Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Domingo

¡Ya no soporto más!

Fecha de publicación: 01-07-18
Por: Edelberto Torres-Rivas
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Guatemala cambió y también nosotros cambiamos: hay aspectos en la manera de vestirse de la gente muy pobre, donde las “pacas” están presentes, se acabaron los descalzos, comunes hace algunas décadas en las calles; los celulares o teléfonos inteligentes, de todas las marcas y precios han modernizado los lazos de la intercomunicación entre el otrora mundo rural aislado; aunque con grandes deficiencias, ha aumentado notablemente el porcentaje de la población movilizada; en las clases medias y altas los cambios son radicales y no es posible enumerarlos aquí. La comparación entre tales estratos sería una manera inmediata de apreciar las desigualdades.

Estos son algunos razonamientos de un típico joven apolítico urbano: con razones se queja por todo lo que falta en el país como un buen servicio de transporte, no funcionan los servicios de emisión del DPI, la entrega de pasaporte interrumpida. La educación pública interrumpida, de hecho, el país en bancarrota. Ya me cansé de vivir aquí. Ahora comprendo a las decenas de compatriotas “tronados” que se mueren por salir; pero aún más me doy cuenta que tienen motivos superiores para querer migrar: no tienen trabajo y ninguna esperanza de obtener alguno, aunque sea un trabajo malo. Hay trabajos malos, no lo son solo por los bajos salarios, la OIT los tiene registrados, son los que enferman, denigran, abusan.

El malestar en la vida pública tiene vectores por todos lados que empujan buscando las causas ciertas, de lo que nos aburre; algo me falta, pero no sé qué es lo que me falta. Al despertar, no quisiera levantarme, creando un mundo de bostezos indefinidos que termina en el reloj: en casa hay que estar de pie antes de las 5:00 a. m.

para no llegar tan tarde a donde nos toque llegar. Me merezco un descansito, unas semanas sin tensiones, el cuerpo biológico desatado de los avatares y de las redes del tránsito, que afuera nos espera. Poder desayunar sin bañarme y ver la prensa con los crímenes diarios o la lucha contra la corrupción. Los periódicos hay que leerlos desde atrás, pero hojearlos desde adelante. Así se escoge mejor, el deporte, la política a la izquierda y en medio, la política internacional.

Hay muchos factores que durante el día estimulan el síndrome neurálgico que parece ser el mal que padezco; la producción de un jaleo nervioso que nos deja hoscos. ¿Por ejemplo, asistir a una cita con la hora señalada? Arrancamos el auto sabiendo que vamos con retraso. Hay varios a quienes echarles la culpa. La ruta tradicional para llegar a tiempo con el “matasanos” está bloqueada; el Boulevard Los Doce Vencidos que ahora está cerrado por el exceso de carros, como candado; me enojan las vías alternativas que también están bloqueadas por decenas de vehículos. La cita es a las 5:00 p. m. con el médico que bien puede esperar unos minutos. No, ¡tengo que llegar ya, son las 5:30 p. m.! Antes ser puntual era posible, ese día tuve serios problemas con el médico y peor con mi mujer. Manejar en Guatemala me pone más tenso, en disposición de pelea y lo peor es que todos andan enredados en sus neurosis.

De partida recordemos que acá constituye privilegio haber tenido un hogar integrado y con necesidades básicas resueltas; haber recibido un baño de educación y de cultura. Todos tenemos una “estructura moral”; y las sociedades también, matizadas por esos privilegios y la exclusión de ellos. El país es conservador y duro para el cambio y ahora está sufriendo un desborde criminal desde 1998; tenemos el tercer lugar en el índice de violencia mundial. Pero lo que golpea la estructura moral de la comunidad es la calidad perversa que hay en el detalle del crimen, el degollamiento de una anciana a manos de su hijo; o el robo con tortura prolongada a una pareja enferma. Nunca antes fue reiterado el crimen contra mujeres con desmembramientos. ¿Estamos enfermos? Todo lo anterior es fuente de malestar público. ¿Nos hemos vuelto cínicos o mezquinos?

Una noticia me llega partida en dos, se está formando un partido político de jóvenes que hacen enormes esfuerzos para cumplir con los costos de la inscripción, yo quiero cooperar.

 

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