Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Año: 2028 – Pronóstico del clima: Más lluvia y severo calor (traducido a pérdida de cosechas, inundaciones, plagas y enfermedades)

El país experimentará severos cambios climáticos en la década siguiente, según lo previsto por los expertos. Lluvias intensas y elevadas temperaturas afectarán el territorio nacional. Por esta causa, el Insivumeh ha lanzado la alerta y espera que el Estado tome acciones y se prepare para un futuro no tan lejano (son solo diez años), con recursos y políticas públicas.

Fecha de publicación: 13-05-18
Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt
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En 2028, los candidatos a la presidencia de Guatemala, alcaldes y funcionarios públicos, la tienen complicada. Desde ahora, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) advierte que el clima del país podría traer por tierra cualquier plan improvisado. Tomar a la ligera aumentos de temperatura de hasta cuatro grados centígrados o el incremento de la lluvia, sería de necios. Por eso, desde ahora, los meteorólogos han identificado como estas dos variables podrían vulnerar el territorio.

La alarma no solo es en Guatemala, se trata de una alerta a nivel mundial. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) afirma lo mismo: En el mundo, las condiciones del clima empeoran.

En el estudio Variabilidad y Cambio Climático 2018, elaborado por el Departamento de Investigación y Servicios Climáticos del Insivumeh, los expertos analizaron los registros históricos de la lluvia y las condiciones atmosféricas del territorio nacional y con esa información calcularon que en algunas regiones del país habrá un incremento de la lluvia y de la temperatura en la próxima década.

Eddy Sánchez, director del Insivumeh, explica que el estudio es producto del registro, procesamiento y administración de las bases de datos de ese Instituto, calculadas por medio de monitoreos constantes.

De acuerdo con el estudio, en los últimos 20 años, los ciclos naturales de oscilación en la temperatura y la lluvia se han caracterizado por fuertes variaciones que conducen a extremos climáticos y meteorológicos en distintas partes del planeta.

“El efecto antropogénico (hombre), asociado a la contaminación con gases efecto invernadero, es uno de los generadores de estas marcadas oscilaciones de la variabilidad climática”, dice Sánchez.

Según el experto, para establecer estudios del clima, variabilidad y cambio climático resulta necesario caracterizar un periodo de tiempo “suficientemente extenso” con la finalidad de obtener resultados estadísticos robustos.

Este análisis está sustentado en la línea base o escenario climático de referencia o de comparación. A partir de esta línea de base se determinan los escenarios y proyecciones del clima. En este estudio predominaron datos de la línea base 1971-2000.

Además, la línea base con los escenarios futuros climáticos deben estar ligados por un análisis de la evidencia o signos de cambio, en caso de que existan, añade el experto.

Estas evidencias son observaciones recientes que indiquen cambios estadísticos importantes ante el valor de referencia y que sean coherentes con las proyecciones futuras, afirma Sánchez.

Dos caras

En ese sentido, el estudio Variabilidad y Cambio Climático 2018 evidencia los cambios en el clima, registrados por las 37 estaciones climáticas que funcionan en el país, que podrían afectar las ocho regiones que comprenden el territorio: Caribe, de los Valles de Oriente, Occidente, Boca Costa, Pacífico, Altiplano Central, Franja Transversal del Norte y Norte.

En el caso de la región Caribe, que comprende el departamento de Izabal, la estación Puerto Barrios (con datos de los últimos 43 años) ha reportado un promedio de lluvia acumulada anual de entre 3 mil 230 milímetros (mm) y 3 mil 726 mm. De 1971 a la fecha, se ha elevado a 75.2 mm al año. “En esta zona llueve todo el año”, añade Sánchez.

Factores como ciclones tropicales en la región del mar Caribe, frentes fríos, paso de ondas del Este y fenómenos asociados a la región del océano Atlántico Tropical Norte (ATN) son factores que influyen en el ciclo de lluvia de esta área, explica el experto.

Sánchez menciona que la temperatura también ha aumentado en la región Caribe. De 2001 a 2014 fueron 0.4 centígrados, dice. “La tendencia lineal es que habrá un aumento de 0.02 grados centígrados al año, lo que supone 0.2 grados centígrados en 10 años”, indica.

En la lluvia, el Insivumeh prevé un incremento anual de 14 mm.

Del otro lado de la moneda está la región de los Valles de Oriente con la menor precipitación pluvial acumulada al año. Ahí es donde menos llueve.

