Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Domingo

“Los autoritarios saben cómo manejar la democracia”: Jon Lee Anderson

Para Jon Lee Anderson, legendario periodista estadounidense que ha hecho coberturas en decenas de países y ha publicado artículos en varios de los medios más prestigiosos del mundo, América Latina y el mundo en general atraviesan una crisis que no se puede ver solo desde la vieja dicotomía derecha-izquierda.

Fecha de publicación: 09-09-18
Por: Gonzalo Ruiz Tovar y Rosmery Cueva Sáenz (dpa)
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El mundo cambió. La Revolución Sandinista, epopeya de la lucha de las izquierdas latinoamericanas, derivó en un régimen duro y tan resistido como la dictadura a la que enfrentó. ¿Qué pasó?

– Acabo de estar en Nicaragua y es un error atribuirle a Daniel Ortega virtudes revolucionarias. Perdió tres elecciones y volvió a ganar en 2006 pero en alianza con sus antiguos enemigos. Cambió de eslogan y ahora es “cristiano, socialista y solidario”. No sé qué quiere decir eso. Tiene de copresidenta a su mujer (Rosario Murillo). La mayoría de históricos del sandinismo se apartaron. Y ahora hace lo que todo autoritario: quedarse en el poder porque sí.

¿Se puede interpretar como un fracaso más de la izquierda?

– Es un error de la izquierda aferrarse a nociones románticas. Muchos se encasillan con nociones de lo que fue tal persona. Como en Venezuela: no tengo duda de que (Hugo) Chávez originalmente era bien intencionado, pero se rodeó de oportunistas y mediocres. Lo mismo (ocurrió) en muchos países. Hay un eclipse de la izquierda porque se corrompió y se aferró a una retórica irreal. No preparó bases, ni conciencia social, ni Estado de derecho. Las cosas solo funcionan, sean de derecha o sean de izquierda, cuando tienes Estado de derecho.

¿Cómo observa entonces la situación de América Latina desde la perspectiva de la izquierda?

– Con (el presidente estadounidense Donald) Trump en el poder, con alguien como (el candidato ultraderechista Jair) Bolsonaro ganando sondeos en Brasil, no ayuda hablar de derechas e izquierdas, sino de políticas humanistas y democracia. La democracia no cuaja en la mayoría de países y los autoritarios entendieron que hay que ir por elecciones porque se enmascaran mejor.

Sabemos cómo los autoritarios pueden utilizar y explotar a la democracia. Miren a (el presidente ruso Vladimir) Putin, democráticamente elegido. Y (al presidente filipino Rodrigo) Duterte. Ya no hay dictador que tome el poder por las armas. Hay que entender que la democracia es muy precaria. La batalla nueva es por políticas humanísticas que salven al planeta, ¿acaso el cambio climático es de derechas o izquierdas?

No tenemos futuro si no erigimos leyes que paren lo que ya es un patrón, políticas humanistas hacia las mujeres, el género. ¿El racismo es de derechas o izquierdas? Más bien tenemos que hablar de humanismo y democracia verdadera.

Y hace unos años parecía que la izquierda renacía…

– Hubo un chavismo sustentado por el boom petrolero que creó una noción de auge y de efervescencia. Y se dio en una coyuntura en que Estados Unidos estaba distraído en expediciones bélicas en Irak y Afganistán. La izquierda pudo reflorecer, pero no logró consolidarse. Mucha retórica sin nada atrás. No construyó bases sólidas. Miren a Ortega. Los cubanos están hasta cierto punto inoculados porque están en una isla y hay una especie de calma.

Y hay además problemas como la corrupción y la inseguridad…

– En Centroamérica, México, Venezuela, Brasil, los crímenes violentos son altísimos. La región más homicida del planeta ¿Por qué? Tiene que ver con el Estado de derecho. Los países vecinos (al Perú) no van por buen camino. Por ejemplo a (el ex presidente brasileño) Lula (da Silva) lo metieron a la cárcel, pero ¿Y (el presidente brasileño Michel) Temer? No fue elegido y tiene audios recibiendo sobornos. El Senado en Brasil es un refugio de delincuentes. Y si Bolsonaro gana será como Trump con metanfetamina.

Y, por cierto, todo coincide con la era Trump…

– Tenemos un malhechor en la Casa Blanca que espero que en cualquier momento vaya a la cárcel. Mientras esté ahí con su racismo, su arrogancia, su soberbia, su carácter hostil y negativo, tiene efecto detonador. En Nicaragua me pregunté si Ortega es capaz de hacer lo que hace porque hay un Trump. Como que no pasa nada, puedes hacer lo que te dé la gana.

¿Y cuál podría ser el ideario de la juventud?

– Me inclino más a la izquierda, pero no soy utópico ni ingenuo. He estado en demasiados conflictos para entender cuándo la retórica no coincide con la realidad. En Nicaragua los chicos han despertado, pero se enfrentan a enmascarados con armas. En la mayoría de sociedades, y los regímenes lo saben, solo falta que mates unos cuantos y los demás se van a sus casas. Hay muchas maneras para los autoritarios. Tienen arsenal muy maquiavélico y bastardo. Hay que tener claro que esto es feo y así hay que pelear.

Y el autoritarismo gana terreno…

– El autoritarismo se está tragando a las democracias. En América Latina, no es la izquierda o la derecha, es la región en sí, la sociedad en sí. Es el momento de emprender caminos nuevos que busquen fortalecer la sociedad y sus valores y sobre todo respetar la humanidad. Falta cohesión de las fuerzas humanistas. Los que son conscientes y activos en cualquier sociedad son siempre minoría. Los autoritarios aprendieron cómo explotar esa pasividad nuestra y manejan cosas como las fake news.

Que comprometen directamente al periodismo…

– El campo de batalla de esta era es el periodismo. Somos (los periodistas) los únicos entre la gente y la verdad. Por algo nos atacan. El público no está servido por Facebook ni Apple porque son entes comerciales que venden cosas. Somos los custodios de la verdad. Personas que hemos optado por ese camino de intentar ser imparciales. Ese es nuestro gran deber y si no lo hacemos estamos en el entretenimiento, el boletín informativo o la propaganda de turno.

Por 2008 yo estaba en Tennessee y cuando apareció (el ex presidente estadounidense Barack) Obama en televisión un tipo dijo: “Ese es musulmán”. Me quedé frío. “Sí, lo oí en CNN, lo cual simplemente no es posible. Fue la primera vez que experimenté fake news de verdad, en mi propio país. El apoyo a Trump es de esta gente que cree mentiras o que lo saben pero quieren creer en la mentira. Es un fenómeno realmente nuevo.

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