Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Domingo

El país de la niñez herida

En 2017, murieron por cinco causas violentas 942 guatemaltecos que se ubican en el rango entre los cero y los 19 años de edad. Es la descripción de un escenario violento en donde un aproximado de 8 millones de habitantes deben convivir. Un escenario oscuro que se rige desde las ausentes políticas públicas a favor de la niñez y la juventud.

Fecha de publicación: 04-02-18
Por: Pavel Gerardo Vega pvega@elperiodico.com.gt
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Mientras el presidente Jimmy Morales comienza su tercer año de gobierno enfocado en refugiar a quienes, como él, estén señalados de actos de corrupción; se olvida del refugio para millones de niños, niñas y adolescentes que se convierten en la población más vulnerable por carecer de protección y de la correcta administración de sus derechos humanos por parte del Estado.

Según la proyección para 2017 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población que se ubica entre los cero y los 19 años de edad comprende 8 millones 367 mil 642 habitantes en el país. Ese país que vio morir calcinadas a 41 menores que protestaban por mejores condiciones en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción el 8 de marzo del año pasado.

Fue un escándalo nacional e internacional que indignó a la ciudadanía y empujó denuncias contra autoridades de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia y contra el propio mandatario. Sin embargo, Morales acusó a las niñas de pertenecer a pandillas juveniles y de tener perfiles “peligrosos”, también acusó a las familias de no haberlas instruido con normas y límites. Defendió además a los funcionarios que estaban involucrados en el tema.

Así fue como Jimmy Morales minimizó el incidente, y en el informe de su segundo año de gobierno lo invisibilizó, no lo mencionó. Tampoco señaló alguna pista sobre una nueva política pública para atender los hogares de protección estatal o a la población que se ubica por debajo de los 19 años.

La educación que se desvanece

Un niño que nace en Guatemala está destinado a carecer de una educación pública de calidad y que no cubre todos los niveles establecidos por el Ministerio de Educación (Mineduc). El horizonte para una familia en pobreza, que representa el 59.3 por ciento de la población, según la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), es desolador por la incertidumbre que lo dibuja.

El sistema educativo ha priorizado, durante los últimos años, la cobertura del nivel pre primario y primario, pero conforme incrementan los grados, decrece la atención

El año pasado se registraron 2 millones 100 mil estudiantes en el nivel primario, que en su mayoría cursan los primeros años. En contraste, al último año de diversificado llegaron apenas 148 mil 842, mil menos que en 2016.

Es decir, de 8 millones de niñas, niños y adolescentes, más del 50 por ciento está fuera del sistema educativo. En 2016, los datos expresaban que en el nivel diversificado se atendió a 398 mil 897 jóvenes entre 15 y 19 años, un 22 por ciento del total de ese grupo etario que conforma 1.8 millones de personas.

Este es el contexto en el que viven las niñas, niños y adolescentes en Guatemala. Un contexto de exclusión que los orilla a situaciones de vulnerabilidad extrema y que lacera el tejido social de las comunidades. Así lo explica Sergio Lobos, coordinador del Observatorio de la Niñez de la Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (Ciprodeni), que ha hecho un monitoreo de las estadísticas sobre violencia contra este grupo. Son cifras que alarman, según Lobos, pero que no trascienden para crear políticas públicas en favor de ellos y ellas.

La violencia que mata, maltrata y viola

La Ciprodeni ha analizado las estadísticas del Inacif para comprender la situación de la niñez y la adolescencia desde la perspectiva de la violencia. Para explorar estos datos se destacaron tres sucesos: las muertes violentas, las lesiones por causas violentas y las violaciones sexuales.

Es importante indicar que el Observatorio no toma el total de las personas afectadas por estos sucesos, sino solo algunas causas directas que los provocan. Es así como dan cuenta de que el año pasado se produjeron 942 muertes violentas relacionadas a cinco causas establecidas por Inacif. Fueron lesionadas 4 mil 206 personas vinculadas a cuatro causas violentas, y fueron violadas sexualmente 4 mil 557. El monitoreo solo se enfoca en personas entre los cero y los 19 años de edad.

