Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Rajoy o la extensión del mal

Fecha de publicación: 03-06-18
Por: Jaime Barrios Carrillo
Más noticias que te pueden interesar

“Señor Rajoy, no se puede obligar a un país a elegir entre democracia y estabilidad. Porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción”.
Pedro Sánchez (en su discurso de moción de censura el 30 de mayo 2018)

No me refiero al mal en su aspecto meramente moral, aunque desde luego tenemos un juicio valorativo implícito de las dimensiones de inmoralidad de Mariano Rajoy y la organización política que lo llevó al poder, el PP-Partido Popular. El mal es visto en un sentido amplio, yendo más allá de la esfera ética y la moral, entendiéndolo como todos aquellos impactos negativos en el ordenamiento democrático, el sistema judicial de justicia y en la misma sociedad, en este caso España pero por extensión en muchas partes del mundo. La democracia española está herida pero no de muerte. Las heridas fueron causadas en un transcurso complejo y perversamente organizado: LA CORRUPCIÓN incrustada en el Estado.

Los directos damnificados resultan enormes estratos de población que han visto perder sus bienes inmuebles en beneficio de los bancos acreedores, los pacientes que han recibido servicios de salud disminuidos con deficiencia en ascenso y en general una ciudadanía que ha visto desgastarse las garantías de bienestar social y seguridad con políticas maquilladas de neoliberalismo pero con contenidos de avisos fines corruptos.

Hubo en los últimos años presiones colosales contra fiscales y comisarios de Policía que combatían e investigaban la corrupción, muchas veces combinadas con despidos y/o traslados estratégicos que anulaban el trabajo realizado por los persecutores de delitos de corrupción. Rajoy y sus equipos de gobierno, a todos los niveles, utilizaron la mentira y la estigmatización para neutralizar a los actores limpios que luchaban contra las políticas y métodos corruptos.

Mas a pesar de las fuerzas oscuras que pretendieron hacer valer la impunidad, el proceso se consumó el pasado 24 de mayo con la sentencia de La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que condenó por corrupción y financiamiento ilícito a los acusados del llamado caso Gürtel, un grupo de políticos y empresarios vinculados al Partido Popular. Largas penas de prisión y millonarias multas recibieron entre otros el empresario Francisco Correa, considerado cabecilla de la estructura, y a los miembros del Partido Popular Luis Francisco Bárcenas Gutiérrez, Guillermo Ortega, Pablo Crespo, Luis Bárcenas, Alberto López Viejo, Ana Mato y Rosalía Iglesias Villar.

La condena catalizó una moción de censura del líder socialista Pedro Sánchez del PSOE-Partido Socialista Obrero Español, que vino a expulsar ahora a Mariano Rajoy de La Moncloa y permitir la formación de un gobierno encabezado por el mismo líder socialista. Podría afirmarse que la caída de Mariano Rajoy era inevitable aunque tardó demasiado ya que lo que el partido gobernante en España estaba haciendo mostraba desde hace tiempo la existencia de estructuras que recibían el apoyo directo de los más altos funcionarios para realizar millonarios peculados, tráfico de influencias y evasión de impuestos.

Esta tardanza escandalosa, en parte disipada con cortinas de humo y la colaboración ex profeso de medios y de columnistas y creadores de opinión, levantó un aparato de impunidad sin parangón en la historia reciente del país español. La impunidad ha sido generada también con métodos gansteriles que recuerdan el mejor estilo de mafias al acecho. Resulta hoy innegable la anterior cooptación de tribunales para lograr suspender procesos, incluso ante escandalosas evidencias que se hicieron públicas. Por ejemplo la maniobra de inhabilitar al juez Baltasar Garzón cuando se destapó el caso Gürtel, un caso que por cierto recuerda en mucho al caso guatemalteco de Cooptación del Estado descubierto por la CICIG. La trama Gürtel evidencia también el financiamiento ilícito del Partido Popular con el agravante de utilizar fondos públicos y estructuras del Estado. El dirigente máximo del partido Podemos, Pablo Iglesias, acorraló a Rajoy hace un tiempo preguntándole abiertamente en el Parlamento: “¿En qué momento se enteró usted de la financiación irregular de su partido?” Mariano Rajoy no pudo negar ni siquiera contestar y su entrabamiento trató de repararlo con la retórica de retorcer hechos y alegar desconocimiento.

Pero tenemos un nombre más que rezuma cosas mal habidas, mal llevadas: Luis Francisco Bárcenas Gutiérrez, nombrado por Rajoy tesorero del partido e inmiscuido y descubierto en una trama de construcción de estructuras ocultas de corrupción en el Estado utilizando las instituciones y los canales del Partido Popular. Bárcenas incluyó en sus operativos a su propio padre y a su esposa. A Bárcenas se le imputa también pago de sobresueldos y manejo de dinero negro.

A Mariano Rajoy lo alcanzó la historia y le han cobrado las facturas de años de mentiras y retórica agresiva. El Partido Popular ha sido desnudado en su esencia: organización para la corrupción con una historia que arranca con el mismo José María Aznar cuyos cercanos colaboradores Rodrigo Rato, de Jaume Matas y Eduardo Zaplana están sometidos a procesos. Lo anterior implica el papel original de Aznar como capitán del buque de los corruptos que ahora se hunde. Una línea de corrupción política que podría definirse con tres nombres claves: Aznar, Rajoy y Bárcenas. De ahí que resulte válido afirmar y advertir a los seguidores guatemaltecos de Aznar que es hora de tirar a la basura a ese ídolo caduco y hasta ahora impune. Dime con quién andas y te diré quién eres, reza el refrán con toda razón.

La corrupción ha perdido una batalla en España más todavía no la guerra. La democracia es sin embargo ahora la verdadera ganadora. Las mafias y las estructuras infectadas seguirán de todas maneras sus campañas conspirativas. El control y la fiscalización ciudadana junto al apego de los partidos serios al manejo ético y transparente de las instituciones resultan una garantía sólida. La salida de Mariano Rajoy por la puerta de atrás solo confirma una verdad contemporánea: Todo corrupto tarde o temprano cae, casi como la ley de gravitación universal. Partidos corruptos con financiamientos ilícitos deben desaparecer de la faz de la tierra. Mandatarios corruptos deben ser expulsados del poder.

Etiquetas: