Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Domingo

Días llenos de música

Estudiar música en Guatemala es privilegio de pocos. En el Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara” y otros centros especializados como la Escuela Municipal de Música, niños y jóvenes consiguen un lugar y aprenden a tocar un instrumento con técnica y maestría. También está la Orquesta Sinfónica Juvenil Intercultural (OSJI), un proyecto que integra a talentosos jóvenes por medio de convocatorias anuales. Los músicos ofrecen su mejor cara cuando aplican, porque ninguno quiere quedar afuera, todos ansían un puesto en ese campamento donde los días están llenos de música. Desde que el sol sale hasta el anochecer, caminan entre acordes y partituras.

Fecha de publicación: 15-04-18
Por: Claudia Méndez Villaseñor cmendezv@elperiodico.com.gt
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Panajachel, Sololá. Casa Contenta. El centro recreativo estatal fue ocupado por docenas de muchachos y el ambiente se cargó de notas musicales que explotaron en bellísimas piezas de música clásica y contemporánea. La suave mano guiaba una orquesta compuesta por 95 jóvenes, de entre 14 y 30 años, originarios de 44 municipios del país. La mayoría eran desconocidos que compartían por primera vez un lugar en común, pero una vez sentados, cada uno en su puesto, parecieron reconocerse, como sí se conocieran de toda la vida.

Concentrados observaron el gracioso movimiento que dirigía cada uno de los episodios, o esa intensa pasión que los llevó a dar mayores saltos. Apenas y respiraron para no romper la armonía. En ese momento, ni una mosca o un zancudo consiguió romper el hechizo. La música hizo magia. Comenzó el campamento.

Del 3 al 13 de enero fue programado en Panajachel, el IV Campamento Nacional de la Orquesta Sinfónica Juvenil Intercultural (OSJI) dirigido por el maestro Dieter Lehnhoff y el pianista Günter Albers, asistente musical de la Ópera Estatal de Berlín. El municipio ubicado frente al lago de Atitlán fue elegido como un punto intermedio, entre las comunidades donde viven los asistentes, algunos originarios del Altiplano, las Verapaces, la Costa Sur y la Capital.

El día de trabajo arrancaba a las 7:00 horas con el desayuno, en un amplio salón los muchachos compartían uno de los ratos libres de la jornada. Luego a cumplir el estricto horario que concluía pasadas las 22:00 horas, que incluía ensayos con la orquesta completa, clases con maestros individuales, música de cámara y técnicas por instrumento.

“La vivencia en este campamento es importante porque los inspira a compartir experiencias con otros jóvenes que quieren dedicarse a la música. La música ennoblece y eso se contagia”, explicó Dieter Lehnhoff, director musical del grupo.

El maestro Lehnhoff recordó que el primer día los muchachos “estaban fríos, oxidados”. Pero al tercero hubo “un cambio extraordinario”. “Fue notable su calidad artística y el compromiso de cada uno”, mencionó. En el séptimo día había “soltura y un dominio asombroso”. “La sonoridad es lo más elocuente”. Esto, por la calidad de la enseñanza y el empeño de los muchachos, indicó.

Al escuchar las horas de ejercicios y ensayos, las palabras del talentoso músico vuelven a la mente: lo que se apreció en el salón de Casa Contenta resultó semejante a la presentación en una gran sala de teatro o una concha acústica. Cada instrumento se acopló con precisión en el colectivo, los vientos, las cuerdas, el estruendo de la percusión. Era armonía, vida.

De Indalecio Castro, los jóvenes conocían poco (igual que la mayoría de guatemaltecos) por eso fue un momento crucial cuando el grupo escuchó por primera vez completa la sinfonía de Gran La Exposición, que ganó en 1894, la Medalla de Oro de la Feria Internacional de Chicago. “Indalecio Castro, era el maestro de Capilla de la iglesia de Santo Domingo, en Mixco”, afirmó Lehnhoff. Más tarde fue alcalde de Mixco.

El musicólogo escribió en 1995, el artículo Renace la Sinfonía La Exposición de Indalecio Castro (1839-1911), en el Anuario Musical de la Universidad Rafael Landívar (URL) y señaló que pese al premio internacional, la obra nunca se escuchó en Guatemala.

Castro había bautizado la pieza como Inspiración de un Aldeano, pero a sugerencia de un amigo le cambió el nombre a Gran Sinfonía La Exposición y se animó a enviarla a Estados Unidos en 1893. “La Feria Internacional de Chicago fue organizada en honor a los 400 años del descubrimiento de América, recibió la medalla y un diploma”, añadió Lehnhoff.

