Domingo 17 DE Febrero DE 2019
Domingo

Colaboración y experiencia, nuevas fórmulas para aprender mejor

De la memorización, al pensamiento crítico y a la enseñanza multicultural.

Fecha de publicación: 20-01-19
Por: Ana Lucía González elPeriódico
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El ciclo escolar oficial dio inicio hace dos semanas con la meta de alcanzar este año los 195 días efectivos de clases. Ante la pregunta de si este objetivo implica mejoras en la calidad educativa, la duda también se extiende hacia los métodos de enseñanza actuales y qué tanto funcionan para los estudiantes.

¿Hacia dónde debería orientarse la enseñanza en el siglo XXI? ¿Es que ahora los jóvenes son más inquietos o más pasivos ante el conocimiento?, estas son parte de las interrogantes en donde el modelo de clase magistral en el cual el profesor explicaba y escribía durante horas en el pizarrón frente a un grupo de alumnos va quedando cada vez más rezagado.

Hoy las dinámicas de aprendizaje han cambiado hacia modelos colaborativos y de experiencia, basados en las nuevas tecnologías y la identificación de destrezas en los estudiantes, como parte de los cambios que se aplican en los países del primer mundo para desarrollar las habilidades que demanda el siglo XXI, según expertos.

“Se trata de una educación vivencial, de trabajo en equipo, donde se asignan roles, se aplican conocimientos, se aprende a investigar y se aprende también de cometer errores”, explica la educadora Diane Brown, representante de los colegios privados ante el Consejo Nacional de Educación (CNE).

El mundo de la pedagogía presenta nuevas formas de aprender enfocadas en despertar en los alumnos elementos como la pasión, la curiosidad, el pensamiento crítico, la imaginación, la tenacidad, resalta Brown.

Un enfoque por demás acertado, pero que contrasta con la realidad que se vive en las áreas rurales del país. Brenda Itzé Lemus, directora de la Biblioteca Bernardo Lemus en Purulhá, Baja Verapaz, lo describe con pequeños que necesitan primero desayunar para poder aprender, insistir en el uso de una metodología basada en la memorización en donde, lejos de enseñarles a los jóvenes a pensar o tomar decisiones, salen mal preparados “hasta para contestar el teléfono”, afirma.

Estos son parte de los cuestionamientos que surgen sobre los métodos educativos que se usan en el país, que tienen como cimiento el Currículo Nacional Base (CNB), el cual tuvo cambios recientes el año pasado en el ciclo de nivel medio por parte del Ministerio de Educación (Mineduc).

El trabajo en equipo forma parte de la jornada en una escuela de Chimaltenango.

Sentar los cimientos educativos

Decía el filósofo italiano Antonio Gramsci que la educación constituye un acto político. Esto porque ejerce un rol transformador, social e individual que puede ser cooptado, por ejemplo, para los intereses particulares de un país, explica el pedagogo Samuel Fadul. Educar responde también a una ideología al definir qué tipo de ciudadano queremos formar, añade Diane Brown.

En esa línea, los Acuerdos de Paz marcaron un nuevo rumbo en el sistema educativo. A partir de estos se crea la Reforma Educativa y el diseño del CNB, que dio un giro a la educación tradicional enfocada en la memorización y el conocimiento. Así, el nuevo diseño curricular se basó en el desarrollo de competencias para enfrentar los desafíos como ciudadano, explica Samuel Fadul.

Parte de los criterios del CNB es que habla sobre la necesidad de contextualizar contenidos conforme la región. Es decir, son flexibles, se pueden enriquecer, adaptar, innovar, según pertinencia cultural y otros factores, lo cual para los expertos, es una base metodológica efectiva. Sin embargo, tanto Fadul como Brown coinciden en que se elaboró con cierto desorden, como por retazos. “El CNB es la guía para impartir contenidos mínimos en el aula ¿qué método usamos?, responde al criterio de cada quien”, dice Brown.

En tanto, Fadul puntualiza que parte del fracaso de los contenidos comienza con maestros que no planifican sus clases y supervisores (ahora llamados asesores) que tienen que cumplir una doble función, la pedagógica y la administrativa.

El maestro, una hoja de ruta

Cuenta la anécdota que un candidato a alcalde en el área rural se refería a “los huesos del abdomen”. Este fenómeno lo explica Brenda Lemus como un magisterio carente de vocación y de pasión por la enseñanza, carente de ortografía, vocabulario, que ejercen la profesión ante la falta de mejores opciones.

A esto se suma que al terminar la primaria, los padres ponen a trabajar a sus hijos, como es la costumbre. Algunos se encuentran con la disyuntiva de gastar en ellos un tiempo más para mandarlos a estudiar la secundaria, con el agravante de que salen mal preparados; o mejor ponerlos a trabajar para que puedan generar ingresos.

Fadul recuerda los bajos resultados en las pruebas de evaluación de docentes que optan a plazas. Según documento del Ministerio de Educación, en el 2010 las pruebas de lectura alcanzaron el 44.41 por ciento, en matemática fue de 33.87 por ciento y en estrategias de enseñanza el 41.2 por ciento.

Por su parte, Brown resalta que la función del maestro que forma alumnos en conocimientos y valores es hoy más bien un modelo que no necesariamente sabe todo, pero te acompaña, trabaja en equipo. “Es como el mapa que te enseña rutas, tú eliges el camino, él te guía”. Reconoce que implementar cambios requiere de cambiar la forma de hacer las cosas. Sugiere fortalecer las municipalidades y la organización de padres de familia.

Este año el Ministerio de Educación reforzará las áreas de idiomas maya, garífuna y xinca. El principal reto es contar con maestros capacitados.

