Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Domingo

¿Qué hacer?

Fecha de publicación: 10-12-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: Jaime Barrios Carrillo
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Podríamos hacernos infinitas preguntas sobre la situación del país guatemalteco. Agregamos que en variados aspectos Guatemala está ya sobre diagnosticada. Abundan los informes y las investigaciones. Absolutamente todo coincide que el principal problema es la pobreza, incluso la extrema. ¿Pero qué debería hacerse realmente?

Una pregunta agregada, e inevitable, sería: ¿Es posible salir de la crisis? En otras palabras: ¿Es posible salir de la pobreza y desarrollar el país? ¿A qué plazo? En el largo plazo todos estamos muertos. Las soluciones urgen. Al mismo tiempo resulta una tarea casi imposible alcanzar esos niveles requeridos de la noche a la mañana.

En septiembre de 2015 el pueblo se asqueó de la corrupción. Los impuestos que deberían haberse usado para salvar vidas, educación, carreteras e infraestructura, seguridad, cultura, etcétera pasaban por el filtro de La Línea, por los coladores de Baldetti y Otto. El dinero público en los bolsillos privados. El caso del IGSS y los equipos de diálisis llora sangre. Pacientes fallecidos por causa de las trampas, las compras ficticias, el engaño. Robar dineros públicos en un país sumamente pobre es no solo un delito repugnante sino una falta moral inexcusable. Estamos hablando de un país con gente que físicamente se muere de hambre, especialmente la infancia desnutrida.

La caída del general Otto Pérez Molina y su séquito de corruptos fue un gran paso en nuestra historia. Pero no debe olvidarse que ese mismo presidente fue elegido por millones de guatemaltecos. Los mismos que después votaron por el comediante Jimmy Morales y un nuevo séquito de corruptos y de gente mentirosa y tergiversadora como es la banda del FNC que en el Congreso ha instaurado su cueva de ladrones.

¿Por qué no aprenden los guatemaltecos? Tenemos una raquítica cultura democrática. Conocimientos cívicos precarios. Ignorancia política. Desidia ciudadana. Irresponsabilidad civil. Autoritarismo. Individualismo extremo de la clase media que no conoce qué significa la palabra solidaridad. Una sociedad se compone de socios. Guatemala es una sociedad fallida con Estado ineficiente, una clase política irresponsable y corrupta y una ciudadanía indiferente y sin compromiso. La clase media capitalina vive en la luna, o en “gallo” como suele decirse y participa muy poco en los partidos políticos y luego vota por el primer
payaso que le propongan.

Nos guste o no, los partidos son los canales de la democracia representativa entre el Estado y los ciudadanos. Pero sucede que se vuelven instrumentos de intereses particulares o personales y no constituyen expresiones ciudadanas.

Urge desarrollar nuestra democracia. Una democracia que no se desarrolla, muere, se pudre, se convierte en un ritual y en una fachada. Democracia es “el poder del pueblo”. Pero en Guatemala la clase política ha buscado solo el cratos y le ha importado un
pepino el demos.

De nuevo repetir que el principal reto de la democracia es resolver la situación de pobreza de millones de guatemaltecos. Menos pobreza más democracia. La corrupción entonces resulta un obstáculo estructural para lograrlo. Nada se resolverá si no se lucha, si no se compromete la gente con el cambio. De ahí que la política sí es importante. Lo que falta es sustituir la vieja política con una nueva, democrática y
solidaria.

La participación es urgente. Sobran los diletantes faltan muchos más militantes. No basta con opinar en las cafeterías y en los bares. Mas en definitiva: al reflexionar sobre el pasado inmediato no sabemos exactamente qué hacer pero si debe saberse ahora qué no debe hacerse.

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