Miércoles 20 DE Junio DE 2018
Domingo

¿Hasta cuándo abusarán de nuestra paciencia?

Fecha de publicación: 11-03-18
Por: Jaime Barrios Carrillo
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“¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?”. Cicerón.

El senado romano, guardando todas las distancias, sería un equivalente al Congreso de Guatemala. Era por épocas un nido de intrigas y de conspiraciones. El senador Cicerón lo denuncia a la vez que pide un compromiso mayor de la ciudadanía, advirtiendo que no deben dejarse las manos libres a los corruptos.

Un pasaje clásico de la antigüedad latina son los discursos de Cicerón llamados Las Catilinarias o cuatro memorables alocuciones pronunciadas en el año 63 a.C. Fueron el medio discursivo para criticar y evidenciar al senador Catilina en sus intentos de dar un golpe de Estado. Catilina intentaba imponerse con sobornos. También con conspiraciones soliviantando al Ejército. Cicerón, maestro absoluto de la oratoria hizo imposible las manipulaciones del corrupto y autoritario Catilina y no se lograron sus propósitos aviesos. La apertura retórica de Las Catilinarias apela al sentido común de la ciudadanía y demanda la valentía cívica para detener al corrupto, al mismo tiempo que le pregunta a la ciudadanía:

“¿Hasta cuándo Catilina abusará de nuestra paciencia?”.

De esta manera Cicerón resaltaba que el verdadero poder reside en el pueblo, en los ciudadanos, en la sociedad y no en los políticos corruptos y ladrones. En otras palabras lo que Cicerón le decía a sus contemporáneos era: “somos nosotros los ciudadanos los que permitimos o no permitimos”.

Casi un siglo después de la conspiración de Catilina, el emperador Calígula, conocido por su crueldad extrema, llegó a obsesionarse por su caballo Incitatus. Se le construyó al potro un establo propio que parecía un palacio. Tenía sirvientes que lo alimentaban y cuidaban. El extremo escandaloso llegó con el nombramiento de Incitatus como senador de la República.

Dos mil después del “senador” romano Incitatus, en la República de Guatemala, tenemos un Congreso lleno de catilinas e incitatus. Es decir, corruptos y bestias. Insensibles, de un narcisismo primario de escándalo que se rige por la doble moral y el descaro. Los pactos de corruptos y caballos resultan cada vez más patéticos. También cada vez más antinacionales y ponen en peligro la integridad de las instituciones.

La lamentable función que dieron los incitatus guatemaltecos en el Congreso, el Día Internacional de la Mujer, pasará a la historia como uno de los más lamentables pasajes de la unión y mezcla del descaro, la corrupción y la falta de ética.

En los palcos vociferaban una docena de fascistas, apoyando a la Canciller de la corrupción en una interpelación que no fue bien llevada por la oposición al no haber preparado bien el cuestionario. Al mismo tiempo que el Catilina Arzú callaba a los diputados interpeladores cuando se tocaban puntos medulares, como el papel de la canciller Sandra Jovel y del gobierno en la lucha contra la corrupción, en general, y la conspiración contra la CICIG, el comisionado Iván Velásquez en particular.

Pero lo que superó todos los parámetros de la decencia, fue el bochornoso espectáculo inicial, cuando un diputado de la oposición, antes de comenzar la interpelación a la Canciller, pidió un minuto de silencio por cumplirse el primer aniversario de la masacre de 41 niñas en el Hogar Seguro. La banda de incitatus FNC y otros caballos por el estilo, comenzaron a abuchear al diputado que pedía el minuto de silencio. Fue un momento de vergüenza nacional donde se evidenció la total falta de ética y de mínimo respeto por la víctimas de la tragedia. Destaco, con indignación, que el presidente del Congreso, el catilina Arzú, no puso ninguna energía para detener la afrenta abominable que estaban haciendo sus diputados incitatus. En cambio, sería muy enérgico durante la interpelación, para defender a la Canciller de Jimmy Morales.

Por su parte, y dentro del plan de acción de los jamelgos parlamentarios, el incitatus Galdámez se acercó con una rosa en la mano para dársela a la Canciller y felicitarla por el Día Internacional de la Mujer bajo la nube de aplausos de sus colegas equinos en el Congreso de la República Cómica y Cruel de Guatemala.

No cabe más que repetir una frase de las antiquísimas Catilinarias de Cicerón para hacerle una pregunta a los guatemaltecos:

¿Hasta cuándo esta locura seguirá riéndose de nosotros?