Lemus resalta cómo el mundo de la lectura logra grandes diferencias en los niños y jóvenes de Purulhá. Cuenta que la biblioteca y proyectos educativos que tiene a su cargo le han dado grandes satisfacciones; como el tener a varios jóvenes que leen decenas de libros cada año; lo que les ha permitido desarrollar el pensamiento crítico, en suma, estudiantes más destacados. “Tengo por norma no decirles que algo es correcto o no, así como desautorizar una opinión, sino más bien respetarla”, dice.

De momento, a nivel nacional los resultados de evaluaciones de graduandos que cada año realiza el Mineduc, en las áreas de lectura y matemática, continúan dando muestras del bajo desempeño académico. A esto se suman las recientes pruebas regionales PISA D (para países en desarrollo) que confirmaron, una vez más, el bajo nivel educativo en las áreas de lectoescritura, ciencia y matemática de una muestra de 5 mil 100 estudiantes guatemaltecos de 15 años.

“Después de 11 años con pruebas diagnósticas que nos confirma el mal estado en que estamos, debiera pensarse en cómo vamos a trabajar para mejorar ese diagnóstico”, sostiene Brown.

Más periodos para la enseñanza de idiomas mayas

En coincidencia con que el 2019 se declara como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas por Naciones Unidas, el pasado 31 de diciembre, y para cerrar el último año de su administración, el Mineduc publicó en el Diario de Centro América el Acuerdo Ministerial No. 3764-2018 que presenta cambios en el CNB para el nivel medio.

El cambio principal consiste en que el área de Culturas e Idiomas Mayas, Garífuna o Xinca, aumentó de tres a cinco periodos semanales, el mismo que para Matemática e Idioma Español. Cada periodo tiene una duración de 35 minutos. En total, los periodos semanales de clases para nivel medio aumentaron de 35 a 37.

La Dirección General de Currículo del Mineduc explica que se tomó la decisión de reducir las áreas curriculares de 15 a solamente 10 debido a la carga académica que esto implicaba para los estudiantes, puesto que se necesitaban 30 horas a la semana para desarrollar 15 cursos y solamente se cuenta con 25 horas a la semana. De acuerdo con sus evaluaciones, esto ocasionaba pérdida de escolaridad.

Exponen que el aumento a dos periodos el área de cultura e idiomas mayas se debe a que Guatemala como país multiétnico, pluricultural y multilingüe requiere que los ciudadanos escuchen, hablen, lean, escriban y comprendan en su idioma materno y en un segundo idioma nacional, según sea el contexto, para enriquecer la vida personal, social y cultural, debido a que el idioma es la base fundamental y la clave para fomentar y propiciar el encuentro, la comunicación y el trabajo conjunto con otras culturas.

“El desarrollo de esta área tiene dos propósitos: favorecer las competencias lingüísticas de uno de los idiomas Mayas, Garífuna o Xinca, en continuidad con las competencias desarrolladas en el nivel primario; y segundo, fundamentar y propiciar el conocimiento, la revalorización y el aprecio de la propia cultura y de la realidad multicultural y plurilingüe del país para la convivencia intercultural.

Daniel Domingo López, viceministro de Educación Bilingüe e Intercultural, indica que la razón principal de este cambio es para reforzar el concepto presente en el diseño de Reforma Educativa, planteado como compromiso de Estado.

En cambio, Diana Brown, representante de los colegios privados ante el CNE, objeta la viabilidad de esta propuesta, la cual afirma no fue consensuada entre los distintos sectores del Consejo. Si bien apoya y valoriza la enseñanza de los idiomas maternos entres las 24 etnias que existen en el país, informa que esta disposición los pone en aprietos, tanto a colegios oficiales como privados, ante la falta de maestros preparados para impartir esta materia.

Resalta también la poca importancia que se le da a materias como Tecnologías del Aprendizaje y la Comunicación, solamente con dos periodos semanales de clases, en contraste con los retos que presenta la educación del siglo XXI, ante un mundo globalizado y volcado hacia el desarrollo de las habilidades tecnológicas.

Samuel Fadul recuerda que la enseñanza de estos idiomas surge de los Acuerdos de Paz y el propósito de impartirlos reside en fortalecer idiomas maternos para evitar su desaparición, así como la búsqueda de identidad y comprensión del otro. Sin embargo, coincide en la falta de maestros capacitados para impartir estos idiomas. Desconoce cuál es el sentido de aumentar las horas de aprendizaje de estos idiomas, aunque intuye que podría obedecer a decisiones políticas.

Ante esto, el viceministro López informa que trabajan para desarrollar la capacidad de demanda docente que requiere el nuevo CNB. Afirma que en este proceso se han formado 14 mil maestros en niveles preprimario y primario. “El año pasado se capacitaron 6 mil docentes, este año vamos a avanzar con otro número mayor, estamos organizando grupos, espero tener pronto el dato”, afirmó.

Otro cambio que se oficializó fue el área de Educación Artística, que anteriormente se llamaba Expresión Artística. Esta mantiene los cuatro periodos semanales de clases, pero ahora con la particularidad de trabajar con docentes especializados en educación musical, artes visuales, teatro-danza, “como lo regula el Artículo 10 del Acuerdo Ministerial”.

Para la educadora musical Ethel Batres este sí es un gran logro, debido a que la enseñanza de la música, las artes plásticas o la danza requiere de lenguajes propios que no pueden englobarse en una sola área, por lo que aplaude tal disposición.

Faltará evaluar en un mediano plazo si estos cambios curriculares van a generar ciudadanos mejor preparados para enfrentar los desafíos de la vida diaria. “…ampliar las ventanas por las cuales vemos el mundo”, como diría el empresario estadounidense Arnold Glasow.

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