Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Domingo

El deterioro de una ciudad patrimonio

Pugnas en administración edil generan deficiencias en prestación de servicios básicos, con un impacto negativo en el principal destino turístico del país.

Fecha de publicación: 19-08-18
fotografías de José Luis Pos > elPeriodico Por: Ana Lucía González agonzalez@elperiodico.com.gt
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Es una mañana de viernes en el Parque Central de La Antigua Guatemala. En la medida que el calor se eleva, pareciera ir en aumento el número de vendedores que circulan en la plaza ofreciendo todo tipo de cosas, desde los tradicionales típicos y recuerdos, hasta flores, sombreros o palos para selfis, en tanto los visitantes locales se mezclan con los pocos turistas extranjeros que solo quieren llegar a sentarse un rato a una banca.

La cantidad de vendedores informales es uno más de los tantos problemas por los que atraviesa la Municipalidad de La Antigua Guatemala. A esto se suma la escasez de servicios básicos como el agua en la ciudad y sus aldeas, el caos para encontrar un estacionamiento en la ciudad, especialmente en fines de semana, carencias que han venido a sumarse a un deterioro de largo alcance que ha tenido un impacto en la calidad de vida de sus habitantes, en el flujo de visitantes que usualmente recibe la ciudad más turística del país y en consecuencia, en la economía de la urbe.

Sucesos recientes como la tragedia del volcán de Fuego causaron una baja en las operaciones hoteleras de la ciudad colonial, a lo que se suma la apertura “parcial” de la ruta RN-14, hecho que afectará el pronto arribo de la temporada de cruceros que ingresan al país en septiembre próximo.

Más allá de las tragedias naturales, una de las principales causas del desgaste de la ciudad se atribuye al escaso accionar de la actual administración municipal, en donde las pugnas internas entre el Concejo Municipal y la alcaldesa, Susana Asencio, impiden que se ejecute obra pública; esto sumado a su escaso liderazgo, de acuerdo con vecinos y funcionarios.

Alta productividad

La ciudad de La Antigua Guatemala es un engranaje vital en el turismo y la economía nacional. El estudio ‘El comercio interno de Guatemala’, realizado por la Red Nacional de Grupos Gestores, midió el Producto Interno Bruto (PIB) por departamento entre 2001 y 2010. Determinó que la economía de Sacatepéquez generó en ese periodo el 3.03 del PIB nacional. En cifras, en 2010, este ingreso representó Q6.1 millardos. El mismo estudio determinó que Sacatepéquez es el segundo departamento más productivo del país, después de Guatemala, medición hecha de 2006 a 2010.

Otros ingresos importantes son el aporte gubernamental que recibe la Municipalidad de La Antigua, que en 2017 fue de Q6.8 millardos. Además, el impuesto por hospedaje del diez por ciento en Sacatepéquez representó, en ese mismo año, Q16.7 millones, el segundo más alto en el país, después del departamento de Guatemala.

Joya turística

La ciudad colonial es la segunda más visitada del país, después de la capital, “por considerarse esta un centro de negocios y de convergencia para otros destinos turísticos”, explica Otto García, presidente de la Cámara de Comercio de Sacatepéquez. Sin embargo, La Antigua Guatemala es el principal destino turístico. En 2017, los visitantes no residentes ascendieron a 640 mil 218, con un gasto promedio de US$95 diarios y una estadía de 4.3 días, en tanto el turismo interno representó, ese mismo año, más de 918 mil visitantes. La derrama económica, respectivamente, fue de US$261.8 millones y Q2.4 millones, según datos del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

La reciente tragedia del volcán de Fuego, sumado a una temporada baja en los meses de junio y julio, golpeó a hoteleros, restaurantes y agentes turísticos. Las primeras semanas de junio se dieron cancelaciones en ocupaciones y eventos con bajas hasta del 40 por ciento, con pérdidas estimadas de unos US$2 millones, según cifras de la Cámara de Turismo (Camtur).

Tres semanas después la crisis fue superada y el impacto inicial se redujo. El director del Inguat, Jorge Mario Chajón, asegura que gracias a una rápida y eficiente gestión con medios y operadores locales y extranjeros, se logró bajar la alerta de viaje para el país de categoría 3 a 2 en un par de semanas. “Antigua es un destino en donde lo que se recauda se devuelve en inversión. Buscamos que sea sostenible, pues es la joya del turismo para Guatemala”, asevera Chajón, lo cual corrobora con documentos que muestran una inversión de Q1.6 millones en distintos proyectos en el departamento y de Q17.9 millones en campañas publicitarias en el exterior.

