Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Ratas y Ratones de Laboratorio

Fecha de publicación: 03-06-18
Por: César A. García E.
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Experimento uno, “Autoestima de los Ratones”: Se decide poner fin al gobierno “patriotista”, encabezado por las ratas “Perezdetti”. La ejecución de su caída que genera ovación generalizada de los ratones, es contundente, pero lo más importante es que hace creer a los ratones que ellos -mediante una gesta- purgaron a las ratas. Se decide, así lo registra la historia y los ratones se sienten -en general- complacidos y hasta heroicos.

Experimento dos, “Escarmiento”: Con la carga de la prueba, las ratas otrora cínicas y poderosas, sufren el escarnio público, son encarceladas, junto a sus cercanas ratas sirvientas. Dos de ellas son usadas para documentar la codicia de las ratas caídas en desgracia, sin dejar rastro de duda, sobre sus fechorías. El mensaje es claro “No se permitirá más ratas haciendo gobierno”. Los ratones siguen reaccionando  bien, celebran la llegada de la justicia y se congratulan de ver tras las rejas, a las ratas; empiezan a surgir héroes, heroínas y preocupados.

Experimento tres, “Gobernanza a Distancia”: Los ratones asisten a las urnas y tras las decepciones sucesivas, eligen a quien representa la “anti política”, un dicharachero que se ha ganado la vida, contando malos chistes y actuando en la tele; es conocido y ofrece lo que los ratones quieren escuchar “honradez”. Él encarna ahora el peor papel de su vida… y tuvo la suerte de concursar en la contienda, con una rata despreciada, por mañosa. Ganó sin dificultad y del momento que fue electo, al día que tomó posesión, su patrimonio, según hizo público, se había multiplicado. Se encontró gobernando, bajo las órdenes de los mismos que habían puesto a gobernar las ratas “Perezdetti” y fue rodeado por ratas sirvientes de éstos. Eso desencantó a los ratones y pronto salieron a luz, algunas actuaciones que mostraban que el Ratón Morales, era en realidad Ratón “Amorales”. No se percató del experimento e inició una lucha por el poder, protagonizada por el statu quo, al que él representaba y como contraparte, el “Jefe del Laboratorio” que imponía un modelo de gobierno, de gestión a distancia. Los ratones, empezaron a confundirse y el laboratorio se volvió un caos; de pronto ratas se disfrazaron de ratones y algunos ratones mostraron su calidad de ratas. La lucha “por el poder” empezó, apenas meses después de las elecciones.

Experimento cuatro: “Someter a las ratas sagradas”: Ratolandia siempre tuvo élites sagradas: criollos, neo criollos, mercantilistas, financistas y titiriteros -todos con privilegios y llenos de arrogancia- eran considerados “intocables”; ratones grandes, pequeños clase medieros y ricos, les rendían pleitesía -sin dudarlo- y buscaban congraciarse con ellos a toda costa. De pronto el jefe del laboratorio, dispone introducir el experimento de demostrar que el nuevo modelo no admite continuismo en ningún estamento, arrinconando a las ratas sagradas, las que se dividen y toman distancia entre si. Algunas intentan convencer al Ratón Amorales de “dar pelea” y quemar el laboratorio… pero el poder del jefe del Laboratorio es imbatible para Ratolandia. Al medir fuerzas y fracasar, la mayoría de las ratas sagradas, traicionan a Ratón Amorales y se hacen colaboradores del jefe de laboratorio. Las ratas sagradas, intentan perder lo menos posible de su destructiva cuota de poder. Los ratones laboriosos empiezan a sufrir por la lentitud económica y falta de empleo.

