Viernes 26 DE Abril DE 2019
Domingo

“Incitatus” guatemalteco

Fecha de publicación: 20-01-19
Por: Jaime Barrios Carrillo

¿Quién es el verdadero Incitatus guatemalteco? Por las acciones cuadrúpedas en el Ejecutivo, es un decir, debería serlo Jimmy Morales pero este título ecuestre está históricamente reservado a personajes del Legislativo, ya que Incitatus tiene su origen en el Senado Romano. Encontramos, eso sí, una conexión equina entre el Ejecutivo y el Congreso, en lo que ha venido a llamarse Pacto de corruptos.

Saltémonos los siglos para ilustrar nuestra metáfora. El emperador Calígula, conocido por sus actos de corrupción, llegó a obsesionarse por su caballo Incitatus. Mandó a que se le construyera al potro un establo propio que parecía un palacio. Tenía sirvientes que lo alimentaban y cuidaban. El extremo escandaloso llegó con el nombramiento de Incitatus como senador de la República. De aquí viene el sentido simbólico del famoso caballo romano.

Dos mil años después del “senador” romano Incitatus, en la República Cómica de Guatemala, tenemos un Congreso lleno de Incitatus. Es decir, corruptos y bestias. Parásitos e insensibles, de un narcisismo primario que se rige por la doble moral y el descaro. Cada vez más anti nacionales y anti populares, ponen en peligro la integridad de las instituciones y son un riesgo serio para la República democrática.

Recordemos que Jimmy Morales prometió durante su campaña una cuestión central, en realidad la única pues no ofreció nada más: no hacer un gobierno corrupto. También anunció que estaba en contra del transfuguismo. Su llegada al poder se debió a la falta de credibilidad de la ciudadanía por la política tradicional. Debe resaltarse que en la primera vuelta apenas obtuvo el 24 por ciento de los votos, lo que lo convierte en el presidente electo con menos apoyo en la primera vuelta.

Imperdonable resulta el transfuguismo inicial y descarado del partido de Jimmy, el FCN en el Congreso. No solo desdice lo dicho en la campaña sino que en este transfuguismo se ha hecho con lo peor de lo peor, es decir como forma de la vieja política marrullera y corrupta del pasado en contra de la cual votó la ciudadanía. Son escandalosos los pactos de impunidad y corrupción en el Congreso. La cancelación por corrupción de los partidos Patriota y Lider, en gran parte gracias a CICIG, es una muestra dramática de la corrupción estructural enquistada en el Estado guatemalteco. Los diputados elegidos por estos partidos simplemente migraron, como tránsfugas, a otras agrupaciones y su existencia en el Congreso confirma lo podrido del sistema y de esa vieja clase política.

Esta falta de transparencia ha seguido caracterizando el estilo de gobernar, en el caso de Jimmy se combina la falta de experiencia con los movimientos turbios. Además nos muestra cada vez más su autoritarismo innato. Casi un Calígula tropical. Pero es solo la fachada, el “mandatario” no está gobernando sino lo están gobernando grupos de extrema derecha vinculados a militares corruptos y señalados de violaciones de los derechos humanos en el pasado. Ahora pretenden legislar cambios en la Ley Nacional de Reconciliación que implicarían amnistía para los asesinos, a los masacradores de campesinos, a los violadores y esclavistas sexuales, a los homicidas y secuestradores de niños. Los Incitatus del Congreso chapín, pro impunidad, obvian o ignoran, que los convenios internacionales en derechos humanos son muy claros con los crímenes de lesa humanidad.

Por otra parte los Incitatus del Congreso han salvado a “su” presidente Jimmy Morales. En cambio los jamelgos parlamentarios agitan e imprecan, gritan y aplauden, se rasgan casi las vestiduras clamando por la soberanía nacional al mismo tiempo que uno de ellos llega al recinto legislativo, instancia por definición de la soberanía, con un Kipá judío puesto en la pequeña cabeza y pone la bandera de Israel en su lugar parlamentario. Lo mismo puede decirse sobre el cacarear de soberanía y entregarle por 25 años más al mexicano Ángel González los canales abiertos. La señora esposa de Ángel González es también una prófuga de la justicia, otra vez la CICIG. Es cierto que esta concesión de la televisión nacional sucedió en la anterior legislatura, durante el gobierno corrupto del general Otto Pérez Molina, pero muchos de los actuales diputados estuvieron entonces y dieron su apoyo a semejante entrega de soberanía.

