Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Los tesoros de la Biblioteca Santo Tomás de Aquino

Actualmente el Seminario Mayor está en la recuperación de más de 50 mil libros relacionados al estudio de la teología, muchos que datan del siglo XIX y su valor histórico es invaluable.

Fecha de publicación: 05-08-18
fotografías de Walter Peña > elPeriódico Por: Enrique García egarcia@elperiodico.com.gt
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El olor característico de libros viejos, las páginas amarillentas y el silencio profundo se convierten de pronto en una sensación agradable, mientras recorro cada uno de los anaqueles de la biblioteca Santo Tomás de Aquino. Colecciones como “Ateísmo”, “Grandes pensadores”, “Teología de la liberación”, “Psicología” y “Antropología” desde el punto de vista religioso, llaman mi atención en un principio.

Tomo al azar uno de los folletos y al revisarlo me encuentro con una parte de la historia del conflicto armado interno en Guatemala desde la perspectiva de la Iglesia. Es la descripción de la Carta Pastoral Colectiva del Episcopado Guatemalteco que habla sobre el problema agrario, la marginación y la explotación del campesino, redactada en febrero de 1988 por el entonces Arzobispo Metropolitano Próspero Penados del Barrio y 15 representantes más de la Iglesia.

Este cuadernillo junto con otros pocos, están clasificados en el área de “Teología de la liberación”. Luis Alfonso Ayala, seminarista del Seminario Mayor Nacional de la Asunción Guatemala, en donde se ubica la biblioteca que ha recuperado a la fecha 47 mil 982 libros, me explica que aunque no existe una amplia literatura al respecto, muchos de las reflexiones sobre este tema se encuentran en los documentos Libertatis Nuntius y Libertatis Conscientia, ambos elaborados en los años ochenta. El primero de ellos analiza la Teología de la liberación, como tal; el segundo, reflexiona sobre el tema de la libertad cristiana y la liberación.

Para los estudiosos de la Iglesia, la teología es una “ciencia amplia y sistemática”, la cual profundiza la revelación de Dios en las Sagradas Escrituras. Esta, al igual que la filosofía, se subdivide en varias categorías teológicas como la sociología, psicología, investigación científica, formación sacerdotal y otras materias.

Títulos y joyas bibliográficas

“¿Hay muchos libros que no se encuentran en otras bibliotecas?”, le pregunto a Ofelia Aguilar, bibliotecóloga y experta en libros religiosos. Su respuesta ese: “Aquí hay joyas bibliográficas”. Así nombran, me explica, a los escritos que son anteriores a 1950. Demando a Ayala –el responsable de la biblioteca– con qué frecuencia la visitan particulares, y casi recuerda los nombres de las pocas personas que han llegado a consultar una obra.

Aguilar me explica que el Sistema Dewey, clasifica la literatura religiosa con los decimales 200, aunque los ocho seminaristas que comenzaron con el rescate de cada uno de los libros, crearon su propio sistema de acuerdo a las áreas de estudio: “Humanidades”, “Filosofía” y “Teología”. Lexicon Manuale, Greco-Latinun de 1800; Ritual del Arzobispado de Guatemala de 1893; fotoestáticas de los escritos originales de San Carlos de Borromeo, son tesoros que forman parte de la colección de libros antiguos.

“Son bibliotecas cerradas solo para usuarios específicos y difícilmente una persona particular llega para hacer una consulta”, dice Aguilar. Cada estantería cuenta con cientos de títulos de van desde biblias escritas en latín, griego, hebreo, k’iche’, kaqchikel y chortí. Le siguen libros sobre el estudio de la predicación, la teología dogmática, la escatología, la antropología, los Padres de la Iglesia antigua o escritos de teólogos como San Agustín, Santo Tomás, Joseph Ratzinger, entre otros.

La litúrgica, la teología de la moral, la pedagogía de la fe, la eclesiología, el Gobierno de la Iglesia, el Derecho Canónico, la historia de la Iglesia, el cristianismo, el ateísmo, el marxismo y las herejías, se suman a la colección. Existen también innumerables revistas y publicaciones sobre diversas ramas de la teología y una sección en donde existen más de tres mil libros en diferentes lenguas extranjeras.

“¿El arte también es otra rama que puede ser apreciada desde el punto de vista teológico?”, pregunto, al reparar en libros ilustrados sobre los museos del vaticano, así como en enciclopedias de música, pintura y arquitectura religiosa. “Es una disciplina humanística”, responde el padre Miguel Ángel Xicay, formador y director académico del Seminario, y ejemplifica con dos referentes de la música clásica: Wolfgang Amadeus Mozart y Johann Sebastian Bach, que escribieron varias obras sacras o sagradas.

“Se ve historia universal, geografía y arte que son materias propias de la Iglesia. Se requiere que se tenga una mínima cultura general, poder conocer todo”, explica el padre Xicay.

Ayala recalca que en el estudio de la teología hay que tener en cuenta, además de la larga tradición de la Iglesia, todos los legítimos impulsos renovadores que han surgido en los últimos años, los cuales merecen una interpretación correcta. Cita el redescubrimiento de la teología, la transformación profunda de la moral y en ello, agrega, no se puede “ignorar” las aportaciones de los principales autores modernos.

“Estos lugares tienen mucho valor histórico”, contesta Aguilar, cuando le pregunto el grado de importancia actual que pueden tener estos libros, muchos de ellos escritos en lenguas antiguas. Me recuerda que la Iglesia tiene como lenguas oficiales el latín y el griego y eso hace que cada texto con que cuenta la biblioteca tenga un valor agregado.

La Biblioteca teológica

La Biblioteca Santo Tomás de Aquino se fundó el 28 de enero de 1973 y es parte del Instituto de Teología del Seminario Mayor Nacional de la Asunción, lugar de formación de sacerdotes. La institución tiene sus raíces en el Concilio de Trento (1545 a 1563) que ordena la creación de los mismos para la reforma del clero. Lleva el nombre de Santo Tomás porque aún es la base sólida para el desarrollo de la teología católica y su influencia en la teología y filosofía es aún estudiada.

El proyecto
> La Biblioteca está para el servicio y consulta de los estudiantes del Seminario y del clero. Sin embargo, de lunes a viernes, está abierta por las tardes a usuarios en general interesados en realizar estudios o consultas en Teología. Actualmente se trabaja en la recuperación de la misma, responsabilidad que es coordinada por el equipo de sacerdotes del Seminario y de la Comisión de Bibliotecarios integrada por seminaristas de los diferentes cursos y diócesis del país. Dentro de su colección, cuenta con bibliotecas particulares de varios sacerdotes y obispos como monseñor Rodolfo Cardenal, monseñor Carlos Trinidad, el padre Hermógenes López y monseñor Colominas, entre otros.

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