Viernes 26 DE Abril DE 2019
Domingo

Si el principio se pervierte, el mal se enraíza

Fecha de publicación: 06-01-19
Por: César A. García E.

Que extraña la naturaleza humana, indudablemente conformada a la degradación y culto al dios Mammón, que nos sugiere el lucro y el beneficio económico, como objetivo ulterior a cualquier acción, sea la más sencilla o la gesta –aparentemente– más sacrificada. En todo caso, así las cosas, como exclamaron tantas veces nuestras abuelas: “no hay amor sin interés”, y ellas lo decían, al pretender –en muchas ocasiones con sabia razón– descalificar, las intenciones de un oportunista labioso o lambiscón que merodeaba a algunos de sus seres queridos –como decían también– “segundas intenciones”.

Está tan bien instalada la cultura del “lucro” a ultranza, que esta ha descendido, a los avernos, para traer a la superficie y promulgar a los cuatro vientos, la repugnante falacia que hoy se vende como verdad: “el fin justifica los medios”, amoral aforismo –tristemente– aceptado, por prácticamente todos los guatemaltecos “pensantes”… incluyendo a los “honrados”. Y es que la honradez y la virtud, trágicamente, siempre se han relativizado, de acuerdo al momento histórico que atraviese la humanidad, o al menos, la parte “relevante” de esta, desde donde surge la historia “universal”; note usted todo lo “políticamente correcto” que nos impone el occidentalismo oscurecido y que debemos aceptar como virtuoso, aun y cuando se trate de lo contrario. De esa cuenta, hasta el sol de hoy, las acciones aberrantes, contra la humanidad y la libertad, se “justifican” o al menos matizan, de acuerdo a la “ideología” de su perpetrador. También se acepta como “válido” robar… pero no tanto, y matar, “aunque sea moralmente” a todo aquel que no opine, piense y actúe como cree es “correcto” –dentro de este degradé hediondo mugres grises– el statu quo. “lo blanco y lo negro”, “lo bueno y lo malo”, dejaron de existir, según las normas relativistas que hoy se nos impone, y he aquí el resultado… la decadencia progresiva que para naciones pobres –como la nuestra– resulta en una caída libre estrepitosa.

El materialismo está arrasando con todos los valores; no nos percatamos, pero la invalorable persona humana es reducida –trágicamente– a un “barato” instrumento utilizable, bajo honorarios –por llamarlo de forma elegante– por quienes dirigen y financian la farsa, con el gran objetivo final de continuarse hartando de la teta del Estado. La crítica fatua, anónima, montonera y cobarde, en redes sociales realmente degradantes, han sustituido al juicio crítico que para países como el nuestro, siempre fue incipiente y malogrado. La gente –básicamente– no lee más que “memes” o “tuits”… y mientras más ordinarios mejor, y son esas personas iletradas –por voluntad propia– las que influyen, mueven influencias y deciden; quienes quieren –malamente– nuestro país continúe en el marasmo económico y el cruel subdesarrollo humano, y como consecuencia, sumergido en la violencia, la descalificación y el barato chisme que, aunque en nada edifica, sí entretiene… e indiscutiblemente eso es lo que importa hoy: “La distracción amarillista” que exalta fantoches, promueve a cínicos y al final, busca conservar el poder en las manos de los mismos insanos que venden su conciencia a cambio de dádivas, prostituyendo así los ideales que dicen tener… pero de los que carecen por completo. En este mundo de barata falsedad material, los “seguidores” virtuales es lo que importa, porque según los “seguidos” –que incluso pueden comprar “seguidores”– en realidad existe un nexo, con sus interlocutores… vínculo que, como la verdad es ausente, pues esa es la idea… “mientras más timo mejor”, “mientras más irrealidad y manipulación… mayor ganancia”.

Guatemala no tiene tiempo de continuarse equivocando. El presente año electoral que se augura, más bien electorero y fantasioso, de mucho entretenimiento, chismorreo, violencia y vergüenza, podemos perder el país por completo… o iniciar el punto de inflexión para parar la caída, no así para rescatarlo, pues es bien sabido, nuestros rezagos sociales y de infraestructura son mayúsculos. Las opciones proclamadas hasta hoy no auguran nada bueno. Los merolicos de eternos manipuladores que –ayer, hoy y siempre– se visten de apacibles ovejas, siendo ventajistas hienas… ya hacen su intenso trabajo “cívico”, para ahorrarle a Usted, el trabajo de pensar, pues ellos –como siempre– “arreglarán todo”, a través de quienes unjan como sus títeres; es decir –siendo ellos el problema– otra vez se presentan como solución.

Por favor, no se deje manipular, Guatemala necesita a sus mejores hijos, entendiéndose como tales a quienes no aceptan el relativismo exacerbado como norma, sino se rigen por la verdad y son precedidos por sus credenciales de vida digna lo cual implica criterio propio y no ser parte de uno de los bandos de oportunistas. Salvar a Guatemala, empieza –este año– por descartar todo lo torcido, vicioso y fracasadamente probado; cambiar Guatemala, es asunto suyo… y con “votar” no hace nada, si no hay a quién elegir ¡Piénselo!

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