Por su parte el Incitatus Arzú júnior declama al más ajustado estilo del corrupto senador romano Catilina que la soberanía nacional consiste en sacar a la CICIG y llega a afirmar que hay que cuestionar a las Naciones Unidas y la relación de Guatemala como Estado con la máxima organización de las naciones.

Contra la CICIG han arremetido los Incitatus en el Congreso, acuerpando y acuerpados por el Ejecutivo a través de garras pro corrupción como las que existen en el Ministerio de Gobernación. Ya se olvidaron que tendrían que estar persiguiendo para capturarlos al ex ministro de gobernación Kamilo Rivera y al fundador del FCN coronel Edgar Ovalle alias Puñalito. Sin olvidar a Alejandro Sinibaldi, entre otros personajes siniestros. Entendible el resentimiento contra las acciones investigativas de la CICIG.

El Pacto de corruptos pretende asumir una victoria total contra los actores y fuerzas que se oponen a la corrupción y a la impunidad. Intentan restaurar el sistema del Estado cooptado. El orden de la impunidad, no importando el grado de gravedad del crimen cometido. No paran mientes en confrontar a las instituciones del Estado. Sobre todo persiguen no solo desconocer a la Corte de Constitucionalidad sino llegar al extremo de eliminarla para reconstruir un sistema político sin pesos ni contrapesos, es decir al más puro estilo autócrata de Calígula o autoritarismo disfrazado de República.

De nuevo a un pasaje clásico de la antigüedad latina: Cicerón, maestro absoluto de la oratoria hizo imposible las manipulaciones del corrupto y autoritario senador Catilina y no se lograron sus propósitos aviesos. Cicerón apela al sentido común de la ciudadanía y demanda la valentía cívica para detener al corrupto, resaltando que el verdadero poder reside en el pueblo, en los ciudadanos y no en los políticos corruptos y ladrones. En otras palabras lo que Cicerón le decía a sus contemporáneas era: “somos nosotros los ciudadanos los que permitimos o no permitimos”.

De todas maneras, las fuerzas y opiniones que apoyan ciegamente al Pacto de corruptos, muchos con buena intención e ingenuidad, no son capaces de presentar un plan realista, concreto, y judicialmente operativo para llenar el gran vacío de la CICIG. No basta con repetir como loros que la CICIG es un fracaso, que es nefasta, que son comunistas, que combaten la corrupción con corrupción y  argumentos sin substancia por el estilo. Porque se trata de juicios, de procesos de investigación y desde luego de transferencia de capacidades. Olvidan la importancia histórica de casos como La Línea, Cooptación del Estado, Industria Militar, Construcción y Corrupción, IGSS, Agua de Amatitlán y otros. Todo se quiere tirar a la basura para imponer a la misma basura como parámetro de moral judicial, incluyendo liberación de condenados, presos y acusados, entre ellos los familiares cercanos del presidente Morales.

Por último, en el caos institucional creado por el Pacto de corruptos, manoseando al extremo de lo ridículo lo de la soberanía, el mismo presidente ha acosado al Tribunal Supremo Electoral. Los dardos del Pacto de corruptos se lanzan ahora contra los comicios. Saben que no tienen el apoyo de la ciudadanía. No tienen una propuesta ganadora ni convincente. De ahí el temprano interés de invalidar las elecciones.

Guatemala está hundida en una crisis demasiado prolongada causada por la resistencia de la vieja política a ceder el lugar a políticos decentes. Estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral.  Llegaremos a las elecciones generales con el peor gobierno de la era democrática. Con niveles de pobreza muy altos. Con miles de migrantes y el problema consiguiente. Con violencia, maras y narcotráfico. El país no puede volverse a equivocar, un nuevo Jimmy y la continuación de manadas de Incitatus en el Legislativo sería el jaque mate de la democracia. En todo caso, el pueblo debe ser el jinete.

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