Sin embargo, un problema que sí afecta en este momento es el paso “no recomendado” de la ruta RN-14 que conecta Escuintla con Sacatepéquez, y el próximo arribo de la temporada de cruceros en septiembre. Contratiempo que también afectó el ingreso de los turistas salvadoreños durante las fiestas agostinas. Aunque García considera que este es un segmento importante y de buen poder adquisitivo, su estadía es corta y con visitas muy dirigidas, lo que no permite que conozcan otros sitios interesantes. “De manera que el derrame económico no se ve”, reprocha.

Deficiente gestión municipal

A este escenario coyuntural, García añade problemas de fondo de larga data, derivados de años de mala gestión municipal que han provocado que el turismo de mayor poder adquisitivo deje de venir y en su lugar La Antigua se llene de un turismo “mochilero”, de bajo costo, que ha generado la proliferación de hostales, casas de hospedaje y cafés-bar no autorizados.

Esto comienza por los deficientes servicios. “Tenemos más de diez años de que el gobierno local no ha hecho bien su labor, dos alcaldes presos y una jefa edil que no ejecuta. Se ha desatendido el ordenamiento territorial, los servicios públicos, desde la proliferación de cuidadores de carros, las ventas informales, el desorden en el tránsito, la falta de agua potable, hasta apagones de luz”, denuncia García.

Distintos actores de la sociedad civil y funcionarios coinciden en señalar la lenta administración actual, al frente de la arquitecta Susana Asencio, quien llegó a la alcaldía después de cuatro intentos.

“Esta es una ciudad que se viene deteriorando desde hace muchos años, en varios niveles. Comenzó en la conservación de su arquitectura, pero ahora esto abarca la calidad de vida, tanto de sus vecinos como de los visitantes. Se ha vuelto una ciudad menos amigable”, opina Juan Domingo Pérez, miembro de la Asociación Salvemos Antigua.

De acuerdo con el informe de la Contraloría General de Cuentas 2017, el presupuesto de ingresos de la Municipalidad de La Antigua fue de Q174 millones 284 mil 699.28 del cual se ejecutó el 62.30 por ciento, mientras que en el presupuesto de egresos (misma cantidad) se ejecutó el 51.98 por ciento.

“Lo que ingresa cada año son aproximadamente Q105 millones. Este presupuesto se acumula de lo que no se ejecutó el año anterior, lo que se traduce en ineficiencia. Por otro lado, no existe capacidad de diseñar proyectos y hacer el trámite en Guatecompras. Por tal razón se ha propuesto una reingeniería en toda la estructura municipal”, comenta Pérez.

Esta situación ha generado un caos administrativo al cual se suma un Concejo Municipal que bloquea sistemáticamente las propuestas de la alcaldesa y en donde ha perdido a los cinco aliados que llegaron con ella en este periodo. A lo anterior, se añade una Municipalidad emplazada por sus empleados que impide cualquier despido de un mal funcionario. “Pareciera que este ente opera como una oficina del siglo XVIII. Se carece de manuales de procedimientos, organigramas, de manera que una acción se vuelve algo muy complicado”, comenta Pérez.

Por experiencia propia, Chajón comenta que lamentablemente ha observado falta de liderazgo de la alcaldesa para ejecutar acciones conjuntas. Un reciente acuerdo de cooperación que se concretó después de más de un año de trabajo, quedó reducido al único accionar del Inguat, al igual que una propuesta de construcción de baños públicos, o de solucionar el tema de los parqueos con fondos del Inguat que tampoco se logró, aunque en las reuniones “con el perdón de ella, yo terminaba asignando las tareas”, comenta.

Tanto García como Chajón coinciden en que esta división edil también se replica en una sociedad civil y empresarial fragmentada, en donde los distintos grupos no buscan objetivos comunes, sino trabajan de acuerdo a sus intereses, lo que dificulta los consensos.

Pero el diputado Eduardo Zachrisson, del Partido de Avanzada Nacional (PAN), la apoya. Considera que el manejo de la Municipalidad antigüeña se complicó por la pérdida de aliados dentro de su concejo edil y la oposición del resto. “La falta de acciones no solo es responsabilidad de ella, sino de todo el equipo”, señala. Sin embargo, algo que rescata de esta administración ha sido minimizar los malos manejos por corrupción, arrastrados desde anteriores administraciones.

Más ventas, menos agua y parqueos  

El lento deterioro de la ciudad se evidencia desde algunos problemas puntuales que se viven a diario como lo son los vendedores ambulantes, los que cada día invaden el Centro Histórico y se estima que ascienden a unas 500 personas que desafían la prohibición de los agentes municipales.

