Viernes 26 DE Abril DE 2019
Domingo

Tras los rastros del genocidio guatemalteco (Parte III y final)

Fecha de publicación: 28-10-18
Por: Manolo Vela Castañeda manolo.vela@ibero.mx

El 30 de septiembre y 14 de octubre tuvimos la oportunidad de analizar la sentencia que, por el delito de genocidio, el tribunal Primero de Sentencia Penal emitió el 26 de septiembre de 2018. Analizaremos ahora la forma cómo los jueces, por unanimidad, determinaron que: “para el tribunal, quedó probado plenamente el delito de Genocidio, que fue cometido por miembros del Ejército de Guatemala”. (1)

El genocidio es un delito. Los delitos son hechos que alguien realiza en perjuicio de otro. Los delitos son hechos que, para que la sociedad los castigue, deben hallarse tipificados en códigos legales. Y el genocidio se halla tipificado en el Código Penal de Guatemala. El Código Penal es el compendio de delitos que emplean los jueces para determinar la culpabilidad de alguien. El Código Penal vigente –con modificaciones– es ley desde 1973.

Claro, el origen de la normativa se halla en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en 1948 por la Asamblea General de Naciones Unidas y ratificada por Guatemala en 1950. Pero aquí no analizaremos esta fuente –internacional– de derecho.

¿Cómo está definido el delito de genocidio en el Código Penal de Guatemala? en el Artículo 376 se establece que “comete el delito de Genocidio, quien con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso, efectuare cualquiera de los siguientes hechos: 1º. Muerte de miembros del grupo. 2º. Lesión que afecte gravemente la integridad física o mental de miembros del grupo. 3º. Sometimiento del grupo o de miembros del mismo, a condiciones de existencia que pueda producir su destrucción física, total o parcial. 4º. Desplazamiento compulsivo de niños o adultos del grupo, a otro grupo. 5º. Medidas destinadas a esterilizar a miembros del grupo o de cualquiera otra manera impedir su reproducción”.

Con la definición de genocidio en el Código Penal tenemos claro el ¿Qué pasó? Ahora, nos falta completar el ¿cuándo? y el ¿en dónde? Como la acusación estaba dirigida contra el Jefe de Inteligencia del gobierno del general Ríos Montt, y este estuvo en el cargo entre el 23 de marzo de 1982 y el 31 de julio de 1983, la temporalidad de los hechos bajo análisis es esta misma. El en dónde se halla comprendido en los municipios de Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal.

Así, para probar que se cometió este delito hay que aportar evidencia que demuestre:

a) que existió, de parte de los victimarios, un “propósito de destruir”, dicha destrucción puede tener dos alcances, “total o parcial”;

b) que las víctimas constituyen un “grupo nacional, étnico o religioso”;

c) que el victimario, para llevar adelante su propósito de destruir al grupo, realiza las cinco acciones que se detallan a continuación: “muerte de los miembros del grupo; lesiones que afecten gravemente la integridad física o mental de miembros del grupo; sometimiento del grupo (o de miembros del mismo), a condiciones de existencia que pueda producir su destrucción física (total o parcial); desplazamiento compulsivo de niños o adultos del grupo, a otro grupo; medidas destinadas a esterilizar a miembros del grupo o de cualquiera otra manera impedir su reproducción”. (2)

A continuación, analizaremos la forma en que estas cinco acciones, a consideración del tribunal, fueron cometidas durante ese tiempo, en esos territorios, contra esta población.

Sobre la “muerte de los miembros del grupo”, el tribunal señaló: “De conformidad con la prueba valorada, quedó probado que se dio muerte a un mínimo de un mil setecientas setenta y una personas, pertenecientes al grupo étnico maya Ixil”. (3)

Sobre las “lesiones que afecten gravemente la integridad física o mental de miembros del grupo”, el tribunal señaló que: “las unidades militares continuaron ejecutando actos de violación sexual y tortura, bombardeos a las comunidades, destrucción y saqueo de bienes, así como persecución en los lugares de refugio, ocupación y destrucción de lugares sagrados para la cultura maya Ixil”. (4)

Sobre el “sometimiento del grupo (o de miembros del mismo), a condiciones de existencia que pueda producir su destrucción física (total o parcial)”, el tribunal señaló que: “como mínimo veintinueve mil personas pertenecientes al grupo étnico maya ixil que se vieron obligadas a desplazarse de sus comunidades”. (5) También: “En las aldeas deshabitadas, miembros del Ejército de Guatemala arrasaron con ellas, destruyendo casas, cultivos, animales, ropa, herramientas de trabajo e instrumentos culturales, posteriormente realizaron barridas en los montes y montañas en los que destruyeron todo lo que encontraron a su paso, buscando a los sobrevivientes con la misión de capturarlos o eliminarlos y/o aniquilarlos, conforme a la planificación respectiva”. (6)

Sobre el “desplazamiento compulsivo de niños o adultos del grupo, a otro grupo”, el tribunal señaló que: “la implementación de las operaciones militares trajo como consecuencia la captura sistemática de menores de edad del grupo étnico maya ixil, quienes posteriormente fueron concentrados en los campamentos para atención de refugiados, desplazados y amnistiados”. (7)

El genocidio es un delito complejo, porque articula, en sí mismo, como explicamos arriba, un conjunto de hechos; cada uno de los cuales debe ser probado con evidencia, la que es evaluada –para alcanzar una sentencia– por un tribunal compuesto por tres jueces.

El tribunal Primero de Sentencia, presidido por la jueza Castellanos Cruz, en un fallo histórico, concluyó que “quedó probado plenamente el delito de Genocidio, que fue cometido por miembros del Ejército de Guatemala”. (8) Nuevas investigaciones judiciales esclarecerán la culpabilidad –individualizada– de los integrantes de la institución militar que ejecutaron el genocidio. Mientras ese momento llega, a nosotros nos corresponde el deber de recordar a las víctimas para que nunca más vuelva a repetirse un episodio de esta naturaleza. Lo que hasta ahora hemos llegado a saber es apenas una pequeña luz para entender la magnitud de lo ocurrido.

(1) Tribunal Primero de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente, “Sentencia en el proceso contra José Mauricio Rodríguez Sánchez por los delitos de genocidio y delitos contra los deberes de la humanidad en concurso real”, Ciudad de Guatemala, 26 de septiembre de 2018. P. 884.

(2) Los paréntesis son del autor.

(3) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 837.

(4) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 838.

(5) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 842.

(6) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 842.

(7) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 845.

(8) Tribunal primero, “Sentencia por genocidio”, 26 de septiembre de 2018, p. 884.

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