Sábado 19 DE Enero DE 2019
Domingo

Pensante: ¡Piénselo!

Fecha de publicación: 09-12-18
fotoarte Jorge de León > El periódico Por: César A. García E.
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Ocurrió hace muchos años, concretamente en marzo de 2003. Un grupo de amigos conscientemente abrumados, por el derrotero del país, decidimos formar la “Asociación Guatemala Futura”, una entidad cívica no partidista. Su eslogan lo dice todo: “En pro de la democracia, sin intereses partidarios”; de hecho, ninguno de ellos ha resultado embarrado, en sucia politiquería hasta hoy, todos seguimos trabajando en lo privado y aunque no veo muy a menudo a varios de ellos, siguen siendo guatemaltecos de bien.

La idea era hacer un esfuerzo genuino por influir, de forma cerebral y basados en principios que todos compartíamos, para intentar legitimar la democracia, pues ya entonces se había malogrado y convertido en un feo continuismo, ausente de voces vivas disonantes. En esos años, los otrora grupos de presión habían sido neutralizados, desde el gobierno de Cerezo y los “líderes” estudiantiles y sindicales, eran parte del circo, la corrupción y los movimientos turbios que imponían basura para gobernar… el modelo de la “dictadura democrática circense”, se estaba perfeccionando rápidamente. Por su parte los “líderes” gremiales –alejados de sus principios– más que aportar a la patria, luchaban por cogobernar… azuzados –obviamente– por los dueños del circo o titiriteros, es decir aquellos mal llamados empresarios que crecen a base de tráfico de influencias. El sistema admitía y admitiría, en lo sucesivo, solo indecentes, anodinos y títeres de intereses espurios, o del crimen, para gobernar. La historia reciente nos ilustra el cuento.

Me sorprendió encontrar en la primera convocatoria que hicimos, en un pequeño salón de hotel de la zona 10 (el menos oneroso que encontramos), a tanto chapín puntual. Habíamos invitado a sesenta personas, de esas “buenas gentes” que uno tiene la suerte de conocer en la vida y que “quieren hacer algo por Guatemala”… o al menos así lo expresan, mediante una exclamación –¡Hagamos algo!– que se convierte en coloquial despedida, después de almuerzos o cenas de catarsis, o en la salida del sepelio, de algún inocente cobardemente asesinado, cuya pérdida ha dejado mucho dolor para quienes le amaron y “satisfacción” perversa para sus verdugos.

Allí estaban 57 guatemaltecos (solo tres habían faltado). Hicimos una breve exposición de los principios de la asociación en ciernes, presentamos al abogado que legalizaría su constitución, en ese mismo lugar y el clima fue festivo y entusiasta. Al menos ocho de los asistentes, pidieron la palabra, se pararon enfrente, clamaron por una Guatemala mejor y se comprometieron –del diente al labio seis de ellos– con aquel pequeño grupo, a apoyar el genuino esfuerzo que nacía de guatemaltecos que teníamos en común: 1- Estar inconformes con el derrotero del país, 2- Ganarnos la vida honradamente, 3- Estar dispuestos a aportar algo en el país que nos lo dio todo… pero también, donde sufrimos pérdidas, frustración y desazones, mientras veíamos un modelo ruin de asalto, mercantilismo, corrupción y muerte que ya entonces llevaba al país al precipicio.

El joven abogado invitó a quienes quisieran formar la asociación que se identificaran y firmaran la escritura. Allí vino el primer cambio de actitud de muchos ¿Qué compromiso implicaba?, ¿Cuánto habría que poner en el esfuerzo?, ¿Valdrá la pena meterse o seguir siendo espectador? Fueron preguntas que adiviné por la indecisión de la mayoría… de modo que terminamos firmando –la escritura– no más de quince personas de aquel “entusiasta” auditorio. El resto se despidió deseándonos parabienes y diciendo que “estaban a la orden” … una vez ello –se entiende– no implicara ni compromiso, ni tiempo, ni aporte dinerario; es decir, apoyarían “moralmente” y con hipócritas abrazos “fraternos”.

