Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Domingo

2017 y el nuevo año

Jaime  Barrios Carrillo

Fecha de publicación: 17-12-17
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2017 será recordado como un año de tensiones políticas. Podríamos decir en realidad de grandes torpezas políticas, que tienen consecuencias en la calidad de gestión del Estado. Un gobierno no solo inconsistente, sin equipos profesionales y sin rumbo sino penetrado por las mafias. El principal responsable de esta situación es sin duda el presidente Jimmy Morales, que será recordado como uno de los peores mandatarios que hemos tenido. Por su ineficacia, su falta de cancha política y por la ausencia de transparencia.

La ineficiencia se manifiesta patentemente en el estado de las carreteras, en la situación de hospitales y medicinas (a pesar del ‘show’ de arranque con las donaciones que resultaron ser medicamentos pasados), la violencia, el caso terrorífico y no plenamente aclarado de la participación del presidente del Hogar Seguro Virgen de la Asunción y las 48 niñas muertas quemadas o asfixiadas, etcétera. Y desde luego en la escandalosa, por baja, ejecución presupuestaria. En cambio el Ejecutivo y la banda del FCN movieron cielo y tratando de aprobar un Presupuesto doloso y sin candados, es decir las puertas abiertas para la corrupción. Por fortuna fracasaron esta vez.

Un gran error de Jimmy Morales es haberse dejado llevar por la bilis personal y por sus intereses familiares, anteponiéndolos a la gestión pública. Aquí estuvo su gran falla: intentar desarmar el efectivo aparato CICIG/MP a causa de sus razones puramente personales.

Jimmy Morales no está trabajando contra la corrupción. El presidente sigue siendo el principal operador de un aparato que actúa en la penumbra del anonimato, a veces se le denomina ‘la Juntita’, para defender el sistema de corrupción estructural y sellar la impunidad más infame. No debe olvidarse el asunto de los bonos militares y el pago ilegal de casi medio millón que recibió Jimmy.

En su alocada cruzada anti CICIG, Jimmy Morales se ha aliado con grupos oscuros e impulsó a un tal “embajador” Mérida en Estados Unidos para hacer cabildeo contra el magistrado Iván Velásquez. Todo en nombre de dios, del espíritu santo y toda la nomenclatura farisea usada por alienantes iglesias. Morales además no representa tampoco la unidad nacional. Por lo contrario, participa de la maniobra que pretende polarizar ideológicamente a la opinión pública.

Resulta grotesco, aunque explicable por las conexiones del FCN con los viejos partidos eliminados, PP y Lider y las de Jimmy y Mariscal Zavala, que sea el propio presidente de Guatemala quien encabece una campaña para sacar a la CICIG, en lugar de un gobierno que colaborara con la misma en la lucha frontal contra la corrupción.

2017 será recordado también por las grandes movilizaciones nacionales contra la corrupción. Se hizo público, gracias a la prensa honrada, el pacto de corruptos y las maniobras del presidente. A pesar de la fuerza estructural de las mafias enquistadas en el Estado, se les ha dado golpes contundentes y ya no es tan fácil hacer cualquier cosa. Por eso el 2018 será un año clave en esta lucha. Puede ser un año de quiebre, es decir de triunfo de la justicia y debilitamiento de las mafias o puede ser lo contrario: el retorno de las mismas. De ahí la necesidad vigilante de la prensa y la sociedad civil, del empresariado serio, digno y honrado y de los políticos decentes. Esta lucha se decidirá en gran medida en la escogencia del nuevo Fiscal General que sustituirá a Thelma Aldana. Las fuerzas retrógradas, oscuras, fascistoides y desde luego las mafias y los corruptos, están ya confabulando para que se nombre a un fiscal que favorezca la impunidad y permita a la corrupción recuperar el terreno que ha perdido. ¿Vamos a permitir que esto pase?

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