La lluvia acumulada se mantiene en promedio entre los 700 y los 1,300 mm, de acuerdo con las estaciones climáticas Asunción Mita y La Fragua, que tiene registros de 43 y 41 años atrás.

La región de los Valles de Oriente (parte de Zacapa, sectores de Chiquimula, El Progreso y Jalapa) es donde menos llueve. Sin embargo, aunque es poco, en este periodo se ha reportado un aumento de 175 a 200 mm anuales, según el Insivumeh.

Pero también, a causa del fenómeno del ‘Niño’, la lluvia podría disminuir entre 250 a 350 mm anuales en la próxima década, lo cual podría ocasionar sequías prolongadas. La temperatura también será más alta. El Insivumeh prevé aumentos entre 2.5 y 4.3 grados centígrados. Algo grave para la región.

Más proyecciones

Asimismo, en las otras seis regiones del país habrán cambios climáticos significativos en los siguientes 10 años, predice el Insivumeh.

Por ejemplo, la región Occidente, la más montañosa del país, que comprende Huehuetenango, Quiché, San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapán, Sololá, Chimaltenango, sectores de Jalapa y de Alta y Baja Verapaz.

Las montañas en esta zona tienen altitudes entre 2 mil 500 y 3 mil 500 metros sobre el nivel del mar, lo que genera una gran diversidad de microclimas. Hay climas que varían de templado a semifrío, explica Sánchez. “Esta región además está densamente poblada. Por esta razón, las acciones humanas y el avance de la frontera agrícola se convierten en un factor de variación apreciable”, añade el director del Insivumeh.

En la región Occidente, la lluvia es de baja a media en intensidad y es de mayo a octubre que se reporta el mayor índice de precipitación pluvial.

La temperatura, en tanto, registra los niveles más bajos del país en algunos puntos. Como las partes más altas.

En esta región, explica Sánchez, hay una franja desde la frontera con México a la altura de límite entre Huehuetenango y San Marcos y que se extiende hasta el extremo noroccidental de Jalapa, donde se localizan las menores altitudes. Define un eje de simetría entre los climas de la región Norte y Sur. “Allí se registran las temperaturas más altas del Altiplano y hay poca lluvia en algunas épocas del año”, agrega el experto.

El promedio de lluvia acumulada en esta región es de 800 a 1,200 mm anuales, según las estaciones Labor Ovalle y Huehuetenango, con registros de hace 43 y 42 años. Pero, en las últimas décadas la precipitación pluvial se ha incrementado de 115 a 130 mm cada año.

El comportamiento de la temperatura también muestra aumento a partir de 1990, indica Sánchez. Más cuando se trata de años afectados por el fenómeno del ‘Niño’.

De acuerdo con el estudio, en los siguientes 10 años, la lluvia anual acumulada aumentaría entre 4.9 y 5.3 mm y la temperatura entre 0.06 a 0.063 grados centígrados cada año.

La Boca Costa

La región de la Boca Costa está localizada en una angosta franja de territorio que transversalmente se extiende desde San Marcos hasta Santa Rosa. “Está situada en la ladera montañosa, en el descenso desde el Altiplano hacia la planicie costera del Pacífico”, señala Sánchez.

 

 

Así como sucede con la región Transversal del Norte, en esta zona se registran los mayores índices de precipitación pluval en el país.

Mientras que los niveles de temperatura aumentan, a medida que se desciende al litoral. Alcanzan cierta estabilidad en las regiones cercanas al mar, explica el experto.

La lluvia está bien caracterizada en la Boca Costa: es escasa en los primeros meses del año y se intensifica a partir de mayo. Al año, se registran entre 3 mil 100 y 4 mil mm de lluvia acumulada, con un aumento en toda la región de 190 a 660 mm acumulados en las últimas décadas.

De acuerdo con el estudio del Insivumeh, en los siguientes diez años la lluvia aumentará en esta zona entre 3 y 34 mm al año, y la temperatura 0.01 a 0.04 grados centígrados anuales.

La región Costa del Pacífico también ocupa una parte de San Marcos que se extiende hasta Jutiapa. Desciende de 600 a 0 metros sobre el nivel del mar. La lluvia es menos intensa que en la Boca Costa y tiende a disminuir conforme se acerca al litoral marítimo. Los registros de temperatura son altos, afirma Sánchez.

