[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Domingo

Hada, rectora. Recuperar la academia, enfrentar la corrupción


foto-articulo-Domingo

El 2, 3 y 4 de mayo se realizarán las elecciones para Rector de la Universidad de San Carlos.

Las opciones están claras: una opción, la de Hada Alvarado, representa la posibilidad de un cambio hacia la reforma académica y la lucha contra la corrupción interna; en tanto que las otras dos opciones, Murphy Paiz y Carlos Sierra, representan la continuidad del pacto de corruptos a lo interno de la Universidad, una dictadura que se extiende por 12 años. Votar por Paiz o Sierra representan la continuidad y el retorno del gran padrino, el capo de capos: Estuardo Gálvez, el hombre que intermedió –con Patriota y Lider– para que estos se hicieran con el control de las Cortes de Apelaciones que ahora tenemos. Y así como este, con otros organismos de Estado que se hallan cooptados a favor del pacto de corruptos.

Murphy Paiz y Carlos Sierra son dos versiones del mismo proyecto de rectoría que viene de los tiempos de Estuardo Gálvez (2008-2014). El actual rector, Carlos Alvarado, fue, durante los ocho años de Gálvez, su mano derecha, su secretario general. Pero hubo una ruptura, hacia 2015, porque Gálvez, aunque ya no estaba en el cargo, exigía mantener privilegios y el control sobre varios negocios, lo que ya no se podía, pero no por una convicción de transparencia, sino porque temían que la dinámica de la lucha contra la corrupción se los llevara a ellos. Lo que desde ese tiempo ha estado a punto de suceder: saben que con tantos negocios sucios tienen la soga al cuello.

En la Universidad hay prácticas escandalosas: los setenta y tantos asesores, repartidos en la rectoría, donde entra el exrector saliente, que se va con jubilación y, de una vez, su contrato 0-29; práctica que también absorbe a exdecanos y a exdirectores de Escuelas que han sido “leales” al gran cacique. Y así como esto están los clanes familiares (los Alvarado, los Gálvez, los Cabrera), porque cada cacique reparte puestos para sus familiares en diversas unidades académicas, a través de intercambios con decanos; y allí también entran, como no podían faltar, las amantes. La Universidad sería –cuando la justicia llegue– la verdadera Caja de Pandora; que haría quedar chiquito lo que pasa en la Municipalidad de Guatemala.

Todo cambió con la coyuntura desatada en abril de 2015. Este tiempo cimbró las dinámicas corruptas que hasta entonces prevalecían en la órbita de la Universidad de San Carlos, particularmente en la rectoría. Esto hizo que los patrones, estos caciques de la academia, prefirieran volver a aparentar ser doctores. Como afirmamos hace tiempo, hay decanos a quienes sus subordinados no saben si llamarles patrón, como en las organizaciones criminales, o doctor. La coyuntura de 2015 les dejó con la lengua de fuera, asustados; sintieron como que la fiesta se les había acabado. Pero quedaban rastros de las operaciones fraudulentas de antes: por ejemplo, el préstamo por US$120 millones de los Estados Unidos para infraestructura, que no se aprobó en el Congreso, había sido ya negociado con diputados corruptos de Lider y Patriota, quienes se habían hecho con predios, que después iban a ser vendidos a precios estratosféricos, al mejor estilo de “te apruebo tu préstamo, pero me dejás tajaditas”. Hay otro terreno, en la zona 18, que fue comprado, a pesar de la sobrevaloración de su costo, y tal era la ambición que pasó por alto el estudio de suelos, pero que ahora, cuando llegó la hora de la construcción, resulta que no es apto para la obra que allí debió hacerse. En este caso se presentó la denuncia digna del Director del Instituto que a lo interno de la Universidad se encarga de estos estudios, un gran ejemplo de la gente valiente que todavía se hallaba en la Universidad. Y otras operaciones similares, en Quetzaltenango. Fue por ello que el actual rector, Carlos Alvarado, terminó declinando su reelección. Son mafiosos, pero no babosos.

Paiz y Sierra son herederos directos del actuar corrupto de los 12 años de rectoría a cargo de Gálvez y Alvarado. Una mezcla de gánsteres de la política, aliados de las mafias estudiantiles, Guiligan, Jorge Mario García, “los gatos”, Menocal, de la hermandad de derecho, el huiteco, el bodoque, y el break, los jamones, el decano de humanidades, “Al Capone” Mazariegos, el decano de económicas, Luis “Gambino” Suárez, los exjefes del Partido Patriota y Lider, e intereses de poderosas constructoras, que financian las millonarias campañas que han sostenido durante años estos dos señores.

Hada Alvarado tiene una trayectoria universitaria limpia, intachable. Es una académica que conoce la realidad de los estudiantes y de los profesores y que está comprometida con desatar los procesos de cambio que la Universidad, con urgencia, necesita. Por eso, en esta ocasión, les invito, no solo a votar por ella, sino a acercarse y apoyar a sus distintas estructuras organizativas. Estas semanas que quedan, uno cuantos días ya, son decisivas para lograr el cambio que se necesita. No es fácil y lo tenemos todo en contra. Pero ¿quién dijo que derrotar a esas poderosas estructuras clientelares arraigadas durante tanto tiempo, construidas bajo un esquema que le ha drenado recursos a la actividad académica, iba a ser cosa fácil? Es el momento de decir aquí estamos, ¿qué podemos hacer?, ¿cómo apoyamos?, ¿qué se necesita? Derrotar a estos que pretenden comprar su voto a cambio de la continuidad de este proyecto mafioso que tanto mal le ha hecho a la Universidad, a través de edecanes, el control de las plazas de profesores, el mantenimiento de estos ejércitos de profesores interinos, las comilonas y el licor, basta ya. Que el cambio llegue a la Universidad.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Editorial
Día Internacional de la Neutralidad
noticia Andrea Paola
El famoso futbolista que pasó de jugar un Mundial con Uruguay a ser mesero en una pizzería

Él es Darío Silva , un famoso futbolista sudamericano que fue parte de La Celeste en el mundial de Corea-Japón 2002 y jugó en el fútbol de Italia, España e Inglaterra. Ahora trabaja en un restaurante de Málaga.

noticia Aquiles Faillace
Corrupción obscena y pornográfica

Con descaro y desfachatez hasta nos presumen de lo que roban.



Más en esta sección

La ofensa como detonante

otras-noticias

Series y películas que saldrán del catálogo de Netflix

otras-noticias

Llega el adorable y gigantesco amigo Clifford

otras-noticias

Publicidad