundar una hermandad contemplativa. Es decir un proyecto que buscaba la comunicación con Dios a través de la convivencia pacífica y solidaria en la tierra. La comunidad fue creciendo y los pobladores de la isla, agricultores y pescadores pobres por generaciones, fueron alfabetizados y se les enseñó el arte de la pintura, la cerámica y el dibujo. Surgió así un arte primitivista de gran colorido y profunda expresión, dentro de un lirismo espontáneo con manejo magistral de los registros cromáticos.

El experimento de Ernesto Cardenal en Solentiname consistió en la creación de una especie de microsociedad en el mejor espíritu de los grandes socialistas utópicos del siglo XIX: Saint Simón, Proudhon o Louis Blanc. Como la comunidad de “Nueva Armonía” fundada por Robert Owen o como un falansterio de Charles Fourier. Solentiname era en la Nicaragua del dictador Anastasio Somoza una pequeña comunidad libre. La Guardia somocista terminaría por invadir Solentiname, destruir la comunidad, asesinar y sembrar el terror en lugar del Evangelio y el Arte.

El poder no ha sido nunca el objetivo de Ernesto Cardenal ni tolera que en nombre del poder o usándolo, se combata a los principios liberadores de la fraternidad, la transparencia, la solidaridad y la convicción que el cielo debe estar aquí en la tierra. De ahí su firme alejamiento con una revolución sandinista que considera, hoy, lamentablemente perdida.

El distanciamiento con el régimen de Daniel Ortega se fue convirtiendo en crítica abierta. Cardenal denunció la creciente represión del gobierno orteguista y también la corrupción del mismo. No tardó el régimen de Ortega en comenzar un acosamiento contra Cardenal. Primero con campañas negras y estigmatización y más adelante con medidas jurídicas espurias, valiéndose de artimañas legalistas, que pretenden la reapertura de una demanda judicial que le obligaría a pagar US$800 mil por una disputa oportunista en la misma Solentiname. La isla fue donada por el poeta a la Asociación para el Desarrollo de Solentiname (APDS) como un lugar de recogimiento para artistas y poetas. Pero vino el conflicto con Nubia del Socorro Arcia Mayorga a la cual habían generosamente otorgado la posibilidad de manejo y usufructo que esta mujer incumplió. Entonces el régimen invento que Cardenal debía pagar a Nubia del Socorro Arcia Mayorga en concepto de “daños y perjuicios” por el litigio sostenido por el hotel Mancarrón, que funciona en la isla. Algo absurdo y desproporcionado que la comunidad internacional y el mundo de las letras ha condenado y rechazado con firmeza. Afortunadamente el juez Tercero Distrito Civil de Managua, Nelson Omar Larios Fonseca, declaró nula la sentencia condenatoria en febrero de 2017, semanas antes del cumpleaños del poeta.

Cardenal nunca ha soportado pasivamente a ningún régimen autoritario. Se enfrentó valientemente a la dictadura de los Somoza y lo ha hecho en la última década contra lo que considera la dictadura de Daniel Ortega y su esposa. La censura de prensa es una realidad lamentable en Nicaragua para no hablar de la represión sangrienta y las violaciones de los derechos humanos que han costado en las protestas recientes cientos de vidas. El gobierno orteguista no acepta ni críticas ni posiciones disidentes, lo que está muy lejos de coincidir con la filosofía, la poesía y la vida del poeta y sacerdote Ernesto Cardenal que no soporta ni Somozas ni Ortegas. Cardenal refiriéndose a las protestas dijo: “Los que derrocamos a Somoza estamos viendo repuntar la revolución en la juventud de ahora, que ha vuelto a echarse a la calle. Y lo sigo diciendo: no al diálogo. Queremos simplemente que la pareja presidencial se vaya, no hay nada que dialogar”.

El año pasado Cardenal fue propuesto nuevamente al Premio Nobel de Literatura, el cual por razones de crisis de la Academia sueca no se concedió a nadie sino se pospuso para 2019 cuando en octubre se concederán a dos premios Nobel de literatura, el pendiente de 2018 y el del año 2019. Cardenal, ahora de 94 años, ha tenido padecimientos renales que lo mantuvieron hospitalizado en febrero. Las reglas de la Academia sueca prohíben conceder el premio de Literatura a autores que hayan fallecido.

Pero el poeta salió de su reciente crisis renal y del hospital y está de nuevo en su casa. Cardenal es un símbolo de la lucha antidictatorial y una voz lírica de los pueblos oprimidos ansiosos de libertad y democracia. Su obra está traducida a muchos idiomas. Es un autor que recorrió todas las formas poéticas y literarias, desde condensados epigramas hasta extensos poemas épicos. Ha sido también un poeta social. Creador del movimiento “exteriorista” en la poesía de nuestra lengua, supo impulsar una corriente que sostiene que la poesía no tiene otra inspiración y tema que la misma realidad, de la cual inevitablemente nadie puede escaparse. Mas la realidad para Cardenal ha incluido siempre la dimensión espiritual. Un místico por antonomasia. No solamente por su investidura de sacerdote católico, sino por lo que extraordinariamente ha logrado expresar en sus poemas. Ernesto Cardenal merece nuestra admiración y todo el respeto debido. También merece el Premio Nobel de Literatura.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Silvia Tejeda
Beto me dio una lección

Me dejó meditando sobre quién de los dos tiene el pensamiento más desviado acerca de la condición del ser humano.

noticia Por: Santiago Botón
Se hunde camión sobre carretera internacional
noticia Óscar F. Herrera oherrera@elperiodico.com.gt
Declaran lesivo el contrato con comercializadora Pahame SA y Empornac


Más en esta sección

Daños en red vial afecta comercio a Honduras

otras-noticias

México reconoce deuda por violencia de género que mata a 3.800 mujeres cada año

otras-noticias

Tarjeta de crédito Puntos BAM Empresarial: Poder elegir, sí es un beneficio

otras-noticias

Publicidad