Guatemala Futura, siguió adelante… sus aportantes nos redujimos a cuatro personas, luego a dos. Hicimos campañas de llamado al voto responsable, luego a dividir el voto, para evitar aplanadoras… obviamente la corrupción fue más audaz que nosotros, pues el transfuguismo fue la “solución” que encontraron los roñosos. Años después pagamos un espacio en televisión que tuvo relativo éxito, pero cuya carga económica (Q40 mil mensuales) y boicot de patrocinadores, cada vez que conseguíamos uno… aguantamos solamente año y medio. A través de esta tribuna –también modesta– alumbramos por primera vez, el trágico tema de la “desnutrición crónica infantil” y lo hicimos documentalmente, llevando invitados de altura para demostrarle a los televidentes –y en la medida de lo posible a los políticos– el verdadero problema de fondo del país. Nadie escuchó, más que para hacer politiquería barata, especialmente la UNE y posteriormente los Perezdetti y su cínico ministro de salud Monterroso, quien se encargó de tomarse fotos con niños con desnutrición aguda, ignorando –todos los gobiernos– pese a repetir –incluso este gobierno– al sobrealimentado “comisionado experto en el tema”, la realidad cruel de la desnutrición crónica infantil que marchita la mitad de los cerebros de nuestros niños, arrebatándoles para siempre su futuro.

Guatemala Futura, sabía el foco de pudrición es Congreso de la República que –en definitiva– estaría, en las actuales circunstancias mejor cerrado que abierto, pero al no ser esto posible, ni serlo en aquel momento, reunimos 6,480 firmas de ciudadanos que creyeran como nosotros y pedimos con fecha 14 de noviembre de 2007, y basándonos en el derecho constitucional que nos asiste, según lo expresa el Artículo 277 de la Constitución Política de la República: 1- Reducir el tamaño del Congreso a un máximo de 80 diputados, tal y como lo previeron los Acuerdos de Paz. 2- Eliminar el Listado Nacional, y 3- Limitar la reelección de diputados a dos períodos. La solicitud del “poder soberano” –el pueblo– quedó archivada 10 largos años, pese a que –en su día– la legendaria ambivalente Nineth Montenegro y Eduardo Meyer, nos ofrecieron, ante la concurrencia, frente al Congreso “conocer el asunto sin demora” como la Constitución les impone.

Después de una década de espera, el 2 de marzo de 2017, la Asociación Guatemala Futura, presentó ante la Corte de Constitucionalidad, una Acción de Amparo, a fin de privilegiar la legalidad y sobre todas las cosas, la Constitucionalidad en la que debiera sostenerse la República. Finalmente, el 14 de agosto de este año, la CC, amparó a los 6,480 ciudadanos, hasta entonces “desamparados”, e instruyó a la Junta Directiva del Congreso y Comisión de Puntos Constitucionales que cese de ignorar la iniciativa ciudadana registrada en el Legislativo bajo el número 3727, pero ellos siguen ignorándola.

En medio de todo este esfuerzo, no ha existido más que el ánimo –legítimo– de hacer valer el poder ciudadano, por cierto, con recursos económicos privados y honrados; pero los ciudadanos “pensantes” de este país, parecen no estar interesados, y los acomodados pensantes menos aún… la prensa tampoco muestra entusiasmo. Se aplaude o divulga la politiquería barata que viste con trajes indígenas a mequetrefes reciclados(as) que, a su vez, ofrecen –por ejemplo– reactivar la economía en un año, mediante polos de desarrollo sin presupuesto o aplicar la pena de muerte desde la vicepresidencia. ¿Qué payasadas son esas? Las mismas por las que votan los “pensantes” y no solo los ignorantes, porque aquí la politiquería se aplaude, al mediocre y al convicto se le proclama; casi a nadie, le interesa hacer patria. Si no cambiamos la forma de ver y hacer las cosas, no vamos al precipicio… hemos llegado ya ¡Piénselo!

 

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