Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Guatemala, capitalismo sin salario o ciudadanos sin salario

Fecha de publicación: 19-08-18
fotoarte: Jorge de León > El periódico Por: Edelberto Torres-Rivas
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Es frecuente cuando en una charla o conferencia en el medio académico sobre la situación nacional, el profesor hace el diagnóstico del atraso guatemalteco, y es frecuente finalizar diciendo que son las clases dominantes, la oligarquía, los dueños de la tierra, los responsables de la pobreza campesina, los culpables del hambre, los causantes del subdesarrollo.

No pertenece a las mentiras anti oligárquicas sino al análisis desagregado que un investigador cuidadoso puede llegar a alcanzar. En consecuencia, las afirmaciones del conferencista tienen un fondo cierto que la historia se encargó de guardar. La burguesía es una clase que no le gusta pagar; la crónica de la historia social describe y delata los siglos del trabajo gratuito, del trabajo como castigo. En Guatemala, solo sabemos que la Nación se formó con un sector humano que trabajaba mucho, sin obtener casi nada. Somos una sociedad pobre porque la inmensa mayoría de habitantes tiene muy poco dinero, son pobres multifuncionales. Con ánimo pedagógico ruego examinar el siguiente cuadro que explica los tres orígenes.

La gráfica muestra qué proporción de los empleados, según categoría, tiene ingresos laborales menores que el salario mínimo y en números absolutos la cantidad de trabajadores afectados en esa categoría. La columna de la izquierda muestra uno de los fenómenos más extraños y crueles que se produce diariamente en Guatemala. La gráfica está diciendo que el 12.3 por ciento de los empleados del Estado tiene ingresos laborales menores que el salario mínimo. Para el año 2018 el salario mínimo mensual es de Q2,992.35 Resulta inaudito que haya más de cien mil empleados que no pueden alcanzar un salario promedio diario de Q99.7, es decir de Q12.5 la hora. Los empleados públicos no alcanzan a tener ingresos iguales al salario mínimo, porque están subempleados o porque sus contratos son incompletos.

La columna de Jornaleros ofrece un drama atroz. En efecto, los perdedores en este infierno de pobreza son los PEONES agrícolas o jornaleros. Pensemos en el país en donde el 96.4 por ciento del total de este sector, equivalente a 1.03 millones de guatemaltecos, no alcanzan a cobrar un salario superior al mínimo, que ha sido una demanda de los trabajadores del campo por siempre. Este es un caso grave pues significa que en este país en el campo no reciben más de Q90.16 como el nivel oficial del salario mínimo.

Así, de los empleados privados (en empresas establecidas) hay un 56 por ciento que no alcanza el salario mínimo. En donde el caso especial de empleados (as) domésticos es grave por la falta total de regulación. En suma, del total de la población ocupada en relación de dependencia, un 65 por ciento no alcanza el salario mínimo, lo que equivale a 3.8 millones de trabajadores. Todos estos datos provienen de la Encovi 2014.

Finalmente, se llama “salario mínimo” a una cifra técnica establecida oficialmente a través de un Decreto Gubernativo y que expresa un consenso mínimo de salario que puede recibir un trabajador; no obstante ser una cantidad menor que la Canasta Básica.

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