Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Domingo

El México de AMLO

Fecha de publicación: 29-07-18
fotoarte Jorge de León > El periódico Por: Jaime Barrios Carrillo
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“No voy a traicionar a millones de mexicanos que confían en nosotros. No les fallaré. Quiero seguir el ejemplo de Benito Juárez y de Lázaro Cárdenas”.
Andrés Manuel López Obrador

 

En realidad se trata de dos Méxicos diferentes. El real y el deseado. El México que recibirá Andrés Manuel Pérez Obrador (AMLO), el 1 de diciembre después de su abrumador triunfo electoral el 1 de julio, es un país sumido en una profunda crisis multifacética: pobreza creciente, violencia, desesperación social y narcotráfico. El México que ofrece a sus electores, el México que AMLO y millones de mexicanos desean, ansían, es un país democratizado con desarrollo económico y social y con justicia. Un México libre del azote de las mafias y de la corrupción estructural de una clase política que en alianza con las primeras se encargaron de minar las instituciones mexicanas, llegando hasta la supresión en amplios sectores de la población de la fe en el futuro. Estos son los dos Méxicos contrapuestos y en lucha irremediable e irreconciliable: el país decente contra el país de las mafias.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) tiene apenas cuatro años de fundado y ha logrado aglutinar a diversos sectores de la izquierda mexicana en alianza con estratos del empresariado y amplios sectores de las clases medias, intelectuales y personalidades progresistas. Resulta sin duda un hecho histórico sin precedentes que la izquierda gane una elección en México con amplísimos márgenes en un proceso donde la participación ciudadana dio muestras de gran valor cívico y responsabilidad. Las elecciones del 1 de julio tienen sin duda una gran legitimidad. Se trata de un verdadero parte aguas en la historia política de México que repercutirá, por las dimensiones demográficas y geográficas del país, en toda América Latina y en Centroamérica en especial.

Ulrika Hembjer, observadora internacional en los recientes comicios viajó de Suecia a México con la convicción que esta sería una elección fundamental para el futuro del país. Ulrika ha seguido durante muchos años el desarrollo social y me dice con convicción:

“Esta fue una elección donde triunfó la esperanza. Se hizo válida la voluntad del pueblo pese al gran escepticismo por los partidos políticos ya que están muy desacreditados los partidos tradicionales como el PRI y el PAN”.

Sin duda las afirmaciones de Ulrika Hembjer resultan muy válidas, AMLO y México tendrán un desafío colosal durante los seis años venideros. Las grandes expectativas por los cambios resultan presiones que no sabrán aceptar fracasos. AMLO debe hacerlo casi todo o caer en la nada, en la tradicional y perjudicial gestión sin rumbo. AMLO tiene visiones y gran decisión pero enfrentará aparatos intactos de corrupción y crimen organizado que no cederán fácilmente. Se trata de la sobrevivencia de la misma democracia representativa y participativa. Y AMLO lo sabe muy bien, tanto que ha llegado a afirmar que Morena representa ahora la posibilidad única de una nueva gran transformación social y política en la historia de México. La primera fue la Reforma de Benito Juárez. La segunda la Revolución mexicana que logró consolidar desde 1910 hasta 1920 el estado laico.

AMLO ha comenzado ya la transición anunciando medidas y mencionando nombramientos. AMLO se esfuerza en reclutar equipos capaces y profesionales por encima del compadrazgo. También advierte que se acabarán las prebendas suntuosas e innecesarias de los funcionarios públicos, no más helicópteros ni aviones ni ejércitos de guardaespaldas.

AMLO está convencido que el principal enemigo de la democracia mexicana es la corrupción y ha anunciado que tomará medidas de control y austeridad. Recordemos que el impacto de la corrupción en los niveles de pobreza es un hecho incuestionable. Sin duda alguna la corrupción disminuye también, a veces al grado de parálisis institucional, a un Estado impregnado de corrupción estructural. De ahí que sea válido afirmar que la corrupción contribuye en gran medida a la ineficacia gubernamental. En México asevera Claudio X. González, presidente de la asociación civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad:

“La corrupción perpetúa la pobreza en el país, debido a que esta le cuesta a una familia promedio 14 por ciento de sus ingresos, mientras que a una de escasos recursos le representa 34 por ciento”.

En cuanto a la violencia, AMLO piensa combatirla con un concepto diferente al iniciado por el expresidente Calderón del partido PAN, quien se propuso acabar la violencia criminal aplicando la violencia estatal, especialmente con el uso del Ejército en tareas policiales en una declarada guerra al narcotráfico que resultó un fracaso y un baño de sangre sin precedentes en México, con miles de víctimas y desaparecidos. AMLO criticando los métodos usados afirma: “No se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego”. Y se propone retirar a las fuerzas armadas de las calles y apostar por diálogos, amnistías y proyectos sociales y ha asevera que: “La violencia se desató en el país porque no ha habido crecimiento económico desde hace 30 años”. Pero ha sido enfático al advertir que: La amnistía no significa impunidad”.

Las relaciones con Estados Unidos serán complicadas y nunca han sido fáciles para México. AMLO deberá compartir el espacio geopolítico con un intransigente Trump que ha demostrado con declaraciones escandalosas y acciones deleznables su desprecio por los mexicanos, especialmente los millones de migrantes. También se las verá AMLO con la inseguridad comercial y el irrespeto a los tratados y pactos. Un hecho simbólico fue la visita de un grupo especialmente enviado por Trump para dialogar y comenzar así negociaciones futuras. AMLO se negó a recibir al grupo con la dignidad que Trump esperaba y se limitó a dejarles una lista de las prioridades de México definidas por Morena y el propio AMLO en un acto y actitud que no reciben duda: México va a recobrar la dignidad y la soberanía.

México quiere cambiar y lo expresó clara y mayoritariamente en las urnas. Y México debe cambiar pues la crisis actual y los escenarios negativos apuntan directamente a un colapso nacional e ingobernabilidad. AMLO llega como el abanderado de una esperanza generalizada. Lo que resulta una enorme responsabilidad histórica sobre los hombros de este hombre nacido en 1953 en Tepetitán en Tabasco, región limítrofe con el territorio guatemalteco.

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