Esta pieza fue restaurada en el Instituto de Musicología de la URL ya que, la parte original de violines segundos se había perdido, escribió el musicólogo en esa publicación.

De acuerdo con Lehnhoff la obra de Castro “es una magnífica composición cuya atmósfera teatral refleja la afición por la zarzuela y la Ópera italiana cultivadas en Guatemala en la segunda mitad del siglo XIX”.

Durante el campamento, la pieza del músico mixqueño hacía recordar por momentos, los bailes espléndidos de la Corte cuando comenzaba un tiempo de vals finamente interpretado por el grupo.

Con los clásicos

La sorpresa fue Indalecio Castro, pero los jóvenes también dedicaron extensas jornadas a la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák, la Obertura Coreolano de Beethoven y la Fanfarria para la Filarmónica de Viena de Strauss, así como hermosas piezas de Mozart, Haydn, Arthur Bird y Obertura Caribe, del maestro Lehnhoff, una pieza que relata las vivencias del pueblo garífuna. “Tiene un carácter de premonición de que algo grande va a suceder, es música postmoderna”, reconoció el músico.

Quienes estudian un instrumento practicaron casi dos horas diarias, sumado a los ejercicios que exigían cada maestro en el campamento hasta dominar cada partitura de las obras.

Lola Spillari, responsable del IV Campamento Nacional de la OSJM consideró que con este proyecto creció la inquietud sobre cómo captar todo el potencial de jóvenes involucrados en la música. Desde las primeras convocatorias hubo respuesta de muchachos de distintos puntos del país. “Por eso hemos visto su crecimiento”, indicó.

Spillari contó que en 2012, Arnoldo Kuestermann, fundador de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) escuchó la Orquesta Juvenil Iberoamericana de Venezuela y tuvo la idea de hacer algo similar en Guatemala y fue así como se conformó la OSJM con el apoyo del maestro Martín Corletto de la Orquesta Sinfónica Sonidos de Esperanza y la embajada de Alemania. El primer campamento fue organizado en 2014 y participaron 95 jóvenes.

En los siguientes años, el número ha bajado, pero casi siempre repite la experiencia la mitad de los muchachos y el resto son nuevos. “No es un orquesta como tal, sino un ensamble. Los jóvenes reciben partichelas (la parte de la partitura que le corresponde a su instrumento) y tiene que estudiarlas. Es en el campamento que escuchan las piezas completas. Es impresionante porque pareciera como si ensayaran todos juntos”, afirmó. Este se convierte en uno de los mayores retos de los maestros y cada año consiguen superarlo.

En este sentido, César Virgilio, de 28 años, originario de Comunidad Zet, San Juan Sacatepéquez comentó que su experiencia con el corno francés, un instrumento que no le resultaba familiar. Cuando fue invitado al primer campamento, el corno francés le resultó la única opción. El joven forma parte de la Orquesta Sinfónica Sonidos de Esperanza, desde los 18 años y lo suyo es la percusión y el trombón. “No había maestros para esos instrumentos. Quedaba solo el corno francés y lo tomé”. El instrumento lo entusiasmó al punto que hoy no lo deja.

Desde entonces ha participado en los siguientes campamentos. “Mi deseo es hacer música y mi familia me apoyó y están orgullosos”. Tiene ocho hermanos y cuatro son músicos. Su hermano Kevin, hizo una pasantía de tres meses en Berlín para perfeccionar la práctica de la trompeta.

Edwin Gualberto Chiquitó Callejas, de 23 años, vive en Sumpango, Sacatepéquez y toca la flauta desde hace cinco años, Silvia Beatriz Mutzus Chamalé tiene 19 y vive en San Juan Sacatepéquez. Ella se inclinó por el fagot.

Silvia Beatriz contó que ha participado en los cuatro campamentos organizados y trabaja en la actualidad en la Banda Sinfónica Marcial en donde solo hay dos mujeres: ella y una compañera que toca la trompeta. “La experiencia me ha ayudado en lo musical y uno conoce otras personas, no como en el diario vivir. Es emocionante hacer música”, expresó.

En cambio, Edwin Gualberto participó por primera vez, este año, en el encuentro de músicos. El joven estudió música académica en el Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara” y siempre quiso tocar un instrumento. “El primer día, todo era nuevo y extraño, pero luego amanecía y dormía con música. Me absorbía”, relató.

Karin Sum, de 26 años y José Requena de 28, nacieron en Quetzaltenango. La primera toca violín desde hace cuatro años y el segundo tiene siete de tocar violonchello. Se habían visto en Quetzaltenango pero fue en el campamento que hicieron amistad. Karin llegó por primera vez este año, mientras que para José era el tercero.

“Es una buena experiencia por el lado del crecimiento, pero también por el cultural, son distintas las costumbres de cada uno”, indicó la joven.

Ashly Chilín, de 18 años y Josué Villacinda de 19, ambos de la capital, fueron de los participantes de menor edad. Ashly se interesó en la flauta transversal desde los ocho años y Josué en la viola desde los 13. Los muchachos se conocieron en la Escuela Municipal de Música, en la zona 1.

“Creo que en todo el campamento hay la convicción de autosuperarse y crecer en lo técnico y la interpretación. Se crean nuevas amistades con otros músicos”, comentó Ashly.

Para la mayoría añadió Josué, es la primera experiencia con música académica. “Son piezas difíciles y los maestros son exigentes, quieren que salga todo perfecto, por eso hay que repasar hasta que quede”, agregó.

Progresos notables

El maestro Dieter Lehnhoff refirió que durante el campamento se observan “progresos notables en los jóvenes”. “Cada año siempre hay nuevos. Casi la mitad de la orquesta. Se hace una convocatoria y cada uno debe hacer una audición y enviarla en un video. Cada estudiante se ganó el derecho de admisión en el campamento” aseguró el músico.

De acuerdo con Lehnhoff es esta la dinámica de la OSJM ya que, no es posible mantener un grupo que se reúna cada semana o una vez al mes debido a que los participantes viven en distintas localidades. Sin embargo, esa distancia hace que las amistades que se forman en el campamento sean duraderas. “Cuando se vuelven a ver o se juntan es motivo de mucha alegría y luego hacen nuevas”, mencionó.

“Las dos semanas que dura el campamento es un envión, un impulso importante en la carrera musical de los estudiantes. Hay iniciativas a nivel nacional y municipal pero esta es la más ambiciosa porque involucra a jóvenes de todo el país”, añadió Lehnhoff.

Durante los diez días de campamento los muchachos consiguieron 20 minutos libres para jugar una chamusca. “Después de la chamusquita siguieron con la música. Decían queremos seguir, seguir, tocando” recordó el maestro.

“Les pregunté si no estaban muy cansados y me contestaron que no, que querían seguir. Así fue, seguimos”, confesó Lehnhoff.

Dónde estudiar

Todos los conservatorios ofrecen Bachillerato en Arte con especilización en un instrumento (plan diario), programa de cursos libres, diplomados y plan fin de semana.

Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara”

3a. avenida 4-61, zona 1, Guatemala, Ciudad. Tel.: 2232-8726.

Conservatorio Regional de Música de Mixco

4a. calle 4-02, zona 1, Mixco Tel.: 4222-6102.

Conservatorio de Música de Occidente “Jesús Castillo”

Diagonal 5, 9-19, zona 1, Quetzaltenango. Tels.: 5594-3211 / 7761-4029.

Conservatorio de Santa Catarina Pinula

1a. calle final 5-50, zona 1, Santa Catarina Pinula. Tel.: 5704-8116.

Conservatorio Regional de Música “Gumercindo Palacios Flores”

4a. avenida 0-49, colonia Alvarado, zona 5, Huehuetenango. Tel.: 7764-0593.

Conservatorio Regional de Música “Alejandro Fidel Orozco Godínez”

4a. calle (29 de Junio) acceso 5, 4-41, zona 2, San Pedro Sacatepéquez. Tel.: 4476-7349.

Conservatorio Regional de Música “Eulalio Samayoa”

3a. avenida 9-00, zona 1, Escuintla, Centro Cultural Arístides Crespo Villegas. Tel.: 4140-9336.

Conservatorio Regional de Música “Noh Petén”

Castillo de Arismendi, Parque Central de Isla de Flores, Petén. Tel.: 5699-8631.

Además:

Centro Regional de Arte “Basilio Eliseo de León Rosales”

Barrio San Bartolo Molino Belén, Sololá. Tel.: 5692-4945.

Escuela Municipal de Música

7a. avenida 11-67, zona 1, Guatemala, Ciudad. Tel.: 2251-3898.

Importancia de la música

1. Obliga al cerebro a un reto cognitivo del estudiante, porque está sometido al aprendizaje de estructuras particulares como: lenguaje musical, el conocimiento del instrumento que toca y su integración a este.
2. La música académica requiere el conocimiento de varios instrumentos y la interacción con los mismos.
3. La música desarrolla el hemisferio derecho del cerebro, el de la intuición y la inteligencia.
Fuente. Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara”.

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