Lunes 11 DE Diciembre DE 2017
Domingo

Crónica de días siniestros (parte III y final)

Fecha de publicación: 03-12-17
Ilustración Jorge Antonio de León > El periódico Por: Manolo E. Vela Castañeda [email protected]
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El jueves de la semana pasada el poder del presidente Morales se topó con un límite y el Presupuesto, que su gabinete y su partido, FCN, Frente de Convergencia Nacional, habían negociado, no alcanzó los votos para su aprobación.

Perdió una batalla, pero está lejos de perder la guerra. Para la guerra a favor de la corrupción y la impunidad y en contra de la CICIG, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público, las alianzas continúan intactas.

Visto desde esa perspectiva, el Presupuesto era un asunto menor: plata para aceitar la maquinaria política. Pequeñas cosas, huesitos, juguetes, para mantener contentos a las redes clientelares donde se hallan gobernadores, diputados distritales y alcaldes, quienes no paran de repetir “es que no nos han cumplido”.

Y ¿cómo funciona todo esto? Como la mayoría de los lectores no son políticos, esto es algo que merece explicación. Dentro del Presupuesto se incluye un proyecto sobre el cual se le permite a un diputado distrital poner él la constructora o la oenegé que lo va a ejecutar. La conversación va más o menos así: –¿qué proyecto querés?– Va, agarrá este y este otro (cada uno de unos Q5, Q6 millones), vos ponés la constructora o la oenegé. El interés primordial de la operación no está en la obra, sino en la plata que terminará en alguna de las caletas del diputado, el alcalde y el gobernador, para financiar su próxima campaña electoral que, para el próximo año, estará tocando a las puertas. Y esto funciona así en pleno 2018, a pesar de los diputados presos, de otros tantos que tienen abiertos procesos de antejuicio, y de las investigaciones que puedan estar en curso. Nótese cómo, este tipo de corrupción todavía intenta conservar las formas administrativas, disfrazar, hacer como que nada pasa. Otras fuentes indicaron que lo que en realidad sucedió con el atrancón por el Presupuesto, fue que algunos diputados ya no solo querían esto, sino que estaban pidiendo plata, contante y sonante, sobres. Como dice la sabiduría popular: el que es, vuelve… y con diente de oro.

No es que con el Presupuesto 2017 esto no pueda seguir haciéndose. Pero el Presupuesto 2018 incluía un artículo donde casi cualquier cosa hubiera podido pagarse como deuda de arrastre, sin auditoría y sin techo presupuestario.

Todo apuntaba a que ese día jueves la aprobación de Presupuesto iba a ser un asunto de protocolo, y pequeñas escaramuzas de los diputados de oposición, pidiendo la palabra, razonando el voto; un asunto de trámite, en poco tiempo. Pero desde la madrugada del jueves los votos para alcanzar la mayoría ya no estaban. Algo sucedió allí.

Hay partidos pequeños cuyo valor no se califica por su número, sino porque con sus votos se puede alcanzar la mayoría que permite tomar una decisión. Eso es lo que
–para la alianza de fuerzas políticas en las que FCN se apoya en el Congreso– ha llegado a representar el partido Todos, que maneja el diputado Felipe Alejos. Y fue esa fuerza política la que pasó, de ser parte de esta alianza a quebrarla, impidiendo con ello la aprobación de Presupuesto. Al pasar por alto que, con los amigos hay que actuar como si un día pudieran convertirse en tus enemigos, ocurrió un grave error de operación política. La frase no es mía sino del Cardenal Mazarino, en esa extraña joya que todo político debería tener a la par de la biblia: el Breviario de los políticos.

¿Qué fue lo que pasó? Acerca de esto son varias las hipótesis. Unas fuentes indican que desde adentro del partido Todos se encendieron las alarmas por el costo electoral que, el continuar en la alianza con FCN, podría tener, y entonces la decisión se cambió. Otras fuentes señalan que la alianza que apoya a FCN había acordado no presentar al diputado Javier Hernández como candidato a la presidencia de la Junta Directiva, y hasta allí todo bien, entendieron que la figura de Hernández representa desgaste por el trabajo de operación política que él ha realizado, pero que la figura que emergió fue la de Álvaro Enrique Arzú, el hijo del alcalde y expresidente Álvaro Arzú, y que esa decisión no fue del agrado de Alejos, que más bien quería que la alianza le apoyara a él; lo cual, al no suceder, le llevó a salirse. Desde Todos, la versión oficial consiste en remarcar que ante la oposición de FCN por incluir las reformas a la ley de presupuesto que ellos proponían, decidieron no continuar dando su voto.

El peso político del diputado Álvaro Enrique Arzú, no proviene de él, como diputado, que es el único diputado del bloque parlamentario del Partido Unionista, sino de su papá. El cemento que anima esta alianza es la coincidencia ideológica, conservadora, con Álvaro Arzú, a quien los diputados mafiosos ven como un peso pesado en contra de Iván Velásquez, la CICIG y el Ministerio Público.

¿Qué es lo que está en juego aquí? Lo que sucede es que, en el diseño del Congreso, la presidencia tiene una prerrogativa que la hace una pieza apetecida. Es la presidencia del Congreso quien decide convocar (o no) a las reuniones de la Junta Directiva del Congreso, a las reuniones de la junta de jefes de bloque, donde participa el jefe de cada una de las bancadas, o grupos parlamentarios, y a las sesiones ordinarias, donde deben darse cita todos los diputados. Antes de una convocatoria, se supone, previamente, debe hacerse un trabajo para consensuar los puntos que van a someterse a votación, para asegurar los votos suficientes, que de eso se trata ese trabajo. Esto es lo que a lo largo de 2017 dejó de hacerse en el Congreso. La alianza de fuerzas mafiosas que, a partir de enero de 2017, se hizo con el control del Congreso, logró ampliamente su cometido. Lo notorio de la dinámica en el Congreso no fue lo que han hecho, sino lo que frenaron. Detuvieron la agenda legislativa que promovía la reforma política: la Reforma Constitucional; la Ley de Competencia; la Ley de Aguas.

Esto es lo que ahora, después de la derrota del Presupuesto, quedó en al aire. Falta por ver si los rasguños de la fallida operación política por el Presupuesto sanan, y la alianza de fuerzas mafiosas vuelve a alcanzar la mayoría en el Congreso y hacerse con la Junta Directiva, o si se abren oportunidades para –entre los otros grupos, de oposición– intentar hacer algo y retomar el rumbo del Congreso. Mientras tanto, una tensa tregua se ha decretado y la política se va de vacaciones.