Domingo 8 DE Diciembre DE 2019
Domingo

¿Y mañana qué?

Fecha de publicación: 20-01-19
Por: César A. García E.

Esta pasión por escribir que para mí se basa en ser honrado con mi conciencia –sin fijarme en quedar bien con nadie y mucho menos en ofender– me ha traído momentos gratos, pero además mil discusiones infértiles, con personas –muchas buenas y bien intencionadas– que intentan demostrarme lo que sé de sobra y además he escrito. Recibo a diario WhatsApp en el que me quieren convencer de que los hermanos Castro hicieron pedazos a Cuba, aun y cuando los remitentes saben que, desde hace muchos años y en reiteradas ocasiones estando con vida el “Dinosaurio del Caribe” –como le llamé– señalé sus tropelías. Pese a ello, también indiqué –porque es cierto– que los indicadores de desarrollo humano de la bella isla, son menos vergonzosos que los de la sufrida Guatemala, lo cual de ningún modo, justifica la iniquidad de los Castro, ni hace mejor el “socialismo” que el “capitalismo”, salvo que este último, esté desfigurado como ocurre en nuestro país y al servicio del mercantilismo y las mafias, lo cual ha impedido que nuestro país progrese, extremo que –si y solo si– se daría, con la expansión de la capa media que lejos de crecer, se degrada todos los días y está sitiada por el crimen. A más miseria mayor descomposición social, más resentimiento, caldo de cultivo idóneo, para los oportunistas populistas… esto no logran comprenderlo los fanáticos y dogmáticos.  

También me mandan mensajes indicándome que Maduro es el diablo y que Chávez fue “mal hombre”, como si no hubiera yo escrito, hasta en contra de la OEA, señalando su permisividad con los regímenes antidemocráticos y llamando “insulso” a Insulza, mientras apañaba –sin inmutarse–  al régimen del infame y megalómano Chavez. Ahora se ha puesto de moda, de igual manera, tratar de convencernos de que Daniel Ortega es déspota y maldito ¿Y no se habían fijado? Nadie dijo nada cuando incluso se le invitó y ofreció poner alfombra roja, de parte de algunos “líderes” empresariales de moral distraída que dirigen los devenires gremiales centroamericanos y hoy blanden la bandera de la “libertad”, la “soberanía” y el “progreso” e incluso son vistos –por notables formadores de opinión olvidadizos– como los insignes próximos “refundadores” de la nueva Guatemala. ¡Me quedo estupefacto! Se insta el amoral para que se reúna con el titiritero y juntos formular una sociedad virtuosa y renovada. ¿Cómo así?

Así es Guatemala, la dividida por ideologías que no existen y la instrumentalizada por intereses que son muchos y afianzan. Son estos intereses –ilegítimos– que van tras la búsqueda del control total, para lograr que nada cambie… mientras parece que todo se transforma, los que juegan con nuestra mente, nos infunden temores, nos presentan fantasmas, nos acosan con ideas anacrónicas e intentan convencernos de que estos –cada fétido grupo que orquesta el mal– son la “salvación de la patria”. A ellos –solamente– les ha interesado siempre dos cosas: 1- Que existan muchos ignorantes biológicos, es decir con cerebros subdesarrollados y 2- Que, quienes creen que piensan, no piensen en otra cosa, sino en tomar partido, por ideas antagónicas… ¡de eso se nutren los apátridas del conflicto interno! Así las cosas, quienes ostentan un cerebro normal –por haber tenido acceso a nutrición en su primera infancia– y además haber contado con instrucción formal quizá hasta universitaria, son muchísimo más responsables del caos nacional que el primer grupo… por actuar como tontos “voluntarios” y “confesos”.