En el parque, Mayra vende tejidos típicos y recuerdos de mostacilla. Desde hace más de tres décadas viene de San Antonio Aguas Calientes a ofrecer artesanías en la ciudad y los fines de semana frente a la iglesia El Carmen. La consigna es no sentarse y caminar si hay agentes municipales. Comenta que cada vez vienen más vendedores de la capital y de Chimaltenango.

García denuncia que es un problema que superó las capacidades de la administración edil. Muchos de ellos tienen puestos en los mercados, ofrecen artículos que no tienen relación con la ciudad (hasta sombreros de playa) e incluso hay estructuras que los transportan en carros para que distribuyan sus ventas por toda la ciudad.

La falta de agua en la ciudad y sus 23 aldeas circunvecinas se ha convertido en un tema agónico y que observa realidades distintas entre los que viven en el centro urbano y de los que habitan en las aldeas en extrema pobreza. Estas carecen del servicio desde hace varios años, como Buena Vista, Vuelta Grande y El Hato. “Se les llevaba agua por medio de pipas de los bomberos, pero ahora la Municipalidad les responde que no tiene presupuesto”, comenta Héctor Palacios, miembro del Consejo Cívico de Vecinos.

Explica que existen 16 pozos en La Antigua, pero hay problemas con las bombas de suministro de agua. Un ejemplo reciente, es el cobro de Q24 mil 682.50 que la empresa Solpur S.A. hizo este mes a la comuna por el pago de una bomba sumergible instalada en San Juan del Obispo y que ha sido reemplazada tres veces, sin que se haya cancelado el cobro.

Los espacios para estacionamiento de vehículos también se han convertido en un dolor de cabeza, especialmente de viernes a domingo, puesto que la Municipalidad decidió prohibirlos en las principales calles del Centro Histórico. Se estima que representan unos 800 espacios en donde varios negocios se han visto afectados por la medida.

Falta de agua en las aldeas y la ciudad, descontrol con las ventas informales y menos espacios para estacionamientos son parte de los problemas que enfrenta la administración edil de La Antigua Guatemala. (cortesía de Héctor Palacios)

García sostiene estar en contra de la medida, por no ser integral y porque el problema de fondo se debe a una Policía de Tránsito sindicalizada, que se opone a trabajar en fines de semana. El director del Inguat recuerda que en su momento ofreció solucionar el tema de los parqueos ofreciendo transporte de transferencia en pequeños buses y la construcción de ciclovías y caminos peatonales, pero tampoco se concretó.

Ordenamiento territorial

El problema macro de la ciudad responde al ordenamiento territorial de una ciudad patrimonio, con características culturales y un entorno natural a proteger. Juan Domingo Pérez refiere que desde 1996 se han presentado 18 planes de este tipo, sin implementarse ninguno.

En diciembre de 2017, el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom) dio a conocer su impulso al proceso denominado: “Planificación de ordenamiento territorial, conservación patrimonial y desarrollo económico para el departamento de Sacatepéquez”. Para eso obtuvo del Banco Interamericano de Desarrollo, un préstamo por US$3.5 millones, un plan que contempla el ordenamiento de los municipios de La Antigua Guatemala como Ciudad Vieja, Pastores y Jocotenango.  Tanto Pérez como Chajón coinciden en que estos planes deben ir más allá de una visión de desarrollo inmobiliario o comercial y tomar en cuenta a los vecinos a su alrededor, el uso que se le dará a la tierra y los planes de conservación.

El arquitecto José María Magaña es consciente que desde que UNESCO otorgó a La Antigua Guatemala el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad, hubo cambios en el uso y valor de la tierra. “Es un fenómeno inevitable, que se da en todas partes del mundo, pero que se puede controlar”, afirma. Esto porque el valor de la ciudad está relacionado con una autenticidad cultural que le aporta identidad y que deriva en el bienestar y desarrollo económico de una urbe histórica conservada a lo largo del tiempo.

Semana convulsa

La coyuntura sigue convulsa esta semana. La Municipalidad de La Antigua Guatemala publicó en el diario oficial la prohibición del uso de bolsas plásticas en el municipio, una medida aplaudida por la mayoría, pero también rechazada por otros; en tanto, el Concejo Municipal solicitó a la alcaldesa que se bajara el sueldo de más de Q80 mil mensuales más Q10 mil en gastos de representación y Q18 mil en dietas por sesión. En tanto, los dos sindicatos municipales se unieron este viernes para manifestar en el Palacio del Ayuntamiento. Exigieron respetar el pacto colectivo, eliminar actas y posibles sanciones laborales. elPeriódico se comunicó con la alcaldesa Susana Asencio para tener una postura sobre su gestión. Hasta el cierre de la edición, no había respondido las preguntas enviadas.

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