Esta zona reporta lluvia anual caracterizada entre los 1,200 y 1,700 mm. Pero, los datos del Insivumeh registran aumentos de entre 286 y 215.8 mm en los últimos años en toda el área.

El estudio Variabilidad y Cambio Climático 2018 evidencia un aumento de la precipitación pluvial de 15 a 29 mm al año, lo que significaría que cada vez se registrarán “eventos de mayor intensidad” y menos días con lluvia, lo cual resulta alarmante para la agricultura de la zona, añade Sánchez.

La temperatura aumentaría de 0.02 a 0.03 grados centígrados al año, lo que potencializa una menor reducción de la cantidad de agua en el suelo, añade Sánchez.

La región del Altiplano Central con un promedio de lluvia acumulada de entre 900 y 1,200 mm anuales, también registra un aumento en la precipitación pluvial, en promedio, de 214.6 y 240 mm cada año a nivel regional. La temperatura se ha elevado en las décadas pasadas de 0.03 a 0.04 grados centígrados.

El Insivumeh calcula que para 2028, la temperatura se habrá incrementado entre 0.3 y 0.4 grados centígrados. “Esto causará una modificación en los patrones de la lluvia, así como en el desplazamiento de especies. Además se espera la aparición de nuevas enfermedades y plagas en esta zona”, advierte el experto.

Las últimas dos

La región Franja Transversal del Norte está establecida en la ladera montañosa localizada en Huehuetenango, Quiché, Izabal y Alta Verapaz. Las altitudes oscilan entre los 900 y 2 mil metros sobre el nivel del mar. “Esta región es muy lluviosa”, indica Sánchez. Los registros más altos los obtienen las estaciones climáticas de junio a octubre, en tanto, los niveles de temperatura descienden conforme aumenta la altitud. Las más altas se reportan entre mayo y septiembre.

Esta región se caracteriza por un promedio de lluvia entre 1,929 y 2 mil 634 mm acumulados al año. En la actualidad, el Insivumeh registró un aumento de 200 mm en toda el área. No obstante, la zona es muy sensible al fenómeno del Niño, lo cual provocaría déficit hídrico.

De acuerdo con el estudio del Insivumeh, en la década siguiente la lluvia aumentará 10.4 mm al año, esto causará tormentas severas y con ello, crecerán los ríos y habrá inundaciones. Los cultivos quedarían destruidos igual que la infraestructura, señala el documento.

Mientras tanto, la región Norte comprende la planicie de Petén. Las altitudes oscilan entre los 0 y 900 metros sobre el nivel del mar. El ascenso se produce mientras se interna en territorio petenero, señala el Insivumeh. “Es una zona muy lluviosa. Llueve todo el año”, indica Sánchez. El promedio anual de lluvia acumulada es de entre 1,559 y 1,718.2 mm. En la última década, el nivel de lluvia ha aumentado en 751.9 mm.

De acuerdo con Sánchez, la región Norte ha tenido una particularidad en el patrón de lluvia en los últimos 15 años y por ello ha incrementado el nivel en un 600 por ciento.

En tanto, la temperatura promedio varía entre los 20 y 30 grados centígrados.

Sánchez menciona que el fenómeno del Niño no causa mayor impacto en el régimen de lluvia de la región Norte, pero sí el enfriamiento de la región del océano Atlántico Tropical Norte (ATN) por la relación que existe entre la temperatura y la actividad cíclica.

Para 2028, los meteorólogos preven un aumento de lluvia de 39 mm anuales, lo que ocasionará inundaciones. Se perderán cosechas y la infraestructura quedará gravemente dañada. La temperatura también se elevará 0.4 grados centígrados. No es el mejor escenario, es uno grave.

37 estaciones
climáticas hay en Guatemala con registros de datos de 43 años (11), 42 años (5), 41 años (3), 40 años (8) y 39 años (4). Las restantes cuatro reportan datos desde hace 39, 38, 36 y 33 años.

Cálculo
> La Organización Meteorológica Mundial (OMM) recomendó el uso de periodos estándares para caracterizar el clima actual de una región y hacerlo comparable estadísticamente con otro.
Estos periodos se conocen como “Normales Climatológicas Reglamentarias” y son medias de datos calculados para un periodo de 30 años consecutivos a partir del 1 de enero de 1901.
En Guatemala la mayor disponibilidad de datos y por ser los más cercanos en el tiempo son del periodo de 1971 a 2000.

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