“A pesar de que hay descenso en las muertes violentas a nivel nacional, hay un incremento en las muertes violentas cuando se desagrega en este rango de edades”, explicó Lobos.

Así lo asegura también el analista de estadísticas de violencia homicida, Carlos Mendoza, quien compara las cifras que registra la Policía Nacional Civil (PNC) sobre muertes violentas de personas de 0 a 17 años en tres años. Según las cifras que ha trabajado Mendoza, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en ese rango de edades en 2015 fue de 5.6, para descender en 2016 con 4.5 y volver a incrementar en 2017 a 4.8.

Son 942 muertes violentas las que identifica el monitoreo. La mayoría, un 76.30 por ciento, fue producto de armas de fuego. Fueron 719 niñas, niños y adolescentes quienes murieron por los impactos de este tipo de armas. Por ahorcamiento murieron cien personas. Este aspecto podría estar relacionado a suicidios, responde Lobos, aunque no se puede especificar porque debe haber una investigación que lo determine. Muertes con armas blancas suman 66, estrangulados fueron 48 y decapitados, siete. Este último dato podría estar vinculado a la violencia de las maras.

Cuando se desagrega por rangos quinquenales, se denota que la mayoría de las víctimas se ubican entre los 15 y los 19 años. Justo el segmento que está menos priorizado por el sistema educativo. El año pasado, por estas cinco causas murieron de forma violenta 743 adolescentes.

En otro aspecto del análisis, la Ciprodeni identifica que 4 mil 206 niñas, niños y adolescentes sufrieron lesiones por causas violentas. En este rubro se catalogan cuatro causas: lesiones relacionadas con maltrato, lesiones por arma de fuego, por arma blanca y lesiones por causas externas. Es la última la que tiene más casos con 79.70 por ciento del total.

Si se desagrega por sexo, las mujeres llevan la mayor carga con 54.30 por ciento de casos. Y cuando se especifican las lesiones relacionadas con maltrato también se perjudica más a las mujeres, pues acumulan el 59.35 por ciento del registro. “Generalmente, los niños sufren la violencia en las calles; pero las niñas las sufren en el ámbito privado”, explica la antropóloga Silvia Trujillo.

Esto se produce como parte del sistema patriarcal que tiene como fundamento la apropiación del cuerpo de la mujer, dijo.

Pero las cifras son más crudas cuando se trata de la violencia sexual. Con 4 mil 557 exámenes médicos realizados por el Inacif, otra vez las mujeres llenan la mayoría de los registros, pues sus casos representan el 90.2 por ciento del total.

Las cifras aumentan cuando las niñas se encuentran entre los diez y los 14 años, las edades en las que sus cuerpos comienzan a expresar los cambios en su sistema reproductor. En ese quinquenio se registran 2 mil casos de violaciones y disminuyen levemente a 1,604 casos en el último quinquenio evaluado, que aglutina a las personas entre los 15 y los 19 años.

“El violador no agrede a las niñas y adolescentes por placer físico, es un mecanismo de control. En esta edad el violador tiene como objetivo hacerle entender a la víctima que ya es momento para que sepa que él domina”, enfatiza la antropóloga. Además, recuerda un informe de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos de 2014, en donde se establece que el 84 por ciento de las agresiones contra 1,500 niñas fueron provocadas por un familiar cercano.

Y como si el panorama no pudiera empeorar, los datos arrojan que 137 menores de un año fueron víctimas de violación sexual durante 2017. Una cifra que ha incrementado, pues en 2016 fueron 57 y en 2015 fueron 13 los casos registrados.

Para Lobos, el Estado toma en cuenta a la juventud hasta que se debe corregir o castigar, es decir, cuando delinquen. Este comentario se puede contrastar con las cifras de detenidos por la PNC, que refiere que fueron aprehendidas 21 mil 455 personas entre los 18 y los 25 años de edad.

“El Estado no trabaja en el interés superior de la niñez desde la primera infancia, es un continuado de violencia. La falta de alimentos, la falta de educación y de seguridad son formas de violencia que propician un escenario para que las y los adolescentes sean víctimas o victimarios en los círculos de la delincuencia”, concluye Trujillo.

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