Miércoles 12 DE Diciembre DE 2018
Domingo

Elecciones mágicas

Fecha de publicación: 18-03-18
fotoarte: Jorge de León > Elperiódico Por: Edelberto Torres-Rivas
Más noticias que te pueden interesar

Pensando en las elecciones que ya vienen (2019) hay mucho por hacer. Lo primero es recordar que estas próximas elecciones pueden ser las primeras de una nueva época, que tuvo sus momentos disolventes en los últimos meses de 2015. La juventud, pensando en las elecciones que ya vienen, tiene mucho por hacer.

A comienzos del 2016 tomó posesión un new comer, no desconocido sino mal conocido. El gobierno de Jimmy Morales no cuenta sino como transición pasiva de un gobierno sin equipo ni programa y que en consecuencia no forma parte de ningún proyecto. A los jóvenes de Guatemala les recordamos que estamos en una época vital, es el momento de la modernización política y de la renovación social, hasta sus raíces. Para que la democracia produzca amigos hay que crear ya partidos políticos democráticos, jóvenes que sean expresión de nuevos actores. Las elecciones democráticas también engendran sus propios enemigos. Todo ello tiene referencias al pasado de la vieja política, los que han hecho de los viejos partidos una cadena de ilegalidades y negocios que aparecen en el ambiente de la corrupción. En la vieja política las elecciones se realizan al margen de la vida social y política plena, presentando tensiones entre las dimensiones de la edad y los intereses de los viejos partidos. Decir que este es el momento de la juventud es cierto pero insuficiente, se necesita más pueblo que alcance a cubrir como mayoría alternativa las necesidades de la democracia política que tiene la sociedad.

Ya vienen las elecciones y la lucha por la democracia adquiere esta vez características nuevas. Desde hace varias décadas en Guatemala, se entró en el esperado período de los gobiernos civiles, electos, escogidos de una élite formal, auto reclutada, sin formación política. ¿Cómo se escogen los candidatos que luego se eligen? Hay varios métodos que la democracia propone, conforme el recurso de la democracia interna. Ningún partido los practica, por lo que resulta inevitable que los candidatos propietarios del equipo sea los ungidos como candidatos.

Hace varios años experimentamos una crisis de Estado, un enfrentamiento armado interno, que destruyó convicciones democráticas y estimuló el uso de la violencia, de la cultura política del éxito del picareta o del matón. El aura de un conflicto armado legitima esa cultura política y “afloja” el entendimiento por la burocracia de sus funciones claves, de su unidad política. El enfrentamiento dividió a los guatemaltecos, con cultivos de odio, y formó un Ejército distante del ideal nacional. El resultado es un agudo debilitamiento del Estado y de su autoridad, del funcionamiento y la tensión en su interior, con la existencia de sectores de la sociedad en donde habita el narconegocio. Estas son las narcodemocracias difíciles de gobernar.

Allí hay varias vetas que han corrompido la independencia del sector público. ¿Cómo se castiga la corrupción en una democracia? Las manifestaciones visibles han explotado en formas de corrupción, crimen, impunidad en torno a las drogas prohibidas y variantes del contrabando. El mercado de las drogas ha penetrado el Estado y de hecho todos los segmentos sociales y políticos donde se juega el poder. Se han corrompido hasta los tuétanos, con mayor intensidad, muchos políticos de la generación del 2000, desde el Congreso, los municipios y los servicios públicos, en connivencia con miembros el sector privado.

Las elecciones se han contaminado del mal nacional con la incompetencia y el fraude, que fueron factores de la crisis del régimen militar-civil. Y para no perder el trote del castigo que recibe el país con sus gobernantes, el voto popular le negó las simpatías a Baldizón y el 7 de septiembre, se volcó por Jimmy Morales, ciudadano insonoro, sombrío, protervo. La debilidad del país ha continuado con la destrucción de su institucionalidad, sin conciencia próxima a lo que se debe hacer.

Las elecciones de 2019 se realizarán con muchos candidatos jóvenes. Habrá muchos partidos, 14 o 15 ya existentes, 4 o 5 nuevos, y varios en la carrera de la inscripción. Las campañas no han sido alegres ni educativas, sino necias, producen pobres resultados para la democracia porque de hecho no hay partidos políticos y solo políticos a la carta, sin principios o programa. Los políticos parecieran descontar de sus necesidades una activa e intensa actividad partidaria. Hasta hoy día no hay alguno que se haya reelegido y son pocos los que lo intentan por tercera vez.

Se tiene un “permiso” para jugar a las elecciones libres. Cuando este juego competitivo se maneja honradamente permite identificar mayorías/minorías, que eligen a quienes nos van a gobernar. En Guatemala no tenemos un sistema político porque no hemos podido crear partidos políticos estables. Son ocho presidentes que han gobernado propuestos por ocho partidos que mueren después de terminar su periodo. Ahora hay varios grupos que están formando partidos, con más entusiasmo que recursos. Queremos formarlos, en un ambiente de alegría, llamar a todos los grupos y partidos jóvenes para crear un ambiente amigable, pacífico, sin polarizaciones, sin revivir odios. Hacen falta nuevos partidos modernos, una Ley Electoral y de Partidos Políticos reformada, pero sobre todo ciudadanos formados en el civismo, en el respeto a la ley y al prójimo, en el amor a la patria Guatemala. En el cuadro siguiente se muestran las recientes adhesiones a los comités pro partido, en donde se muestra que algunos aventajan a otros.

Número de afiliados o adherentes por organización política

PARTIDO POPULAR (POPULAR) 7,255
AVANZA (AVANZA) 23,503
MOVIMIENTO PARA LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS (MLP) 18,845
PARTIDO HUMANISTA DE GUATEMALA (PHG) 17,276
PARTIDO REVOLUCIÓN ORGANIZADA (PRO) 238
PROSPERIDAD CIUDADANA (PC) 152
MOVIMIENTO SEMILLA (SEMILLA) 3,548
LIBRE (LIBRE) 1,967
Fuente: Tribunal Supremo Electoral. Consultado el 7 de marzo de 2018.

Etiquetas: