Viernes 19 DE Abril DE 2019
Domingo

GuatExperimento

Fecha de publicación: 24-03-19
Por: César A. García E.

Mucho he escrito, acerca del lúgubre laboratorio en el que se fue convirtiendo, paulatinamente nuestra tierra. Un territorio, tan lindo como débil, tan exuberante como marginal, tan colorido como pobre. Una fracción ínfima, para mundo que es observada por su subdesarrollo humano, su miseria, su salvajismo y sus paisajes… todos contaminados; con ríos que son vertientes vergonzosas de basura, con lagos convertidos en gigantescas letrinas y políticos que se ubican –con pocas dudas– como los más sinvergüenzas de la tierra.

El país –realmente– no tiene “dos grupos”, como se está manejando en la “opinión pública”; uno al que politiqueramente se le llama “pacto de corruptos” y otro de “héroes anticorrupción”; ello no pasa de ser estrategia de campaña. Guatemala se convirtió, poco a poco, exaltando la amoralidad y el relativismo –con la permisión pasiva de los pensantes y honrados– en un Estado criminal pleno, en cuya dirección, solamente tienen cabida, quienes bailen –de “cachetío”– con la hedionda corrupción… y entre ellos –justamente– es este lío que ocupa primeras planas, titulares, entrevistas y opiniones.

Se trata de una pelea falsa de payasos siniestros (en nuestro caso payasas) que se presentan al centro de la pista, para “pegarse” con enormes guantes coloridos, haciendo como que se caen, se lastiman o están bravas; en realidad, lo más probable es que estén de acuerdo y sean “amigas secretas”. Ojo, observe bien… nada –absolutamente– nada es lo que parece, y si se fija más, ya –quienes llevan la agenda– les han definido “como favoritas” del proceso electoral amañado que, realmente no da inicio, porque ellas “no están listas” ¡Asco es piropo!

El país está diagnosticado desde hace mucho. La mitad de la población es biológicamente descerebrada, con motivo de la desnutrición crónica infantil. El resto, es maleable y puede encender en cólera, contra quien se disponga; pocos, poseen los suficientes escrúpulos, para oponerse a la decadencia y son felices adaptándose a ésta. En Guatemala es muy fácil generar “súper héroes” y “súper villanos”, es cuestión de coordinarlo con un segmento podrido de la prensa que siempre ha bailado al son que le toquen… atacando lo que haga falta y fabricando apologías de lo que se necesite. Sin inmutarse, titiriteros legendarios y politiqueros de la peor especie, se han “convertido” en “formadores de opinión, periodistas y guías morales” de la nación, encontrando –increíblemente– no solamente “fans”… sino auténticos “devotos”. Su discurso, muta suave pero muy claramente, de acuerdo a las circunstancias, con lo cual se garantizan “quedar bien”, con el pueblo cándido y –además– continuar mandando tras bambalinas.

Las redes sociales son cosa fácil de manejar. A nadie le importa –en ese ámbito– los sesos, la razón, o las convicciones… ni siquiera el nombre propio. Allí lo que vale es el sensacionalismo y el morbo. Normalmente quienes llevan la batuta, en términos de popularidad y número de seguidores, son gentuza, agazapada bajo un seudónimo. Desde allí, pueden: denigrar, ofender, atacar, calumniar y descalificar. Los envíos masivos de “likes” no se hace esperar y –como en el circo– las masas irreflexivas, se vuelcan a en contra de las ideas, y el juicio crítico… cosas que a nadie le importan, ¡El pueblo ignaro siempre preferirá el circo!

Guatemala ha pasado –en forma– por el camino de muchas naciones desarrolladas, por supuesto todo ello “de mentiritas”. Tuvimos una larga guerra que no fue nuestra y por la que, demasiadas familias se enlutaron y los guatemaltecos siguen confrontados y odiándose; su “causa” sigue dándole de comer a parásitos locales y extranjeros, quienes difunden su discurso de lucha de clases y populismo. Luego “avanzamos”, hacia una democracia falaz y cuya ya larga data (nadie es realmente joven a los 33 años), reportó pocos beneficios para los guatemaltecos. Los rezagos humanos permanecieron intactos, el país se volvió mucho más violento y el crimen se instaló. La firma de la paz y toda esa alharaca, lo único que hizo fue redistribuir el poder, dando espacio a los otrora “enemigos del Estado” y autoproclamados “antiimperialistas”, quienes –por supuesto– no quisieron hacer nada por su país; lejos de ello, se hartaron de la cosa pública; aún hoy, algunos de sus más ominosos representantes, encabezan listados de diputados.

El descrédito de “la democracia” llega ahora, pero no por casualidad… simplemente no funcionó y se están tomando cartas en al asunto desde afuera. El experimento impone “avanzar” a otro “modelo”; se trata de un sistema “novedoso” de gobierno a distancia, cuyo dominio se disputa la ONU y el Departamento de Estado que hoy, no coinciden. Cualquiera que resulte ser el “modelo”, será extrapolado a todos los países inviables del mundo occidental que no son pocos, pero nosotros –trágicamente– encabezamos la lista.

Así las cosas, el ungido(a), para el “nuevo gobierno de transición”, período que inició –según “nos lo vendieron”– con Mejía Víctores, en 1983, es decir hace treinta y seis años, ya está definido y determinado; en “transición” nos han tenido cuatro décadas… porque no saben a ciencia cierta qué hacer con la “Finca El Traspatio”. Parte de esta transición ha sido gente como Nineth Montenegro y similares, que supieron pegarse y hacerse viejos, en la teta del Estado.

Las elecciones y todo este circo de antejuicios, huidas, recusaciones, amparos, etcétera, son cosa de “trámite” y para que los crédulos y atolondrados, acudan a las urnas y voten –otra vez– sin oportunidad de elegir. De mi parte estas viejas “favoritas de las encuestas” y todos los mequetrefes, sirvientes del timador sistema, se pueden ir al baño… y espero no haya papel. ¡Voto Nulo! ¡Piénselo!

 

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