Experimento cinco: “Estrés institucional”: El Jefe del Laboratorio, sabe que la institucionalidad en Ratolandia es disfuncional; ahora toca probar la reacción de los ratones, al trastrocar -deliberadamente- el funcionamiento de las pocas instituciones que aún no han caído en total descrédito. El Congreso y el Ejecutivo, era innecesario tocarlos, se estaban cayendo -solitos- a pedazos y las ratas jugaban su propio papel de desprestigio. Tocaron, entonces lo más sagrado que se supone tenía Ratolandia… su Constitución. El Jefe de Laboratorio, sabía -de antemano- que no había nada sagrado en aquel libro, siempre ignorado y despreciado que nadie se preocupaba de hacerlo cumplir y cuyo contenido era más descocido, para el ratón silvestre que el diario de la suegra de Adán.  Era “necesario”, frente a la implementación del nuevo modelo de gobierno, probar la resistencia de los ratones que -para entonces- ya estaban confrontados en “anti-laboratorio” y “pro laboratorio”, recurriendo a la retórica ideológica para desacreditarse mutuamente. Los pesos y contrapesos no funcionaban, ahora se generaría un supra peso, al que se denominaría “La tremenda corte”, antes CC. Esta corte, controlada por ratones pro-laboratorio que mutaban a ratas, mandaría más que ningún poder del Estado y accedería a todas las solicitudes que enviara -por interpósita mano- el jefe del laboratorio. Así empezó el colapso total de la institucionalidad de Ratolandia. La Tremenda Corte, revocó las decisiones del Ratón Amorales que no iban de acuerdo a la agenda del Laboratorio, también haría lo propio con cualesquiera otras que estorbaran al experimento. La confrontación entre ratones subió de tono y las descalificaciones y amenazas se multiplicaron… de eso se trata el experimento; documentar ¿Hasta dónde aceptan los ratones la carencia de institucionalidad en Ratolandia? El Jefe de Laboratorio, puede estar tranquilo, pues hasta los ratones -pensantes-  más inconformes, son egoístas como para iniciar una verdadera gesta por la patria; muchos tienen colas machucadas y prácticamente ninguno estaría dispuesto a enemistarse con el jefe de laboratorio. Los ratones se encuentran ahora, más confundidos que nunca, ya no saben distinguir a las ratas de los ratones y el Jefe de Laboratorio, celebra la maleable Ratolandia.

Experimento seis: “Las nuevas ratas de la política”: El Jefe de Laboratorio, eligió dentro del confuso ambiente a algunos ratones con apetito de ser ratas y algunas ratas vestidas de ratones. El experimento ahora se trataba de dotarles de poderes casi absolutos; todo lo que hicieran mal, sería pasado por alto, no tendrían que atender sus obligaciones -fijadas desde la ley- sino solamente proteger la agenda del Laboratorio. Su misión era acabar -por completo- con los pocos pesos y contrapesos que iban quedando, infundir terror e imponer una ley atípica que ni velaba por los intereses o seguridad de los ratones honrados y contribuyentes, ni respondía -necesariamente- a la justicia. Fue así como surgen figuras protagónicas, con aspiraciones abiertamente políticas que abusan de su cargo, “procurando” solo lo que el Laboratorio dispone o “fallando” en torno a lo mismo. Los ratones, están a expensas del capricho y no de legislación alguna… esperan ansiosos el desenlace del experimento ¿Habrá cambiado todo para que nada cambie?, ¿Se elegirá otra vez a ratas para que gobiernen?, ¿Se convertirá la malograda  República de Ratolandia, abiertamente en una Neo Colonia, gobernada por un Procónsul?

Nada de eso se sabe, pero lo que sí registra la historia es que Guatemala ha pasado por varias etapas… ninguna realmente independiente, ni correspondiente a una verdadera “República”. Guatemala -si la juzgamos en términos de desarrollo humano y por la condición de la mitad de sus adultos mayores y niños menores de cinco años- tuvo la evolución menos afortunada de la región. Somos -repito por centésima vez- el país con mayor desnutrición crónica infantil en niños menores de cinco años que suman ¡un millón! y representan el 50 por ciento de los que en esa -cruel- condición, viven en toda Centroamérica; solo nos “gana” en vergüenza Yemen y Afganistán, ni siquiera Haití está peor que nosotros en este indicador ¿Cómo podemos instalar, en los ratones  “software” (información, ideas, conocimiento), sin “hardware” que lo soporte (cerebro humano apto)?

Nuestra descomposición social se expresa en: violencia, criminalidad, decadencia de la clase política que se encuentra en el más bajo estamento y emigración masiva, fenómeno propio de los países inseguros y paupérrimos; nadie huye de naciones con oportunidades. Contraste usted, la emigración costarricense con la guatemalteca, o note la nicaragüense que ha invadido gran parte de Costa Rica.  EE. UU. –para detener la oleada de quienes considera “apestados”, diagnosticó a Ratolandia, como “colapsada”, resolvió “ordenarla” y conociendo que la repatriación masiva de guatemaltecos, traerá más miseria, conflicto social y caos económico, por la merma de las remesas familiares que indefectiblemente llegará, ha decidido dar una última limosna, vestida de plan para la prosperidad; ésta condicionada a un nuevo modelo de gestión de gobierno, que no solamente garantice un gasto social efectivo, sino introduzca cambios estructurales no negociables. Los resultados del Laboratorio de Ratolandia, serán extrapolados, a todos aquellos países del mundo -fracasados- bajo injerencia del Supra Poder, pues éste bien sabe –frente a la bipolaridad mundial– con su poderosa contraparte Chino–Rusa, es menester controlar -bajo otra forma de gobierno– a quienes no consiguieron gobernarse a sí mismos ¡Piénselo!

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