Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Domingo

Salve Guatemala

Fecha de publicación: 04-02-18
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: Jaime Barrios Carrillo
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El emblemático poema de Rafael Landívar escrito en 1751 después del terremoto que asolara la ciudad de Guatemala, recobra hoy su épico sentido y esperanza en la reconstrucción de la patria querida (Cara Parens). Todo se levantará y recobrará de los destrozos como un “fénix de inmortal ceniza”.

Siglos después, Miguel Ángel Asturias logra con su pluma afortunada e impecable una paráfrasis del poema landivariano. Exclama nuestro Premio Nobel:

¡Salve, Guatemala del no callado musical silencio!.. ha llegado la hora del hogar sin verdugos, de la vida sin miedo… día venturoso de abrir los brazos todos para echarnos al cuello de la Patria querida y decirle con lluvia de júbilo en los ojos, estás entre tus hijos y ellos están contigo.

El país se hunde en un caótico exterminio paulatino de las instituciones a causa de la cooptación estructural del Estado. La dictadura de la corrupción no tiene escrúpulos en sus intentos por revertir los avances logrados y el avance de la justicia en contra de la impunidad.

El espectáculo antipatriótico de 92 rateros vestidos de diputados con sus banderitas de Guatemala y su desafinada entonación del himno, pasará pronto a la historia como patética expresión de las patadas de ahogado de un aparato criminal incrustado en las instituciones. Aparato encabezado por el mandatario, apoyándose en la banda del FNC en el Congreso. La lente con que el presidente ve el país es marca Carolina Herrera.

Un día antes, dando muestras de desfachatada actitud autoritaria, se reunió Jimmy Morales con los diputados oficialistas a puertas cerradas en el cuartel de Matamoros. Se rompió así la separación constitucional de los poderes del Estado. Se selló el pacto de corruptos que desesperada y vanamente intentan evitar la cárcel y la persecución penal. Al mismo tiempo la demostradamente inepta canciller le hacía los mandados a las mafias en el poder, visitando al secretario general de la ONU, el portugués Guterres, para “quejarse de la CICIG”. Así es como el gobierno “se compromete” en la lucha anticorrupción.

Lamentable que el CACIF tampoco haya sabido cumplir con Guatemala. Hace unos días mostraban públicamente su gran preocupación por “la presunción de inocencia”. El mismo argumento que la canciller llevó como queja a la ONU.

En un acto ante los reservistas del ejército, el señor Álvaro Arzú pronunciaba un discurso de agresividad insensata atacando a la prensa. Sus abiertas amenazas han sido duramente criticadas nacional e internacionalmente. Un nuevo e ilustrativo ejemplo del desprecio por la democracia. La ya penosa “trompa del criollo” en acción, permitiéndonos una paráfrasis de la obra de Severo Martínez.

La ultraderecha fascista, los sectores oscuros del ejército que se recetan bonos ilegales y ascensos nepotistas, empresarios con las colas machucadas y la vieja política encarnada en la reelegida junta directiva de un desprestigiado y anti popular Congreso, convergen en la defensa de las estructuras corruptas incrustadas en el Estado.

Un sector de la izquierda, la vieja y autoritaria pero inefectiva, sin programas ni visión de país, se suma a la reacción corrupta con sus concepciones y análisis maniqueos que ven en la presente lucha contra la impunidad y la corrupción un simple pleito entre sectores oligárquicos, algo totalmente alejado de la realidad concreta. Además desprestigian al movimiento social y a las organizaciones de la sociedad civil que están luchando contra las mafias, acusando, como exactamente lo hace la ultraderecha antidemocrática, de ser criaturas del financiamiento de la fundación Soros. Con el mismo tono de gobiernos no democráticos y fascistoides como el de Hungría. Naturalmente atacan a la CICIG estigmatizándola de “brazo del imperialismo”. Los extremos se juntan.

Es ahora la hora de la unidad de acción. El momento de salvar a Guatemala. El peligro del retroceso de lo avanzado es evidente pero la confianza en el pueblo guatemalteco, tan bien expresado por Miguel Ángel Asturias, es mucho mayor.

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