Las pasiones suben de tono y ahora mismo –en grupos de chats de “amigos”– estos se confrontan, haciendo señalamientos tan absurdos, como que, si alguien manda un meme del impresentable presidente, entonces es “comunista”. Si alguno repudia a los repulsivos congresistas es “apátrida” y admira a Maduro… y necedades por el estilo. Otros hablan de que somos “un gran país” y podemos salir adelante. ¿“Gran país” con seis de cada diez guatemaltecos pobres; “gran país” con una decena de muertos impune a diario; “gran país” con un elemento de seguridad en cada tienda y farmacia de barrio, encareciendo la vida a todo el mundo, por la inseguridad; “gran país”, con la mitad de nuestros niños menores de cinco años desnutridos crónicos y la mitad de nuestros adultos mayores en la indigencia; “gran país” con los mismos dos hospitales públicos en la ciudad que los que existían hace medio siglo?

Es interesante como el marketing de los grupos enfrentados –ya en plena campaña y sin convocatoria– ha permeado, hasta en mentes que parecían impermeables a la estupidez. Nadie parece fijarse que todo es un circo mediático, repugnante y maligno… como lo fue –en su día–  la falsa confrontación entre la Sandra y los Perezdetti, o entre los Perezdetti y Baldizón, todos “coyotes de la misma loma” que luego de insultarse y acusarse en los medios –superfluos y vendidos– planificaban el continuismo de la dictadura del cinismo y la desvergüenza… que es la peor dictadura de todas. ¿Y el guatemalteco bueno y trabajador qué hacía entonces? Lo mismo que ahora, trataba de convencer al otro que la basura era mejor que la deyección y que la deposición era más sabrosa que el excremento. ¡Muy triste!

Pregúntese usted, por qué economías más pequeñas que Guatemala, no tienen este jaloneo ridículo entre “izquierdistas” y “derechistas”. La razón es obvia, son naciones mucho más evolucionadas y con gente menos bruta… no vaya tan lejos, solo vea Costa Rica o República Dominicana; note sus avances, desde sus aeropuertos, hasta el flujo turístico y los grandes desarrollos con visión de futuro. Si compara una foto de los últimos diez años (turismo e infraestructura) de estos dos países versus Guatemala quedará pasmado… ellos están evolucionando lenta pero seguramente, mientras nosotros involucionamos y estamos próximos en convertirnos en una nación inviable; un Estado fallido.

Cuando las naciones llegan a ese penoso estatus, son presa fácil del fanatismo, la violencia, la radicalidad y el asalto del poder, por parte de mafias que no quieren ceder un centímetro… las mafias se visten de “izquierda” o de “derecha”, según convenga, en Guatemala nos ha pasado, aunque sin efectos tan siniestros como los de Nicaragua y Cuba… pero vamos por ese camino. Castro –lea la historia– era “derechista” y aliado de EE. UU., así llegó al poder y se entronó; lo mismo pasó con el dictador Noriega de Panamá, con Leonidas Trujillo de la Dominicana, etcétera. Ortega era amigo de variopintos empresarios que llegaban y se convertían en sus socios, ahora están “distanciados”, al menos públicamente. Una vez prevalezca la miseria exacerbada y la injusticia, el populista –vestido de libertador o de demócrata– siempre tendrá opción a empoderarse y perpetuarse en el poder. Ninguna dictadura es válida; todas son repudiables y todas perpetran abusos.

¿Y mañana qué? Pues a los honrados que jamás hemos recibido un centavo de este pestilente circo y repudiamos sus reiteradas funciones, nos toca levantarnos y salir a trabajar… a cumplir con la faena, para traer a nuestras casas: provisión, ejemplo, pudor y coherencia. Usted, siendo uno de ellos, lo menos indicado es que desperdicie su tiempo, en tomar partido por los amorales confrontados. Ya verá que pronto, los más prominentes protagonistas –hoy antagónicos– se fundirán en un abrazo perverso, para ofrecer: democracia, bienestar, justicia y soberanía; “un gobierno de unidad y transición” … pero todo ello será –solamente– la continuación vergonzosa de la función circense, donde el payaso, el socialista, el anticomunista, el pensador vendido y el analista lacayo, se pretenden seguir hartando a nuestras costillas. ¡Piénselo!