Miércoles 20 DE Marzo DE 2019
Domingo

El discurso de la distorsión

Fecha de publicación: 15-07-18
Por: Jaime Barrios Carrillo
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“Dios me ha bendecido y me ha dado el privilegio de ser el servidor más grande del país, a pesar de lo difícil que me ha sido gobernar”.
Jimmy Morales, presidente de Guatemala

Desde el comienzo de su mandato Jimmy Morales ha mostrado un discurso que distorsiona contextos, intentando siempre imponer por medio de sofismas y afirmaciones autoritarias una realidad que solo existe en su propia cabeza. De ahí que podamos hablar de un discurso de la distorsión, que está llegando a grados patológicos. La parte histriónica del presidente, como cómico de profesión, se entrelaza con una verborrea demagógica que recurre a citas bíblicas dentro de la descalificación acrítica que realiza en sus intervenciones públicas o en las conferencias de prensa en que ahora se atreve a participar.

Justamente las conferencias de prensa son odiosas para Jimmy pues los periodistas que cumplen con su trabajo preguntan, cuestionan y fiscalizan. Es la función natural de la prensa en una democracia. Dos conferencias internacionales con sendos periodistas de gran prestigio y capacidad desnudaron a Jimmy en su momento. Fernando del Rincón de CNN prácticamente lo arrinconó y le presentó al presidente guatemalteco evidencias de abusos y falta de diligencia gubernamental ante de la terrible tragedia del Hogar Seguro Virgen de la Asunción donde 43 niñas bajo custodia del Estado perdieron la vida. Jimmy poco después en una conferencia en Guatemala, señaló a las niñas como menores criminales o con problemas sociales lo que produjo un rechazo de parte de la ciudadanía y mucha indignación. El caso del Hogar Seguro llevó a un pedido de antejuicio contra el presidente Morales pero fue protegido por la Corte Suprema de Justicia.

Aún más contundente fue el periodista Jorge Ramos de Univisión en una entrevista celebrada en Miami con Jimmy. Ramos al tocarle el delicado tema del proceso por corrupción que se sigue contra su hermano Samuel y el propio hijo del presidente Juan Manuel, desubicó a Jimmy Morales quien trató de salir a flote afirmando lo que nunca debió haber dicho: “la corrupción es normal”.

Siguiendo dentro del tema de corrupción y ante el evidente sabotaje que el Gobierno lleva a cabo contra la CICIG en general y contra el comisionado en particular, Jimmy llegó a afirmar, tratando nuevamente de distorsionar la realidad, que “no son las personas sino a las instituciones las que debe prevalecer” cuando el gobierno se ha valido de todas las artimañas, amenazas y presiones para combatir a la CICIG y al comisionado contra el cual Jimmy ha conspirado de varias maneras, de lobistas a mal informar al comisionado Iván Velásquez ante la ONU, al mismo que tiempo negando toda acción en este sentido. En una palabra: mentira. Y no solo una sino muchas: mentiras, mentiras y más mentiras eso es Jimmy. También se ha llenado la boca con el cuento que su gobierno es el que más ha combatido a la corrupción, a pesar de todas las evidencias de su sabotaje a la CICIG, lo que parece haber ocupado toda su energía en el tiempo que lleva gobernando, derivado al juicio que se sigue contra sus parientes cercanos.

Otro ejemplo de distorsión discursiva es la afirmación absurda, realmente en el límite de la estulticia, de que “debe perseguirse al delito y no a las personas” cuando hizo una defensa indirecta de los acusados en el caso de La Línea donde arguyó de nuevo una argumento falaz y distorsionador basado en que “no se respeta la presunción de inocencia”. Esta falsa tesis ha sido esgrimida por Jimmy y su Juntita para atacar a la CICIG ignorando de que la función del Ministerio Público, apoyado por la CICIG, es precisamente acusar y tratar de llevar a juicio a presuntos delincuentes. La presunción de inocencia debe desde luego respetarse en el proceso pero, y sobre todo, a nivel de los jueces. La defensa alegará siempre la inocencia y los fiscales afirmarán la culpabilidad mientras el juez debe ser imparcial y juzgar a derecho partiendo de la presunción de inocencia que significa simplemente que nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario.

Los ejemplos del discurso distorsionador son muchos, escapan a los dedos de las manos y se repiten de una manera sistemática. Jimmy y la Juntita no buscan la verdad sino confundir, distorsionar, estigmatizar a los que consideran sus adversarios, incluida la prensa independiente que lo critica o fiscaliza. Se trata de un modelo discursivo de base falaz y apologético a ultranza. La más reciente y penosa muestra fueron las palabras del presidente en la inauguración de la undécima edición del Congreso Nacional de Turismo, donde afirmó que no debía hablarse mal de Guatemala pues era contraproducente contra el turismo, cuando en verdad lo que quiso decir es que no soporta a la prensa independiente cuando lo fiscaliza y critica y a eso llama “hablar mal de Guatemala”. En esa oportunidad se le fue una de sus lamentables “moralejas” cuando pretendió hablar bien de Guatemala resaltando la belleza de sus volcanes y dijo increíblemente “tenemos arena negra y qué rico, ¿usted se ha quemado los pies con arena volcánica? ¡Lo invito! Eso no sucede en ningún otro país”. Cuesta demasiado explicarse cómo pudo haber hecho semejante declaración cuando todavía están frescas las imágenes de la erupción del volcán de Fuego y la tragedia social que acarreó destrucción de vidas y pérdidas en el aspecto material. Nuevamente la insensibilidad, la falta de empatía y carisma, cualidades que Jimmy no tiene y que son indispensables para la gestión de un verdadero estadista. Son comparables, en superficialidad y desatino, otras afirmaciones anteriores como la de “dar mano de obra guatemalteca barata para construir del muro de Trump”.

Inevitable hablar del más reciente escándalo, la del abusador sexual contra empleadas menores del Estado. Es decir haciendo uso abusivo de la simetría y el poder. Un proceso que puede terminar en una demanda y que viene a sumarse a los pedidos de antejuicio por financiamiento ilícito, los bonos militares y el Hogar Seguro. También engrosa la lista de comportamientos inapropiados del presidente Jimmy Morales como comprarse anteojos por Q21,000 con dineros públicos o viajar en aviones financiados por personas ajenas al Estado entrando por lo tanto en zonas de ilegalidad. Jimmy Morales un día después de que el excanciller Edgar Gutiérrez hiciera pública el comienzo de una demanda en un acto público dijo a su propio favor: “Soy una persona correcta, caballeroso y respetuoso de los hombres y mujeres”.

Nada parece hacer cambiar al presidente de actitud y mucho menos de discurso. Está empeñado en una política de confrontación, totalmente opuesta al deber del presidente de trabajar por la unidad nacional, y se deja llevar por la bilis y la irracionalidad produciendo un comportamiento agresivo, insensible y cínico adornado con citas bíblicas y la creencia de ser el ungido. ¡Pobrecita Guatemala tan lejos de Dios y tan cerca de Jimmy Morales!

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