Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
Domingo

Fernando Haddad, atrapado en la sombra de “Lula” da Silva

Fecha de publicación: 28-10-18
Por: AFP

Fernando Haddad pasó la mitad de su corta campaña tratando de convencer a Brasil de que era Lula y la otra esforzándose en lo contrario. Pero la sombra del patriarca de la izquierda fue demasiado alargada para este mesurado profesor universitario enfrentado a una misión imposible: sustituir al líder.

Una tarea casi tan complicada como convertir el 29 por ciento de votos que obtuvo en la primera vuelta en una mayoría que frene hoy la imparable marea de Jair Bolsonaro, que obtuvo 46 por ciento y es amplio favorito en todos los sondeos.

No parecen haber sido suficientes los esfuerzos de este exministro de Educación de 55 años para seducir a unos electores cansados, ni tampoco sus repetidas alertas sobre el carácter antidemocrático del ultraderechista, a quien acusó de fomentar la violencia.

“Un profesor tiene muchas más posibilidades de abrir un diálogo que alguien como mi adversario, a quien nunca vi llamar a nadie para dialogar, que nunca aprobó nada sustancial en sus 28 años de mandato” como diputado, afirmó Haddad en una reciente entrevista con la AFP.

El problema para el exalcalde de São Paulo es que pocos han mostrado interés en dialogar con él, en un país que parece haber dado la espalda al Partido de los Trabajadores (PT).

Él tomó nota y aquel “Haddad es Lula” con el que arrancó su campaña contrarreloj a las puertas de la prisión donde el exmandatario cumple 12 años de condena por corrupción, acabó transformándose en una imagen mucho más neutra y alejada de los símbolos del partido.

Incluido del mayor de todos: su mentor político. La última visita a la cárcel de Curitiba fue el 8 de octubre, apenas horas después de haber rozado una debacle histórica entrando por los pelos en el segundo turno.

Medido

Si hay algún punto en el que Haddad ha demostrado personalidad es en el dominio de sí mismo ante los ataques de sus adversarios, que algunos confunden con distancia.

“Soy hijo de un comerciante libanés y de una estudiante de magisterio. Aprendí en casa a conversar, a negociar, y tengo en general un comportamiento tranquilo, incluso en las situaciones más adversas. Las personas confunden eso con frialdad y no lo es”, explicó en un artículo publicado en junio de 2017 en la revista Piauí.

Solo se le ha visto rozar la indignación al rebatir algunas de las numerosas informaciones falsas que han corrido sobre él en internet, o negando acusaciones como la de la Fiscalía de São Paulo, que le denunció en septiembre por supuesta corrupción en su gestión como alcalde.

Licenciado en Derecho, con una maestría en Economía y un doctorado en Filosofía, Haddad, casado con una dentista y padre de dos hijos, llegó en 2005 al Ministerio de Educación, una de las carteras de las que Lula se sentía más orgulloso.

Su trayectoria lo colocó en el corazón de la maquinaria del PT, pero sin salir nunca de la sombra de su mentor. “Haddad sólo hablaba cuando le preguntaban algo”, contó un antiguo aliado de Lula a la Gazeta do Povo.

Paciencia

No era la primera vez que este amante de la guitarra que asegura haber aprendido tanto de la vida en la tienda de telas de su padre como en la universidad, arranca mal una elección. Su perfil no era el más cotizado cuando se planteó competir por la alcaldía de São Paulo en 2012, y acabó ganando.

Aquellos, sin embargo, eran otros tiempos. Los del inicio del gobierno de Dilma Rousseff (2011-2016), todavía bajo los destellos de aquel Brasil que se comía el mundo de la mano de Lula y que parecía no tener techo.

Muy criticado tras las manifestaciones de 2013 desencadenadas por el alza de los transportes, su caída fue otro grave revés para el PT, pocos meses después de la destitución de Rousseff por el Congreso.  Sin embargo, Haddad siempre supo que regresaría a la primera línea.

“No soy una persona ansiosa, espero que las cosas pasen para tomar decisiones. Soy un ser político, en el sentido de ser participativo de la vida pública, desde los tiempos de la facultad”, declaró en diciembre de 2016 al diario El País, al ser interrogado sobre una posible candidatura nacional.